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En este recurso, usted encontrará información sobre qué es una falacia y por qué es importante aprender a identificarlas en el contexto de la argumentación académica. Además, usted hallará información sobre algunos de los principales tipos de falacias: falacias por presuposición, falacias de relevancia, falacias por inducción insuficiente y falacias relacionadas con la noción de validez.

Falacias

Recurso elaborado por David Alvarado Archila, Santiago Roa, Julián Harruch Morales, Jazmín Novoa Lara, Natalia Michelle Pineda Zorro y María Fernanda Rangel Carrillo

Tabla de contenido

¿Qué se suele entender por falacia?

2. Falacias por presuposición

4. Falacias por inducción insuficiente

1. Introducción a las falacias

¿Cómo entendemos las falacias en este recurso?

¿Por qué es importante identificar falacias en la argumentación académica?

3. Falacias de relevancia

Petición de principio

Pregunta compleja

Falso dilema

Hombre de paja

Cortina de humo

Apelar a las mayorías

Apelar a las emociones

Ataque a la persona

5. Falacias relacionadas con la noción de validez

Causa falsa o cuestionable

Apelación inapropiada a la autoridad

Generalización precipitada

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Apelar a la ignorancia

Equivalencia indebida

Afirmación del consecuente

Negación del antecedente

La validez en los argumentos deductivos

La validez es distinta a la verdad

1. Introducción a las falacias

¿Qué se suele entender por falacia?

Según la definición que ofrece el Diccionario de la lengua española (2021), una falacia es:

  • Un engaño
  • Un fraude
  • Una mentira
Sin embargo, en el marco del estudio de la argumentación, la anterior definición no es correcta. Como veremos a continuación, una falacia no es una mentira, ni implica en sí misma un engaño ni un fraude.
Ahora bien, definir una falacia en el marco de estudio de la argumentación implica saber qué es un argumento, conocer los tipos de inferencias, así como los distintos criterios que se pueden utilizar para evaluar los argumentos.

Por esta razón, lo invitamos a consultar y tener a mano el recurso de LEO sobre Introducción a la argumentación.

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¿Cómo entendemos las falacias en este recurso?

Al argumentar, buscamos convencer, persuadir, probar, demostrar, justificar o respaldar nuestra postura ante un problema, circunstancia o decisión. Sin embargo, no todos los argumentos que escuchamos u ofrecemos son buenos argumentos. Los argumentos pueden ser malos por varias razones. En este momento, nos ocuparemos de los argumentos falaces. Pero ¿qué se entiende por falacia en el estudio de la argumentación?


En este recurso, entenderemos que una falacia es un argumento que aparenta ser sólido, aunque, en realidad, contiene algún tipo de falla en la inferencia. De esta definición se deben resaltar las siguientes consecuencias:

  1. Las falacias son argumentos.
  2. Las falacias pueden ser deductivas o inductivas.
  3. Las falacias no necesariamente son un argumento falso.

Para profundizar en estas tres implicaciones, reproduzca la siguiente nota de voz o lea la transcripción correspondiente:

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La anterior definición tiene tres implicaciones. Primero, las falacias son argumentos. Como tal, están compuestas por proposiciones. Además, tienen el propósito de ofrecer un conjunto de razones o pruebas en apoyo a una conclusión.

Segundo, las falacias pueden ser argumentos de carácter deductivo o inductivo. Por esta razón, los criterios de evaluación tanto de argumentos deductivos como inductivos son esenciales para identificar una falacia argumentativa.

Por último, quien argumenta con falacias no necesariamente recurre a mentiras o engaños (es decir, a premisas o información falsa). Al contrario, un argumento falaz puede hacer uso de premisas veraces y aparentemente suficientes y relevantes para llegar a una conclusión. En este sentido, un argumento no es falaz porque sus premisas o su conclusión sean verdaderas o falsas, sino debido a que contiene algún tipo de falla en la inferencia.


¿Por qué es importante identificar falacias en la

argumentación académica?

Comprender la noción de falacia y analizar falacias en distintos contextos argumentativos es importante porque permite:


  • Construir argumentos sólidos

  • Evaluar argumentos propios y ajenos
    • Esto se realiza mediante los criterios de evaluación de argumentos deductivos e inductivos.

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Tipos de falacias

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Falacias de relevancia

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Falacias por presuposición

En este recurso se abordan los siguientes tipos de falacias:

Falacias por inducción insuficiente

Falacias relacionadas con la noción de validez

Recuerde que esta tipología no es exhaustiva, puesto que existen muchos más tipos de falacias además de los aquí listados. Además, tenga en cuenta que estas categorías, así como las falacias contenidas en cada una, pueden tener (en otros referentes) nombres distintos a los aquí señalados.

2. Falacias por presuposición

Llamamos falacias de presuposición a aquellos argumentos que, de manera implícita, contienen suposiciones no justificadas (ya sean suposiciones introducidas deliberadamente o no) que son fundamentales para probar o sustentar su conclusión. Al no estar esas suposiciones debidamente justificadas, el argumento pierde solidez y, por tanto, no consigue demostrar o sustentar su conclusión (Copi y Cohen, 2013, pp. 151 y 179).


En este recurso exploraremos tres falacias de este tipo:

1. Petición de principio

2. Preguntas complejas

3. Falso dilema

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Petición de principio

Definición. En la falacia de petición de principio, las premisas de un argumento presuponen la conclusión que deben demostrar. En otras palabras, en este tipo de falacia, la conclusión se asume desde el comienzo del argumento y se incluye como una premisa más. Así, aquello que se propone para sustentar la conclusión es la conclusión misma, y no razones o pruebas independientes que podrían servir para sostenerla.

Ejemplo. Muchos defienden su cinismo moral arguyendo que no existe una ciencia exacta para diferenciar entre lo bueno y lo malo. Pero no nos llamemos a engaños, queridos amigos: apropiarse de las cosas de los demás es algo execrable. Por tanto, robar está mal.


