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Los Colegios Menores
de la Universidad cisneriana
en PARES

Mapa extraído de «Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes Saavedra»
de Luis Astrana Marín. Madrid: Instituto Editorial Reus, 1958.

COLEGIOS CISNERIANOS y POSTCISNERIANOS

COLEGIOS-CONVENTOS o REGULARES

COLEGIOS DE LAS NACIONES o SECULARES

#500NEBRIJA

Colegio Mayor

de San Ildefonso

La Universidad de Alcalá fue fundada por el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros pocos años después de ser nombrado arzobispo de Toledo, conforme al modelo de Colegio-Universidad. El Colegio, bajo la advocación de San Ildefonso, será al mismo tiempo sede de la comunidad colegial y cabeza de la universidad, con un único rector.

El papa Alejandro VI expidió la bula fundacional en 13 de abril de 1499, pero las circunstancias políticas que obligaron a Cisneros a ocupar la regencia del reino de Castilla retrasaron la ejecución del proyecto, de forma que las aulas no se abrirán hasta 1508.

No fue Cisneros el primer arzobispo de Toledo que tuvo la iniciativa de crear en su diócesis y en la villa de Alcalá una universidad. El arzobispo Gonzalo García Gudiel obtuvo el 20 de mayo de 1293 un privilegio del rey Sancho IV de Castilla, concediendo a la ciudad un Estudio de Escuelas Generales con las mismas exenciones que el estudio de Valladolid, pero no hay referencias documentales sobre su efectivo funcionamiento. La segunda iniciativa correspondió al arzobispo Alonso Carrillo de Acuña, hijo de los condes de Buendía, a quién el papa Pío II, por bula de 17 de julio de 1459, facultó la erección de tres cátedras de artes. El arzobispo Carrillo, colegial en el de San Clemente de Bolonia, fundó también en Alcalá el convento de San Diego y la iglesia de los santos Justo y Pastor, que luego recibiría el título de Magistral, y quedaría vinculada al Colegio-Universidad a través de la figura del abad, al mismo tiempo cancelario de la Universidad.

La Universidad de Alcalá en un principio recogió la herencia de las escuelas catedralicias en las que se da prioridad al estudio de la Teología como punto de referencia del enfoque de otras disciplinas y va evolucionando hasta llegar al modelo liberal estatalizado.

La política intervencionista de Carlos III será decisiva para el control de la gestión de la Universidad por parte del Estado, al separar el Colegio Mayor de San Ildefonso y la Universidad de Alcalá. Tras varios intentos frustrados de traslado a la Corte, la Universidad de Alcalá quedará definitivamente clausurada en 1836 y sus rentas y profesorado transferidos a la nueva Universidad de Madrid.


Del periodo 1836 a 1845 en que se consolida la Universidad Central de Madrid, hay documentos encuadernados en varios volúmenes, que hacen extensivas las fechas de los documentos más allá de la supresión de la institución.


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Colegio de San Pedro y Pablo


El cardenal Cisneros fundó en Alcalá de Henares el Colegio de San Pedro y San Pablo para miembros de su orden franciscana en 1513, dotándolo con doce becas para colegiales franciscanos.

En la reforma de García de Medrano, se ordenó que hubiese un guardián, doce colegiales, dos legos para servir a la comunidad y un donado para asistir al guardián en lo que se le ordenare. Posteriormente, la reforma de Dicastillo suspendió cuatro de las doce becas por cuatro años, una de las cuales será reintegrada posteriormente por provisión del Consejo en 13 de marzo de 1702.

Fue el único de los colegios cisnerianos que se mantuvo independiente tras la reforma de 1777 del cancelario Díaz de Rojas, ya que los restantes colegios menores pasaron a integrarse en el Colegio de la Inmaculada Concepción, ante el agotamiento de las rentas para sufragar sus gastos.

