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Transcript

Continuidad en el ocio

El videojuego lo esperaba. Desde que lo compró no lo había tocado, y ahora regresaba a su casa. Estaba cansado luego de un extenuado día, y caminaba pensando de todo un poco. Una vez allí, abrió la puerta de rejas negras e ingresó. No se acostumbraba a la casa nueva. Dudaba de contarle a sus viejos las calificaciones obtenidas en sus últimos exámenes, porque no superaban el cuatro. Perturbado, decidió no decir nada. Recordaba el chiste de su amigo: “yo que vos preparo el pan dulce y la garrapiñada, cosa de sacarla más barata en diciembre”. Odiaba esos comentarios quemados, ya sin gracia.

Últimamente ya no se podía concentrar, sentía mucho desgano, nada le apasionaba; los temas, los compañeros nuevos, el pueblo. Su mayor temor se estaba cumpliendo: él siempre había aprobado todas las materias con muy buenas calificaciones, le caía bien a sus profesoras y profesores, hasta le explicaba los temas a sus compañeros. En otros tiempos, interpretaba y resolvía con gran habilidad los ejercicios de Matemática y Física con la misma fluidez que un científico examina una muestra en el laboratorio. Pero ya no más.

Su entorno más cercano ya no comprendía lo que pasaba, por qué su hijo no salía de su habitación por muchas horas seguidas y les resultaba un enigma digno de Sherlock. Cuando entraba a su cuarto, se le presentaba el dilema de irse a dormir o jugar con sus preciados videojuegos.

Se acostó en su cama. No tardó mucho en dormirse. Luego comenzó a soñar, algo extraño en él. Se encontraba en un espacio agobiante, y sentía dificultades para respirar.

Encontró varias de fotos tiradas y las fue revisando...

Eran sus padres que parecían querer decirle algo, pero sus voces salían distorsionadas y no llegó a comprender nada. Logró percibir en sus miradas angustia y reproche. Las arrugas en sus rostros eran signos de su vejez, el paso del tiempo parecía haberlos distanciado; la comunicación cada vez era más limitada. Esa imagen le mostraba la fragilidad del vínculo con sus padres.

La foto de estantes interminables llenos de libros lo atacó con recuerdos de su antigua pasión por la lectura. El estómago se le revolvió con un sentimiento de culpa.

La imagen le parecía una representación pixelada y vibrante, con bloques y plataformas flotantes que se extendían en todas las direcciones. Volvía el sentimiento de culpa, la voz de su viejo le resonaba en su cabeza acusándolo de no hacer "algo más productivo"

y se podía ver a sí mismo pero viejo

La última foto quedaba

Y cómo cada vez se quedaba más solo...

Dejó las fotografías y cuando levantó su mirada, se percató de que estaba encerrado en esa tenebrosa habitación; intentó abrir la puerta pero estaba cerrada, no podía salir y le daba la impresión de que cada vez se reducía el espacio.

PRESS START

VIDEOJUEGO

VIDEOJUEGO

Se sentó en su silla gamer azul, reclinando el asiento y encendió la computadora. Pensaba juntarse con sus amigos, pero esa noche no podían, así que le tocaba jugar solo.

Y así, se activaba su sensación de control, cambiaba su apariencia y desaparecían los problemas. A medida que el sol se fundía en el horizonte, extendiendo sus rayos en un abrazo de colores dorados y rojizos, él seguía atrapado en un laberinto de bits y bytes, luchando por encontrar el equilibrio entre el mundo real y el de los juegos electrónicos. Piensa que puede ser un valiente héroe, un hábil estratega o un aventurero intrépido, despojado de las limitaciones y las inseguridades que lo acosaban en el mundo real.

Cual melodía hipnótica, se dejó llevar por el videojuego, los movimientos con el avatar se coordinaban con los suyos, hasta el punto de sentirlos propios.

Misión

Caminando cruzó el pueblo, sentía la adrenalina correr por sus venas y el latir agitado del corazón. Atravesó las rejas negras, entró a la habitación y cuando lo vio, sentado en una silla gamer azul no dudó en disparar.

game over

Volver a elegir

como si su vida se le hubiese escapado entre sueños y videojuegos…

pero no era exactamente él, era una versión vieja, canosa y con arrugas,

su silla gamer azul, la computadora encendida, la noche perfecta y su cuerpo tirado con un disparo en la cabeza

Al abrir los ojos logró volver, y observar la escalofriante escena:

Entonces se despertó, sudoroso y temblando.