(Pixabay)

Para obtener un análisis del ejemplo, reproduzca la siguiente nota de voz o lea la transcripción correspondiente:

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Al evaluar la solidez de un argumento propio o ajeno, y una vez hemos identificado las premisas y la conclusión, debemos valorar si es razonable o no aceptar las premisas. Sin embargo, no siempre es posible determinar con certeza si las premisas son verdaderas o falsas. En esos casos hay que considerar si al menos son plausibles de acuerdo con la evidencia de la que disponemos. De igual modo, es necesario evaluar si las premisas fundamentales para aceptar la conclusión contienen, implícitamente, suposiciones injustificadas. A veces, por ejemplo, las premisas de un argumento presuponen la conclusión misma que buscan apoyar o demostrar. Cuando esto sucede, incurrimos en la falacia conocida como petición de principio. A menudo, cuando esta falacia ocurre, las premisas enuncian la conclusión, pero usando otras palabras.

En el ejemplo de esta diapositiva, la conclusión que se quiere probar es que “robar está mal”. Note, sin embargo, que esta conclusión está presupuesta en la premisa, pero formulada de otro modo. En efecto, decir que alguien se ha apropiado de las cosas de alguien más es otra forma de decir que le ha robado, y decir que algo es execrable es otra forma de decir que algo está mal. Podemos decir que el razonamiento es circular, pues la premisa no aporta una prueba o una razón para aceptar la conclusión, sino que enuncia otra versión de la misma. Por eso, esta falacia es conocida también como falacia del argumento circular.


Pregunta compleja

Definición. En la falacia de pregunta compleja se incluye una pregunta dentro de un argumento. Ahora bien, dicha pregunta contiene, implícitamente, un planteamiento que no se ha demostrado y que se requiere para que el argumento funcione. En este sentido, la pregunta compleja esconde una proposición injustificada, que debilita la argumentación.

Ejemplo. Produce disgusto lo que esta tarde ha pasado en este sagrado recinto de la democracia. Disgusto y vergüenza. Y puesto que ha sido la oposición la que ha hundido el proyecto de ley para sancionar con cadena perpetua el abuso sexual de menores, cabe preguntarse lo siguiente: ¿por qué a la oposición le trae sin cuidado la niñez?


(Wikimedia Commons)

Para obtener un análisis del ejemplo, reproduzca la siguiente nota de voz o lea la transcripción correspondiente:

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En sentido estricto, los argumentos están compuestos solo de proposiciones, es decir, de afirmaciones (falsas o verdaderas) sobre algo o sobre alguien. Por esa razón, las preguntas no son proposiciones, pues de una pregunta no se puede indicar si esta es verdadera o si es falsa. Sin embargo, las preguntas pueden utilizarse, por motivos retóricos o estilísticos, como premisas o conclusión de un argumento. En estos casos, las preguntas contienen una proposición implícita que funciona como premisa o como conclusión. En el ejemplo de esta diapositiva, la pregunta “¿por qué a la oposición le trae sin cuidado la niñez?” contiene, implícita, la afirmación de que a la oposición le trae sin cuidado la niñez. Note que esta proposición implícita funciona como la conclusión de un argumento cuya premisa es que la oposición hundió un proyecto de ley para sancionar con cadena perpetua el abuso sexual de menores.

A su vez, la conclusión en forma de pregunta presupone que la razón por la que esos senadores votaron en contra de la iniciativa de ley es que no les importa la niñez. Pero esta conclusión es injustificada, dado que no se ofrece sustento para la misma y se ignora que puede haber otras razones para que la oposición rechazara la iniciativa. Por ejemplo, que, en realidad, no considerara que esa medida fuera eficaz para proteger a la niñez.

De esta manera, note que la conclusión presentada en forma de pregunta contiene una suposición injustificada que, además, es fundamental para el argumento. Por esta razón, la inferencia es defectuosa y, en consecuencia, falaz. Este tipo de falacia, que se denomina pregunta compleja, consiste en buscar que un interlocutor acepte, como premisa o conclusión, una proposición oculta en una pregunta, proposición que, además, resulta fundamental para aceptar la conclusión de un argumento.


Falso dilema

Definición. En la falacia de falso dilema se plantea que existen únicamente dos opciones o alternativas con respecto a una situación. Luego, sobre la base de este supuesto se afirma que una determinada conclusión debe aceptarse. El problema con esta falacia consiste en que se refiere a situaciones frente a las cuales presuntamente solo hay dos opciones, cuando en realidad existen más alternativas. Así, el dilema planteado se torna falso y no sirve para justificar la conclusión.

Ejemplo. Cada ciudadano de los Estados Unidos tiene el deber de apoyar el esfuerzo de nuestras tropas en Irak por devolver la libertad a ese pueblo, pues o estamos a favor de nuestras tropas, o bien estamos a favor del régimen terrorista y opresor del Gobierno iraquí.


(Unsplash License)

Para obtener un análisis del ejemplo, reproduzca la siguiente nota de voz o lea la transcripción correspondiente:

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Un dilema es una situación con respecto a la cual se presentan únicamente dos alternativas. Ahora bien, un falso dilema tiene lugar cuando una situación, descrita inicialmente como un dilema, posee en realidad más de dos opciones. En el ejemplo en cuestión, el orador busca persuadir a su auditorio para que apoye al ejército estadounidense en su invasión a Irak, sosteniendo que la única otra opción es apoyar al régimen que él califica como terrorista y opresor. Por supuesto, una tercera opción, implícitamente descartada en el discurso, es abstenerse de apoyar a ninguno de los dos bandos o apoyar otro tipo de acción, no bélica, en contra del régimen. Por tanto, el dilema es falso y, en consecuencia, también lo es la conclusión del argumento anterior.

Es decir, la proposición que afirma que los ciudadanos estadounidenses tienen “el deber de apoyar el esfuerzo de nuestras tropas en Irak” no se sigue de las premisas. Esta falacia, que llamamos falso dilema, ocurre cuando una premisa o conclusión supone injustificadamente una encrucijada entre dos opciones, aunque exista una tercera alternativa o, incluso, varias alternativas más.


