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La muerte

El campo

El aire

La mitología

El tempus fugit

La religión

Los animales

Funerales

¡Pescadores, pescadores,
lanzad el arpón al viento
y en banderas sin colores
izad vuestro sentimiento!

Lloren los ojos del puente
las aguas de treinta ríos;
que el puño de la corriente
rompa en el mar los navíos.

¡Lampiños guardias marinas,
que alegres guardáis las olas,
giman las negras bocinas
y callen las caracolas!

¡Marineras, marineras,
mujeres del aire frío,
regad vuestras cabelleras
negras por el playerío!



¡Sal, hortelana, del mar,
flotando, sobre tu huerto,
desnuda, para llorar
por el marinero muerto!

Llueve sobre el agua, llueve
nieve negra de alga fría.
Entre glaciares de nieve,
abierta, la tumba mía.

¡Funerales de las olas!
¡El viento, en los arenales!
Entre apagadas farolas
se hunden mis funerales.




El rey del mar
I

Los marineros lo han visto
llorar por la borda, fiero.

¡Por las sirenas malditas,
matádmelo, marineros!

Que él quiere ser rey del mar
y yo también quiero serlo.



II

¡Mis hombros de hombre de mar!
-Un manto de agua salada,
para vosotros, mis hombros-.

¡Mi frente de rey del mar!
-Una corona de algas,
para ti, mi sola frente-.

La Virgen de los Milagros
(Procesión)

La Virgen de los Milagros
es la patrona del Puerto.
Para el ocho de septiembre,
se asoma al balcón del río.

Las aguas del Guadalete,
soñando, van de verbena.
San Alejandro, alto puente,
biznaga de farolillos.

La Virgen de los Milagros
era una Virgen guerrera.
Bajó del cielo a la frente
coronada de un castillo.



La playa azul del Atlántico
es un clavel negro y frío.
El faro verde de Cádiz
le raya de añil la arena.

La Virgen de los Milagros
no baja nunca a las playas.
San Fernando manda al Puerto
una lancha cañonera.

Con él

Si Garcilaso volviera,
yo sería su escudero;
que buen caballero era.
Mi traje de marinero
se trocaría en guerrera
ante el brillar de su acero;
que buen caballero era.
¡Qué dulce oírle, guerrero,
al borde de su estribera!
En la mano, mi sombrero;
que buen caballero era.

Nací para ser marino

y no para estar clavado
en el tronco de este árbol.

Dadme un cuchillo.

¡Por fin, me voy de viaje!

—¿Al mar, a la luna, al monte?

—¡Qué sé yo! ¡Nadie lo sabe!

Dadme un cuchillo.

Solita, en las balaustradas,
mi niña virgen del mar
borda las velas nevadas.

¡Ay que vengo, que yo vengo
herido, en una fragata,
solito, mi vida, huyendo
de tu corazón pirata!

¡De prisa, mi marinera!
Que un jirón de tu bordado
haga que yo no me muera.

La niña rosa, sentada.
Sobre su falda,
como una flor,
abierto, un atlas.

¡Cómo la miraba yo
viajar, desde mi balcón!
Su dedo, blanco velero,
desde las islas Canarias
iba a morir al mar Negro.

¡Cómo la miraba yo
morir, desde mi balcón!.

La niña, rosa sentada.
Sobre su falda,
como una flor,
cerrado, un atlas.

Por el mar de la tarde
van las nubes llorando
rojas islas de sangre.

De 2 a 3


Las 2, en la vaquería,

La luna borda un mantel, cantando en mi galería :

- Una niña chica,
sin cuna, jugando.
La Virgen María
la está custodiando ;

tres gatitos grises
y un mirlo enlutado ;
la araña hilandera
y el pez colorado ;

un blanco elefante
y un pardo camello ;
y toda la flora del aire,
y toda la fauna del cielo.

Tín, tín, tán : las 3 en la lechería.

Tón, tón, tán : las 3 en la prioral.

Amada de metal fino,
de los más finos cristales.

—¿Quién la despertará?

—El aire,
sólo el aire.

Ayer y hoy
Novia ayer del pino verde,
hoy novia del pino seco.
Greñas ayer para el aire,
hoy soledad para el viento.

AYER

Cuando ibas a la ermita,
pastora de los altares,
calladas, las mariquitas
bajaban de los pinares.

La del más limpio escarlata,
de negros puntos clavado,
era alfiler de corbata
en tu corpiño encarnado.

HOY

Nido de orugas.
Silencioso espantapájaros,
perdido el cuerpo de arrugas.

Casadita

Ya se la lleva de España,
que era lo que más quería,
su marido, un marinero
genovés.

-¡Adiós, murallas natales,
coronas de Andalucía.

Ya lejos :

¡Ay, cómo tiemblan
los campanarios de Cádiz
los que tanto me querían !

¡A volar!

Leñador,
no tales el pino,
que un hogar
hay dormido
en su copa.
Señora abubilla,
señor gorrión,
hermana mía calandria,
sobrina del ruiseñor;
ave sin cola,
martín-pescador,
parado y triste alcaraván;
¡A volar,
pajaritos,
a la mar!

Elegía

Infancia mía en el jardín:

Las cochinillas de humedad,
las mariquitas de San Antón,
también vagaba la lombriz
y patinaba el caracol.

Infancia mía en el jardín:

¡Reina de la jardinería!
El garbanzo asomaba su nariz
y el alpiste en la jaula se moría.

Infancia mía en el jardín:

La planta de los suspiros
el aire la deshacía.

Salinero

....Y ya estarán los esteros
rezumando azul de mar.
¡Dejadme ser, salineros, granito del salinar!
¡Qué bien, a la madrugada,
correr en las vagonetas
llenas de nieve salada,
hacia las blancas casetas!
¡Dejo de ser marinero,
madre, por ser salinero!

Geografía física

Nadie sabe Geografía
mejor que la hermana mía.

—La anguila azul del canal
enlaza las dos bahías.

—Dime, ¿dónde está el volcán
de la frente pensativa?

—A pie de la mar morena,
solo, en un banco de arena.

(Partiendo el agua, un bajel
sale del fondeadero.
Camino del astillero,
va cantando el timonel.)

—Timonel, hay un escollo
a la salida del puerto.
—Tus ojos, faros del aire,
niña, me lo han descubierto.
¡Adiós, mi dulce vigía!

Nadie sabe Geografía
mejor que la hermana mía.

Infancia mía en el jardín:

Las cochinillas de humedad,
las mariquitas de San Antón,
también vagaba la lombriz
y patinaba el caracol.

Infancia mía en el jardín:

¡Reina de la jardinería!
El garbanzo asomaba su nariz
y el alpiste en la jaula se moría.

Infancia mía en el jardín:

La planta de los suspiros
el aire la deshacía.

La mar del Puerto viene
negra y se va.
¿Sabes adónde va?
¡No lo sé yo!

De blanco, azul y verde,
vuelve y se va.
¿Sabes adónde va?
¡Sí lo sé yo!