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Transcript

Una historia para reflexionar sobre las cosas que nos suceden y cómo respondemos ante ellas

Cuento

¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe!

que durante un acalorado verano, un caballo que necesitaba comer y refrescarse llegó hasta el establo de un anciano que tenía bastante poco.

Cuenta una historia china...

El caballo era un ejemplar magnífico, con una velocidad y belleza asombrosas. En caso de tener que venderlo, el anciano podría recibir mucho dinero. Los vecinos del pueblo no dudaron en ir a admirar al caballo y tampoco en felicitar al anciano por la gran suerte que había tenido: el caballo había bajado solo hasta su establo. A lo que el anciano respondió: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe! Los vecinos se fueron dudando sobre esta respuesta que les había dado el anciano.

Al día siguiente, el hijo del anciano le puso una valla al caballo para que no escapara. Pero el ejemplar tenía tal potencia que no le costó escapar y volver al monte.


Los vecinos del pueblo se enteraron y fueron a consolar al anciano. A lo que les respondió: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe!

Pasaron los días y el caballo regresó con dos yeguas que lo acompañaban. Así que el anciano veía aumentado su número de caballos sin hacer nada. Los vecinos no daban crédito ante tanta buena suerte. A lo que les respondió: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe! Los vecinos ya creían que el anciano estaba loco.

Llegado el momento de la doma, el hijo del anciano sufrió un accidente y recibió golpes por parte del caballo, quedando muy malherido con muchos huesos rotos. De nuevo sus vecinos fueron a apoyarle preocupados por su mala suerte. A lo que el anciano respondió: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe!

Pasados unos días, el ejército chino se acercó a su poblado para reclutar a personas que estuvieran en condiciones de colaborar con su causa. El hijo del anciano, debido a sus múltiples lesiones no pudo participar de la tarea ni irse con ellos...


¿BUENA SUERTE? ¿MALA SUERTE? ¡QUIÉN SABE!

Querido Padre Dios,

Ayúdanos a ver el lado bueno de las cosas.
En un primer momento, algo que nos sucede puede parecer negativo. Pero con el paso de los días siempre podemos sacar una enseñanza positiva, aunque la experiencia haya sido mala.
Tenemos que intentar ser positivos para contagiar a los demás nuestras ganas de seguir adelante. Aunque haya problemas, siempre habrá una luz que nos ilumine.