3. Falacias de relevancia

El criterio de relevancia designa el hecho de que, en un argumento, las premisas deben conectarse de forma específica y efectiva con la conclusión. En otras palabras, una premisa de un argumento es relevante en la medida en que aporta información útil para sostener una conclusión. En las falacias de relevancia, dicho vínculo entre premisas y conclusión está ausente. Esto ocurre cuando el contenido de las premisas no se relaciona de forma directa, puntual y significativa con la conclusión y, por ende, es irrelevante para demostrarla.

En este recurso exploraremos cinco falacias de este tipo:

1. Ataque a la persona

2. Hombre de paja

3. Cortina de humo

4. Apelar a las mayorías

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5. Apelar a las emociones

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Ataque a la persona (ad hominem)

Definición. En la falacia de ataque a la persona se busca desestimar un planteamiento apelando a las características particulares de quien lo ha formulado (tales como su biografía, su carácter, sus acciones, etc.). Así, en esta falacia, el tipo de razones que se usan para controvertir una idea son irrelevantes, pues no se refieren a la idea en sí misma, sino a los rasgos propios de su emisor.

Ejemplo. En la nueva barbería, hay un estilista reconocido por sus métodos sofisticados y novedosos para cuidar y hacer crecer la barba y el cabello. Sin embargo, no creo que sus métodos funcionen porque él no tiene barba y su cabello es demasiado corto.


(Pixabay)

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Para obtener un análisis del ejemplo, reproduzca la siguiente nota de voz o lea la transcripción correspondiente:

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En este caso, la falacia desestima un método profesional sobre la base de la apariencia física de quien lo propone. Específicamente, se sugiere como premisa que solamente quienes tengan barba y cabello largo pueden saber cómo tratar profesionalmente los cabellos de los demás. Así, dado que el estilista en cuestión no cumple estas características, sus métodos profesionales deben cuestionarse. Esto es falaz en la medida en que criticar la apariencia personal del estilista no es relevante para poner en cuestión su conocimiento y experticia. Es decir, para descartar un método, se debe criticar el método en sí mismo, no a quien lo propone y lo pone en práctica.

Aunque hay una afinidad temática entre las premisas y la conclusión, y aunque el argumento parecería ser convincente, estamos ante una falacia de ataque a la persona, puesto que se están usando características personales para deslegitimar la experticia profesional.


Hombre de paja

Definición. En la falacia del hombre de paja se busca atacar un planteamiento partiendo de una versión distorsionada y debilitada de este. Desde luego, la versión alterada de la idea en cuestión es mucho más sencilla de criticar que la versión original. No obstante, dado que en esta falacia el planteamiento atacado no se reconstruye fielmente, las críticas que se realizan de esta forma son irrelevantes e inefectivas.

Haga clic en el ícono que se presenta a continuación para obtener un ejemplo de la falacia del hombre de paja:

(Pixabay)

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Para obtener un análisis del ejemplo, reproduzca la siguiente nota de voz o lea la transcripción correspondiente:

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La conclusión de este argumento falaz desmiente la credibilidad del sector científico y niega la efectividad de las vacunas a la hora de combatir el coronavirus. El argumento llega a esta conclusión a partir de dos premisas. La primera de ellas indica que los investigadores del sector de la salud habían prometido que las vacunas eran una solución absoluta contra la COVID-19. La segunda premisa advierte que, pese a lo anterior, se ha visto que las vacunas no eliminan del todo los contagios o las muertes por coronavirus. Si bien esta segunda premisa es verdadera, la primera no lo es. Pese al optimismo que suscitó el desarrollo de múltiples vacunas, desde un inicio los investigadores fueron claros en que estas no constituyen una receta infalible contra el virus. Desde luego, como lo indica la cita de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la ventaja de las vacunas disponibles consiste en que reducen considerablemente el riesgo de infección, complicaciones y muerte por COVID-19. Sin embargo, esto no impide que un cierto porcentaje de personas inmunizadas adquiera el virus, ni que un reducido número de ellas pueda llegar a morir por cuenta de este. Además, los científicos tampoco aseguraron que la pandemia terminaría definitivamente gracias a las vacunas, ya que es posible que estas se tornen menos eficaces a medida que el virus se propague y mute. Note, por tanto, que esta premisa del argumento modifica y exagera aquello que los investigadores habían prometido con respecto a las vacunas. En este sentido, la primera premisa del argumento no es verídica y, por ende, no permite sostener la conclusión.

Ahora bien, ¿por qué este ejemplo ilustra la falacia del hombre de paja? Como ya vimos, este argumento busca desestimar la credibilidad científica y la efectividad de las vacunas contra la COVID-19. Pero lo hace reconstruyendo de forma inadecuada la postura que se quiere atacar. En efecto, esta se radicaliza y se lleva a un extremo que no tiene en cuenta los matices y salvedades hechos realmente por la comunidad científica. Puesta de esta forma, la credibilidad de los investigadores y la efectividad de las vacunas son mucho más fáciles de cuestionar. No obstante, lo que así se critica no es la postura original, sino una versión distorsionada y debilitada de esta. Por esta razón, el argumento no se enfrenta a un adversario legítimo, de carne y hueso, sino a un “hombre de paja” incapaz de defenderse. Debido a esto, la primera premisa del argumento, según la cual los científicos habían prometido la infalibilidad de las vacunas, no es relevante para concluir que la investigación científica al respecto carece de validez o credibilidad.


Ejemplo de falacia del hombre de paja

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos: “Las vacunas contra la COVID-19 son efectivas para prevenir la COVID-19, especialmente los casos graves e incluso la muerte. […] Si [alguien] está totalmente vacunado, puede retomar las actividades que hacía antes de la pandemia” (CDC, 2021). En otras palabras, el sector médico y científico ha prometido que, gracias a las vacunas, llegará el fin definitivo de la pandemia, toda vez que estas impedirán por completo que las personas se contagien con el virus y lograrán que nadie muera a causa de este patógeno. Sin embargo, a lo largo de 2021 y 2022 se ha evidenciado que es posible que las personas se contagien, se enfermen e inclusive mueran por coronavirus, pese a haber sido plenamente vacunadas. Más aún, en países como Chile e Israel, supuestos casos de éxito en los que la mayor parte de la población ha sido inmunizada, se ha observado un incremento significativo en las tasas de contagio de COVID-19. Esto demuestra que los criterios médicos y científicos no son confiables, y que las vacunas no son útiles en la lucha contra la pandemia.

