Want to make creations as awesome as this one?

Transcript

comenzar

Augusto Monterroso

La rana que quería ser auténtica

Aprobación, aplauso.

Aspecto o parecer exterior de alguien o algo. Cosa que parece y no es.

práctica de quien fácilmente se adapta a cualquier circunstancia de carácter público o privado.

Consecuente consigo mismo, que se muestra tal y como es.

práctica de quien fácilmente se adapta a cualquier circunstancia de carácter público o privado.

Conformismo:

Auténtica:

Conformismo:

Apariencia:

Aceptación:

VOCABULARIO

1.

Había una vez una rana que quería ser una rana auténtica, y todos los días se esforzaba en ello.Al principio se compró un espejo en el que se miraba largamente buscando su ansiada autenticidad. Unas veces parecía encontrarla y otras no, según el humor de ese día o de la hora, hasta que se cansó de esto y guardó el espejo en un baúl.

2.

Por fin pensó que la única forma de conocer su propio valor estaba en la opinión de la gente, y comenzó a peinarse y a vestirse y a desvestirse (cuando no le quedaba otro recurso) para saber si los demás la aprobaban y reconocían que era una rana auténtica.

3.

Un día observó que lo que más admiraban de ella era su cuerpo, especialmente sus piernas, de manera que se dedicó a hacer sentadillas y a saltar para tener unas ancas cada vez mejores, y sentía que todos la aplaudían.

4.

Y así seguía haciendo esfuerzos hasta que, dispuesta a cualquier cosa para lograr que la consideraran una rana auténtica, se dejaba arrancar las ancas, y los otros se las comían, y ella todavía alcanzaba a oír con amargura cuando decían que qué buena rana, que parecía pollo.

Análisis de “La rana que quería ser una rana auténtica”

1- "Ser como una rana que desea convertirse en un cisne" 2- "Anhelar ser una rana que sueña con volar como las aves" 3- "Sentirse como una rana que busca ser única entre todas las demás" 4- "Ser como una rana que lucha por ser su verdadero yo"

Metáforas en la fábula

Su microrrelato El dinosaurio ("Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí") se consideraba el microrrelato más breve de la literatura universal hasta la aparición de El emigrante, de Luis Felipe Lomelí. Este se ha incluido en una docena de antologías y se ha traducido a varios idiomas, además de tener una edición crítica de Lauro Zavala titulada El dinosaurio anotado.5​ Con razón, Monterroso aseveró sobre este microrrelato que «sus interpretaciones eran tan infinitas como el universo mismo».En 1970, Monterroso ganó el Premio Magda Donato y en 1975 el Premio Xavier Villaurrutia por su poemario Las ilusiones perdidas: antología personal,6​ y en 1988 se le entregó la Condecoración del Águila Azteca, por su aporte a la cultura de México. Fue además galardonado con el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances (México) en 1996 y en 1997 el Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala le otorgó el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias. Por último, en el 2000 se le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en reconocimiento a toda su trayectoria literaria.7​ En propias palabras del jurado.