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Transcript

En clase ya te han explicado lo del ayuno de no comer y lo del ayuno de no gastar dinero en cosillas...

Hoy viernes, día del ayuno voluntario, una historia.

En una ciudad lejana, la alcaldesa reunió a los vecinos y les dijo:
- Tenemos que arreglar algunos problemas que hay entre nosotros. La escuela está desatendida y entre nosotros hay familias que viven en la pobreza.
Como sois responsables os pido que cada uno aporte voluntariamente algo.

En aquel pueblo casi todas la familias tenían viñas. Las viñas les daban uvas y con las uvas hacían vino. Un vino excelente.
Así que la alcaldesa propuso:
- Cuando acabe la cosecha os pido que cada familia que produce vino, regale 10 litros al ayuntamiento.

- Sois 5.000 familias productoras de vino. Con 10 litros de cada familia tendremos 50.000 litros.
Como el vino es excelente, lo venderemos a 10€ y conseguiremos entre todos 500.000€.
Es voluntario, no os puedo obligar. Pero si cada uno aporta lo suyo, conseguiremos medio millón de €

- Y con tanto dinero arreglaremos los problemas de los que menos tienen.

A todos los vecinos les pareció una buena idea. Cada familia se quedaba sin diez litros y los regalaba al Ayuntamiento.
El Ayuntamiento vendía el vino regalado para conseguir dinero para los que más lo necesitaban.

Llegó el final de la cosecha.
En la plaza del ayuntamiento se colocaron unos grandes depósitos.
La alcaldesa estaba nerviosa: ¿Vendría alguien a regalar 10 litros de su vino? ¿Cuántos se quedarían sin algo de lo suyo para mejorar la vida de los que menos tenían?

Apareció uno. Echó sus 10 litros y le pusieron una insignia en la chaqueta. Luego apareció otro y después muchos más.
Al terminar la tarde, TODAS las familias que producían vino habían pasado por la plaza y consiguieron la insignia de colaboradores.

La alcaldesa estaba emocionada. Todos habían colaborado. Ni uno había fallado.
Para celebrarlo pidió que sacaran una copa de vino del primero de los depósitos.
Pero cuando le llegó, no tenía color de vino ni sabor de vino.
Pidió otra del segundo y del tercer depósito y ocurrió lo mismo.

Llamó a sus consejeros para saber por qué el vino se había quedado sin color y sin sabor. Uno de ellos le dijo:
- Esto es agua. Una de las familias decidió echar agua en vez de vino. Pensó que entre tantos litros de buen vino, echar un poco de agua, ni se notaría.
Presumieron de que ayudaban pero era falso.

- Y esta misma idea se le ocurrió al resto. Son todos unos tramposos.
- Son incapaces de renunciar a algo suyo para dárselo a los que lo más lo necesitan.

La alcaldesa renunció a su puesto. Se marchó a vivir a otra ciudad. No soportaba vivir en un sitio así.

Ahora piensa:
Hay problemas que solo se solucionan si todos ponemos algo de nuestra parte. Por ejemplo, llevarse bien en clase.
Quizá tu parte sea pequeña o parezca poco importante, pero es necesaria. Si nadie pone de su parte por llevarse bien, la convivencia en clase será un desastre.

Nadie puede arreglar todos los problemas él solo.
Cada uno tenemos nuestra responsabilidad y, aunque nos cueste un poco, debemos ayudar lo que nos toque.


Querido Padre Dios

Que sepamos ayudar de verdad.
Que sepamos dar parte de lo nuestro.
Que nuestra ayuda no sea por presumir.