Cortina de humo

Definición. En la falacia de la cortina de humo se introduce un elemento distractor que desvía la atención de aquello sobre lo cual se está discutiendo. De esta forma, en esta falacia se incluyen premisas que no son relevantes para apoyar una determinada conclusión, pues se alejan del asunto que es objeto de debate.

Haga clic en el ícono que se presenta a continuación para obtener un ejemplo de la falacia de la cortina de humo:

(Unsplash)

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Para obtener un análisis del ejemplo, reproduzca la siguiente nota de voz o lea la transcripción correspondiente:

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Este argumento falaz parte de las siguientes dos premisas. En primer lugar, el argumento concede que los índices de deforestación en Colombia crecieron en el año 2020. En segunda instancia, se señala que, durante ese mismo periodo, el Gobierno de turno tuvo que ocuparse de una pandemia y encarar sus consecuencias. Sobre la base de estas dos premisas, se concluye que no es justo reprocharle al Gobierno por el aumento en la tala de los bosques, toda vez que durante el 2020 debió enfocarse en el manejo de la pandemia. Ahora bien, la segunda premisa del argumento no es relevante para demostrar la conclusión. Esto se debe a que, en dicha premisa, se genera una “cortina de humo”, es decir, un elemento distractor que desvía el argumento hacia otra dirección. En este caso específico, la discusión versaba originalmente sobre el aumento en la deforestación en el año 2020 y la responsabilidad del Gobierno colombiano con respecto a esta problemática. Por más que sea cierto que en ese mismo año el Gobierno enfrentó una pandemia, la cuestión a la que este argumento debía responder era la deforestación, no la crisis sanitaria. Note que para probar efectivamente que los reproches de la opinión pública al Gobierno son injustos, el autor del argumento hubiese podido, por ejemplo, apelar a evidencias que resaltaran la eficacia y el alcance de las políticas públicas destinadas a frenar la tala de bosques. Así, el argumento hubiese permanecido dentro de los límites de la discusión. En contraste, la mención de la pandemia es irrelevante en este contexto, puesto que dicho asunto no se relaciona directamente con el debate sobre la responsabilidad gubernamental ante el incremento de la deforestación.

Ejemplo de falacia de la cortina de humo

A mediados de 2021, la prensa nacional publicó algunos de los resultados del informe anual sobre deforestación en Colombia para el año 2020. Según dicho documento, la tala de bosques naturales creció en 8%, con respecto a lo registrado el 2019 (Rojas, 2021). Tres cuartas partes de toda el área deforestada se ubicaron en los departamentos que conforman la Amazonía colombiana. A este respecto, distintos sectores de la opinión pública indican que los esfuerzos del Gobierno por investigar y sancionar a las industrias ganaderas y madereras (principales culpables de la desforestación) han sido escasos y poco contundentes. Sin embargo, esta es una acusación injusta, pues durante el año 2020 el Gobierno tuvo que hacerle frente a la pandemia por COVID-19 y a todas sus implicaciones sanitarias, económicas y sociales.


Apelar a las mayorías (ad populum)

Definición. En la falacia de apelación a las mayorías se establece que una conclusión debe ser aceptada en virtud de que una cantidad mayoritaria o considerable de personas está de acuerdo con ella. Lo anterior constituye una falacia en la medida en que la mera opinión general no es, de por sí, una razón relevante o suficiente para admitir una conclusión.

Haga clic en el ícono que se presenta a continuación para obtener un ejemplo de la falacia de apelación a las mayorías:

(Unsplash)

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Para obtener un análisis del ejemplo, reproduzca la siguiente nota de voz o lea la transcripción correspondiente:

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En este caso, la falacia llega a la conclusión de que el bombardeo atómico de Estados Unidos contra Japón no fue reprochable. Esta conclusión se sostiene mediante la premisa según la cual la mayoría de las personas que respondió una encuesta indicó que estaba de acuerdo con dicha acción bélica. En otras palabras, el argumento está apelando a la opinión de una mayoría para justificar una conclusión. Esto es falaz en la medida en que el criterio de un alto número de personas no es relevante para resolver una cuestión como la que aquí se expone. La discusión en torno a la aceptabilidad del uso de armas nucleares es un asunto complejo, que puede abordarse desde perspectivas éticas, históricas, políticas o científicas. En este sentido, las premisas que deberían esgrimirse para justificar la aceptación o el rechazo del uso de bombas nucleares deberían incluir razones de este tipo, no meras referencias a la opinión general. Conocer las actitudes del público con respecto al bombardeo a Japón bien puede ser útil para otros fines, como explorar las formas en que ciertos grupos poblacionales juzgan dicho acontecimiento histórico. No obstante, dado que la opinión del público puede estar permeada por sesgos y suele carecer de información especializada, el criterio de las mayorías no debe usarse como premisa para dirimir cuestiones argumentativas, como la presentada en este ejemplo.

Ejemplo de falacia de apelación a las mayorías

Entre el 6 y el 9 de agosto de 1945, los Estados Unidos arrojaron dos bombas atómicas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. Este hecho nunca ha estado exento de controversia. En opinión de ciertos sectores, mediante este bombardeo se contribuyó al fin de la Segunda Guerra Mundial. Desde la perspectiva de otras personas, el costo humano de haber arrojado las bombas es criminal e incalculable. Para resolver esta discusión, conviene tener en cuenta que, según una encuesta realizada en el año 2005 a un grupo de más de 1000 estadounidenses, la mayoría de las personas entrevistadas (el 57%) aprobó el uso de las bombas atómicas contra Japón en 1945 (Moore, 2005). Este dato nos indica que es correcto, y no censurable, que Estados Unidos haya utilizado armamento nuclear en su guerra con el país asiático.


Apelar a las emociones

Definición. En la falacia de apelación a las emociones se busca suscitar determinados sentimientos en la audiencia con el fin de que esta admita una determinada conclusión. Las emociones a las que se apela en esta falacia pueden ser de índole muy variada (por ejemplo: el miedo, la misericordia, la culpa, el patriotismo, etc.).

Haga clic en el ícono que se presenta a continuación para obtener un ejemplo de la falacia de apelación a las emociones:

(Pixabay)

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Para obtener un análisis del ejemplo, reproduzca la siguiente nota de voz o lea la transcripción correspondiente:

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Esta falacia llega a la conclusión de que Anatoli Diátlov, uno de los responsables del accidente nuclear de Chernóbil, no debería seguir siendo tan severamente juzgado. El argumento busca sostener esta conclusión por medio de una serie de premisas que ilustran las numerosas desventuras sufridas por el ingeniero soviético. Este argumento es falaz dado que sus premisas apelan a la emocionalidad de la audiencia. Concretamente, la información contenida en ellas busca despertar sentimientos de lástima, compasión o misericordia con respecto a Diátlov. Dicha apelación a las emociones hace que las premisas sean irrelevantes para sustentar la conclusión. Esto se debe a que el grado de responsabilidad y reproche merecidos en la actualidad por Diátlov es independiente de los sufrimientos que este hombre tuvo que soportar tanto antes como después del incidente de Chernóbil. En este sentido, el reconocimiento de que Diátlov atravesó experiencias dolorosas no debería incidir en la determinación de su culpabilidad con respecto al desastre nuclear. Al contrario, la asignación de reproche a esta persona debería depender de un análisis objetivo de sus decisiones particulares, de sus contribuciones específicas a la cadena de eventos que dio lugar al accidente y de los demás actores y circunstancias que configuraron dicha catástrofe.

Ahora bien, en este caso, la falacia busca apelar a las emociones de la audiencia dado que esta estrategia, efectivamente, puede lograr que la conclusión del argumento parezca más aceptable. Más aún, cabe aclarar que, si bien este ejemplo ilustra una apelación a la misericordia, es posible hallar falacias de este tipo que apelen a otras emociones, como el miedo, la indignación o el patriotismo. De cualquier modo, un argumento es falaz cuando sus premisas buscan despertar la emocionalidad de la audiencia con el fin de que esta admita una determinada conclusión.


Ejemplo de falacia de apelación a las emociones

Anatoli Diátlov era ingeniero en jefe del reactor número cuatro de la Central nuclear de Chernóbil. Varias de sus acciones contribuyeron a que, el 26 de abril de 1986, dicho reactor estallara. Este desastre ocasionó inmensas consecuencias medioambientales y sanitarias, muchas de las cuales son irreparables. La conducta negligente de Diátlov ha sido ampliamente criticada. Incluso, en la serie televisiva de Chernóbil se le presenta como un personaje arrogante y terco. No obstante, el ingeniero Diátlov no debería seguir siendo juzgado con tanta dureza por los errores que llevaron al accidente, dado que, a lo largo de su vida, soportó grandes sufrimientos. Uno de sus hijos murió tempranamente a causa de leucemia. Más aún, luego del accidente nuclear, Diátlov perdió su carrera y su prestigio. Además, tuvo que lidiar durante muchos años con las consecuencias de la radiactividad en su propia salud, y cumplió una condena de cuatro años en un campo de trabajos forzados.


4. Falacias por inducción insuficiente

Para comprender este tipo de falacias, es necesario tener en cuenta tanto la definición de argumento inductivo, como la relevancia, a la que se aludió en diapositivas anteriores, y la fuerza de un argumento inductivo, es decir, su solidez. Tener a la mano estos elementos le permitirá comprender que, en el caso de las falacias que contienen una inducción insuficiente, las premisas presentadas pueden ser relevantes para la conclusión a la que se quiere llegar. Sin embargo, a pesar de que puedan ser relevantes, dichas premisas son tan débiles, que no permiten sustentar la conclusión de manera contundente.

En este recurso exploraremos cuatro falacias de este tipo:

1. Causa falsa o cuestionable

2. Generalización precipitada

3. Apelación inapropiada a la autoridad

4. Apelar a la ignorancia

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Causa falsa o cuestionable

Definición. En la falacia de causa falsa o cuestionable se presenta o se acepta que un fenómeno es causa de otro sin que se haya demostrado la relación de causalidad ni descartado otras explicaciones del evento en cuestión.

Ejemplo. El día en que mi abuelo murió, un gato negro se apareció por mi casa. Lo mismo sucedió el día en que mi mamá perdió su trabajo, el día en que terminé con mi pareja e, incluso, el día que extravié mi celular. Por consiguiente, los gatos negros causan tragedias.

(Unsplash)

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Para obtener un análisis del ejemplo, reproduzca la siguiente nota de voz o lea la transcripción correspondiente:

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La propuesta con la que cierra este fragmento parece estar cimentada en un argumento causal: el que afirma que la aparición de gatos negros acarrea consecuencias negativas. Sin embargo, el hecho de que la persona que habla se haya encontrado con un gato negro en momentos trágicos puede deberse a una simple coincidencia o a otros factores. Por ejemplo, es posible que los gatos negros pasen frecuentemente por la casa de la persona en cuestión, pero que ella solo tienda a mirar por la ventana cuando se encuentre afligida por un infortunio. Es factible, también, que esta persona tenga la creencia previa de que los gatos negros traen mala suerte y que, en consecuencia, preste especial atención a estos animales cuando enfrenta una situación difícil.

De esta manera, el fragmento evidencia una causa falsa o cuestionable. Esta falacia se da cuando se presenta o se acepta que un fenómeno es causa de otro sin que se haya demostrado la relación de causalidad ni descartado otras explicaciones del evento en cuestión. Para detectar esta falacia es importante reconocer que el hecho de que dos eventos sucedan simultáneamente o coincidan en múltiples ocasiones no implica que uno sea la causa del otro.



Generalización precipitada

Definición. En la falacia de generalización precipitada se parte de una o unas pocas observaciones para extender una conclusión a un número mucho mayor de casos. Esta falacia ocurre cuando los ejemplos a partir de los que se formula la generalización son insuficientes para sostenerla.

Haga clic en el ícono que se presenta a continuación para obtener un ejemplo de la falacia de apelación inapropiada a la autoridad:

(Unsplash)

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Para obtener un análisis del ejemplo, reproduzca la siguiente nota de voz o lea la transcripción correspondiente:

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Este es un argumento en el que, a partir de una enumeración de casos, se intenta probar una conclusión, a saber, que hay una mayor probabilidad de brote y propagación de una pandemia en las primeras décadas de un siglo. Sin embargo, presenta una generalización precipitada. Esta falacia ocurre cuando se realiza una generalización sobre un fenómeno a partir de uno o algunos casos particulares.

En el fragmento anterior, quien esgrime este argumento inductivo por enumeración presenta la coincidencia temporal como una variable esencial para la predicción de pandemias en un momento determinado. Sin embargo, en primer lugar, el inicio del siglo no es un factor suficiente para predecir la probabilidad de las pandemias. En segundo lugar, el argumento no tiene en cuenta que, a lo largo de la historia de la humanidad, ha habido brotes de pandemias luego de las tres primeras décadas de un siglo. Por ejemplo, la Peste antonina (entre 165 y 180), la Peste bubónica (entre 1347 y 1353) y el brote del VIH en la década de 1980. Pese a esta evidencia, quien formula el anterior argumento solo sustenta su conclusión en dos pandemias: la Gripe española y la COVID-19. En otras palabras, se apresura a formular una conclusión a partir de un número insuficiente de instancias. Por esta razón, incurre en una generalización precipitada.


Ejemplo de falacia de generalización precipitada

Los últimos siglos han presentado brotes de pandemias durante sus tres primeras décadas. En la segunda década del siglo XX se presentó el brote de la Gripe Española, que produjo cerca de 50 millones de muertes entre 1918 y 1920 (BBC, 2020). Actualmente, en el inicio de la tercera década del siglo XXI, se ha presentado el brote y la rápida propagación de la COVID-19, una pandemia que, según el Coronavirus Research Center de la Universidad Johns Hopkins (2022), ha dejado hasta el 2022 un saldo de alrededor de seis millones de muertes. Esto permite afirmar que, durante las tres primeras décadas de un siglo, hay una mayor probabilidad de brote y propagación de una pandemia.


Apelación inapropiada a la autoridad

Definición. En la falacia de apelación inapropiada a la autoridad se busca defender un planteamiento sobre la base de que lo avala una persona que se presenta como experta en el tema, pero realmente no lo es.

Haga clic en el ícono que se presenta a continuación para obtener un ejemplo de la falacia de apelación inapropiada a la autoridad:

(Unsplash)

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Para obtener un análisis del ejemplo, reproduzca la siguiente nota de voz o lea la transcripción correspondiente:

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Este fragmento es un argumento en el que se intenta sustentar que Herbalife es el suplemento dietario más nutritivo mediante los testimonios de atletas que elogian sus virtudes nutritivas. Sin embargo, ninguno de los tres es un nutricionista experto, calificado para determinar con certeza si este producto es realmente el más nutritivo entre los suplementos dietarios. Es por esto que se puede afirmar que este fragmento presenta una apelación inapropiada a la autoridad.

Esta falacia se da cuando, para sustentar una postura, se alude a autoridades que no necesariamente son expertas en el tema sobre el que se está argumentando. En este caso, los atletas de alto rendimiento no necesariamente son expertos en nutrición y, por tanto, no pueden determinar con certeza si este suplemento dietario es el más nutritivo de los suplementos que se encuentran en el mercado. Incluso, estos atletas podrían estar siendo patrocinados por Herbalife, lo que implicaría un sesgo en la postura que puedan tener sobre dicho suplemento dietario.

Para robustecer este argumento sería necesario contar con las valoraciones de distintos nutricionistas sobre las cualidades nutritivas de este suplemento, así como sobre los riesgos para la salud que este pueda conllevar. Dichos expertos en el campo de la salud nutricional serán quienes puedan evidenciar si Herbalife es el suplemento dietario más nutritivo, luego de analizar sus componentes y de comprobar sus beneficios en distintas pruebas de laboratorio.


Ejemplo de falacia de apelación inapropiada a la autoridad

Entre los suplementos dietarios que se encuentran en el mercado, Herbalife parece ser el más nutritivo, como lo señalan varios atletas de alto rendimiento de distintas latitudes. Por ejemplo, el futbolista colombiano Juan Guillermo Cuadrado ha afirmado que este producto es una buena alternativa de suplemento dietario, pues le aporta nutrientes esenciales, así como la energía necesaria para mantenerse activo (Cuadrado, 2020). Algo similar ha indicado el atleta noruego Gustaf Risling, quien lo recomienda para todo tipo de deportistas (La nueva cara, 2012). Por último, la triatleta estadounidense Heather Jackson ha afirmado que Herbalife contiene todo lo que ella necesita tanto para los momentos previos a los entrenamientos, como para los entrenamientos y los momentos posteriores a estos (Jackson, s.f.).


Apelar a la ignorancia

Definición. En la falacia de apelación a la ignorancia se plantea que un determinado planteamiento debe aceptarse en virtud de que no se conocen (o no se pueden obtener) pruebas que lo contraríen.

Haga clic en el ícono que se presenta a continuación para obtener un ejemplo de la falacia de apelación a la ignorancia:

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(Unsplash)

Para obtener un análisis del ejemplo, reproduzca la siguiente nota de voz o lea la transcripción correspondiente:

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Este fragmento es un argumento que intenta ofrecer la mejor explicación para el surgimiento de las estatuas de losmoáis en Rapa Nui – Isla de Pascua. Como no se conocen las técnicas utilizadas por la cultura Rapa Nui, se afirma que las estatuas monolíticas solo pudieron haber sido creadas con la ayuda de una civilización con una tecnología más avanzada.

Sin embargo, este argumento evidencia una apelación a la ignorancia. Esta falacia se da cuando, para sustentar una postura, se afirma que no se conocen pruebas contrarias a lo que se intenta defender y, por tanto, existe la posibilidad de que la postura sea verdadera porque no se puede probar que sea falsa o viceversa: que sea falsa porque no se puede probar que sea verdadera.

En este caso particular, la aparente mejor explicación se sustenta en que no ha habido hallazgos arqueológicos que permitan conocer las técnicas de tallado que usaban los habitantes para dar forma a las rocas. Del mismo modo, se sustenta en que no se conoce la manera en la que transportaban dichas estatuas monolíticas. Sin embargo, como tampoco se conoce si, en efecto, la cultura Rapa Nui contó con la ayuda de una civilización con una tecnología más avanzada para tallar y trasladar los moáis, no es posible probar si esta es la mejor explicación para el surgimiento de los monolitos en Rapa Nui – Isla de Pascua.


Ejemplo de falacia de apelación a la ignorancia

Desde los primeros avistamientos de la isla Rapa Nui – Isla de Pascua por parte de los europeos en el siglo XVIII, las estatuas de los moáis han fascinado e intrigado a quienes se interesan por dichos monumentos. Las estatuas monolíticas están talladas con precisión y están dispersas a lo largo de la costa de la isla. A pesar de la perfección de estas construcciones, no ha habido hallazgos arqueológicos que permitan identificar las técnicas de tallado o las herramientas que usaban los habitantes de la isla para darle forma a las rocas y, luego, para transportar las estatuas desde el volcán Rano Raraku (de donde provienen las rocas) hasta el lugar de emplazamiento. Esta construcción y este traslado son una tarea que, incluso con el desarrollo tecnológico actual, supone grandes retos de ingeniería. De hecho, la carencia de evidencia arqueológica permite afirmar que los habitantes de Rapa Nui – Isla de Pascua no pudieron haber construido dichas estatuas monolíticas por sí solos. Por el contrario, debieron haber contado con la ayuda de una civilización con una tecnología más avanzada.

5. Falacias relacionadas con la noción de validez

Llamamos falacias deductivas a aquellos argumentos de tipo deductivo que parecen válidos (es decir, en los que la conclusión parece inferirse de forma necesaria a partir de las premisas), pero no lo son.

En esta sección se examina la noción de validez, distinguiéndola de la noción de verdad, y se exponen tres falacias deductivas:

1. Equivalencia indebida

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2. Afirmación del consecuente

3. Negación del antecedente

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La validez en los argumentos deductivos

Para comprender la noción de validez en los argumentos deductivos, considere el siguiente ejemplo:

  • Premisa 1. Todos los países europeos son capitalistas.
  • Premisa 2. Francia es un país europeo.
  • Conclusión. Por tanto, Francia es un país capitalista.



Para obtener un análisis del ejemplo, reproduzca la siguiente nota de voz o lea la transcripción correspondiente:

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A diferencia de los argumentos inductivos, en los que la conclusión solo se infiere de las premisas con un cierto grado de probabilidad, los argumentos deductivos son aquellos en los que la conclusión se infiere necesariamente de las premisas. Así, un argumento deductivo es válido cuando es imposible que las premisas sean ciertas y la conclusión sea falsa. En otras palabras, un argumento deductivo es válido cuando, si sus premisas son verdaderas, la conclusión también lo es necesariamente. En el ejemplo de esta diapositiva, sería imposible que, si es cierto que todos los países europeos son capitalistas y que Francia es un país europeo, Francia no fuera un país capitalista. Note, por tanto, que validez e invalidez son atributos que pueden predicarse de los argumentos deductivos, es decir, de la relación entre las premisas y la conclusión, y no de las proposiciones que constituyen las premisas o la conclusión en sí mismas.


La validez es distinta a la verdad

Para comprender por qué la validez es distinta a la verdad en los argumentos deductivos, considere el siguiente ejemplo:

  • Premisa 1. Todos los países europeos son monarquías.
  • Premisa 2. Estados Unidos es un país europeo.
  • Conclusión. Por tanto, Estados Unidos es una monarquía.




Para obtener un análisis del ejemplo, reproduzca la siguiente nota de voz o lea la transcripción correspondiente:

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Que un argumento deductivo sea válido no implica que sus premisas y conclusión sean verdaderas. En efecto, un argumento deductivo puede ser válido incluso si sus premisas y conclusión de hecho son falsas. Para saber si un argumento deductivo es válido no es necesario saber si las premisas y la conclusión son verdaderas, sino evaluar si, al suponer que las premisas son verdaderas, es posible o no que la conclusión sea falsa. Si es lógicamente posible, el argumento es inválido. Si es lógicamente imposible, el argumento es válido. En el ejemplo de esta diapositiva, como quizá usted ya notó, tanto las premisas como la conclusión son falsas. Sin embargo, el argumento es válido. Esto se debe a que, si fuera cierto que todos los países europeos son monarquías y que Estados Unidos es un país europeo, sería imposible que Estados Unidos no fuera una monarquía. En otras palabras, al suponer que las premisas son ciertas, la conclusión se sigue necesariamente de ellas. Note, por tanto, que establecer si las proposiciones que conforman un argumento deductivo son verdaderas o no es distinto a establecer si el argumento es válido o inválido.


Equivalencia indebida

Definición. En la falacia de equivalencia indebida se plantea que todos los individuos de una categoría pertenecen a otra categoría dado que los miembros de ambas tienen un rasgo en común.

Ejemplo.
  • Premisa 1. Todos los banqueros son codiciosos.
  • Premisa 2. Todos los políticos son codiciosos.
  • Conclusión. Por tanto, todos los políticos son banqueros.



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Para obtener un análisis del ejemplo, reproduzca la siguiente nota de voz o lea la transcripción correspondiente:

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En el ejemplo de esta diapositiva, la conclusión podría ser falsa incluso si suponemos que las premisas son verdaderas. Por tanto, siguiendo la definición de validez dada anteriormente, el argumento es inválido. El error radica en que las premisas establecen que todos los banqueros y que todos los políticos son codiciosos, mas no que todos los codiciosos son políticos y banqueros. En otras palabras, a partir de las premisas sería cierto afirmar que la categoría de los codiciosos abarca a todos los banqueros y a todos los políticos. Sin embargo, no sería correcto inferir que tanto la categoría de los banqueros como la de los políticos abarcan, cada una, a todos los codiciosos. Por ello, no puede inferirse deductivamente de las premisas que la categoría de los políticos se corresponda con la categoría de los banqueros. En este sentido, la conclusión del argumento contiene una extrapolación errada. Este tipo de falacia deductiva, que puede denominarse falacia de equivalencia indebida, consiste en asumir que todos los individuos de una categoría (p. ej., la de los políticos) pertenecen a otra categoría (p. ej., la de los banqueros) porque los miembros de ambas categorías comparten alguna característica (p. ej., la codicia).


Afirmación del consecuente

Definición. En la falacia de afirmación del consecuente se plantea que si la consecuencia (o consecuente) de una proposición condicional es verdadera, entonces su respectiva condición (o antecedente) también debe serlo.

Ejemplo.
  • Premisa 1. Si Liliana es católica, Liliana cree en la divinidad de Jesucristo.
  • Premisa 2. Liliana cree en la divinidad de Jesucristo.
  • Conclusión. Por tanto, Liliana es católica.


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Para obtener un análisis del ejemplo, reproduzca la siguiente nota de voz o lea la transcripción correspondiente:

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En muchos de nuestros razonamientos cotidianos, operamos con proposiciones condicionales, es decir, proposiciones que tienen la misma forma que la primera premisa del argumento de esta diapositiva y que indican que una consecuencia se sigue cuando se cumple una condición determinada. Así, por ejemplo, si se cumple la condición de que una persona es católica, se sigue la consecuencia de que esa persona cree en la divinidad de Jesucristo. Sin embargo, no sería válido inferir que una persona es católica porque cree en la divinidad de Jesucristo, puesto que hay otras corrientes de cristianismo, como las protestantes, que también creen en la divinidad de Jesucristo, pero son distintas a la católica. Por tanto, el razonamiento de este ejemplo es inválido. Es decir, cabe la posibilidad lógica de que la conclusión sea falsa, aun si las premisas son verdaderas. En efecto, incluso siendo cierto que si Liliana es católica entonces debe creer en la divinidad de Jesucristo y que Liliana de hecho cree en la divinidad de Jesucristo, podría ser que Liliana no sea católica, sino, por ejemplo, cristiana evangélica. Esta falacia se denomina falacia de afirmación del consecuente: ocurre cuando, a partir de una proposición condicional, se afirma que la consecuencia es verdadera y, sobre esa base, se pretende demostrar que su condición también lo es.


Negación del antecedente

Definición. En la falacia de negación del antecedente se plantea que si la condición (o antecedente) de una proposición condicional es falsa, entonces, su respectiva consecuencia (o consecuente) también debe serlo.

Ejemplo.
  • Premisa 1. Si Margarita consume lactosa, a Margarita le duele el estómago.
  • Premisa 2. Margarita no consume lactosa.
  • Conclusión. Por tanto, a Margarita no le duele el estómago.


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Para obtener un análisis del ejemplo, reproduzca la siguiente nota de voz o lea la transcripción correspondiente:

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El ejemplo de esta diapositiva también contiene un razonamiento deductivo inválido, pues la conclusión puede ser falsa incluso si las premisas son verdaderas. Es cierto que, si se cumple la condición de que Margarita consume lactosa, entonces a Margarita le dolerá el estómago. Sin embargo, no es una inferencia deductiva válida concluir que a Margarita no le duele el estómago debido a que no consume lactosa, ya que puede haber otras razones para un malestar estomacal, como un virus o una indigestión. De esta forma, aunque las premisas sean ciertas, cabe la posibilidad lógica de que la conclusión sea falsa. Esta falacia se denomina falacia de negación del antecedente. Ocurre cuando, a partir de una proposición condicional, se afirma que la condición es falsa y, sobre esa base, se pretende demostrar que su consecuencia también lo es.


Bibliografía

Este recurso pedagógico le pertenece a la Universidad de los Andes y está protegido por derechos de autor. Así mismo, el recurso se encuentra amparado bajo la licencia de Atribución - No comercial - Sin derivar
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Este recurso fue maquetado por Daniel Lara Cardona y diagramado por Santiago Roa.

Fuentes primarias

Fuentes secundarias

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Fuentes primarias

  • Cavender, N. y Kahane, H. Logic and Contemporary Rhetoric. The Use of Reason in Everyday Life. Wadsworth.
  • Copi, I. M y Cohen, C. (2013). Introducción a la lógica. Segunda edición de Limusa en español (trad. Jorge Alejandro Rangel Sandoval). Limusa.
  • Govier, T. (2014). A Practical Study of Argument. Wadsworth.
  • Hansen, H. V. (2002). The Straw Thing of Fallacy Theory: The Standard Definition of ‘Fallacy’. Argumentation 16, 133–155.
  • Hansen, H. V. y Pinto, R. (1995). Fallacies: Classical and contemporary Readings. Pensilvania. The Pennsylvania State University Press.
  • Van Emeren, F., Garsen, B. y Meuffels, B. (2009). Fallacies and Judgments of Reasonableness. Springer Dordrecht
  • Vega Reñón, L. (2013). La fauna de las falacias. Editorial Trotta.
  • Tindale, C. W (2007). Fallacies and Argument Appraisal. Cambridge University Press.

Fuentes secundarias

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Créditos

  • Contenido: David Alvarado Archila, Santiago Roa, Julián Harruch Morales, Jazmín Novoa Lara, Natalia Michelle Pineda Zorro y María Fernanda Rangel Carrillo

  • Diseño pedagógico: David Alvarado Archila, Santiago Roa, Julián Harruch Morales y Juan Ricardo Romero

  • Voces: David Alvarado Archila, María Fernanda Rangel Carrilo y Santiago Roa

  • Revisión: David Alvarado Archila, Santiago Roa, Julián Harruch Morales, Jazmín Novoa Lara, Natalia Michelle Pineda Zorro y María Fernanda Rangel Carrillo

  • Montaje tecnológico: David Alvarado Archila y Santiago Roa

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