A partir de 1836 cesó en su función de Colegio y fue adquirido por particulares (los mismos que fueron propietarios del Colegio de San Ildefonso). Posteriormente, se convirtió en propiedad de la Sociedad de Condueños, que lo cedió a los Padres Escolapios, con lo que el edificio mantuvo su función docente como Colegio e Instituto.

Por Real Decreto 1502/77 de 10 de junio, se creó la Universidad de Alcalá, que inició su funcionamiento en el curso 1977/1978 y con este motivo usufructo el edificio a los Condueños, habilitándolo como Facultad de Filosofía y Letras (1981-1982).

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Colegio de las

Santas Justa y Rufina

Colegio de las Santas Justa y Rufina o Colegio de sevillanos de la Universidad de Alcalá. Este colegio fue fundado por Lucas González de Miedes, racionero de la Iglesia de Sevilla en el año 1607 para doce estudiantes sevillanos, los cuales debían estudiar Teología y Cánones. Sus colegiales eran conocidos como "los Rufinos".

Tenía bienes en casas y censos en Sevilla, lo cual confirma su advocación, dando preferencia en las becas a los estudiantes andaluces. El cancelario Pedro Díaz de Rojas lo incorporó al colegio de Santa Catalina o de los Verdes, tras la reforma universitaria del año 1779 con sus muebles y su biblioteca.


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Colegio de León


El Colegio de Santa María de Regla y de los Santos Justo y Pastor, más conocido como Colegio de León, fue fundado en 1586 por Francisco Trujillo, obispo de León, en la ciudad de Alcalá de Henares, como colegio menor de la Universidad, en el contexto de las disposiciones del Concilio de Trento que aludían a la creación de centros de formación para la profundización del estudio de la Teología del clero diocesano.

El Colegio fue dotado con 6 becas, para proporcionar alojamiento y alimentos durante ocho años a seis estudiantes pobres de Artes y Teología que tuvieran menos de cien ducados de renta al año. De ellas, una estaba destinada a estudiantes del obispado de León, otra para nacidos en el obispado de Sigüenza, y las cuatro restantes para los de Castilla La Vieja. El Abad de la Magistral de Alcalá de Henares era su patrón. Estas becas fueron ampliándose hasta llegar a 16, pero la falta de control de las rentas dejadas por el fundador hizo que el sostenimiento del Colegio se hiciera difícil. En 1780, tras la reforma del cancelario Díaz de Rojas, se incorporó al Colegio de Málaga, cesando su función como Colegio docente en 1836, quedando suprimido finalmente en 1843.


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Colegio de los Irlandeses


El Colegio universitario de San Jorge de Alcalá de Henares fue fundado en 1630 con el fin de alojar a estudiantes de teología procedentes de Irlanda, Flandes y Holanda.

Se denominó también colegio de Irlandeses, puesto que estaba destinado a alojar a estudiantes procedentes de Irlanda, entre otros países. Ante las persecuciones a que estaban sometidos los católicos en Inglaterra y en Irlanda se crearon en toda Europa colegios para el estudio de la Teología con la ortodoxia de la fe católica.

En España existieron colegios para irlandeses en las principales universidades. Una temprana fundación en Alcalá, bajo la advocación de San Patricio, se debe al patronazgo del noble irlandés, John O'Neiil, conde de Tyrone, en 1630.

Con posterioridad a esta fecha, el barón Jorge de Paz Silveira, natural de Lisboa, caballero de la Orden de Santiago y de la de Cristo, alcaide de la fortaleza de Martos, funda un nuevo colegio de irlandeses bajo la advocación de San Jorge, por testamento en Madrid, en 6 de diciembre de 1645. Ejecutó su voluntad su mujer, Beatriz de Silveira, dotándolo con 15.000 ducados de renta para el estudio de Teología de 30 colegiales por un periodo de 7 años. Los colegiales debían ser irlandeses, preferentemente, y en su defecto holandeses o flamencos. Debido a la devaluación de sus rentas, procedentes fundamentalmente de juros, se fusionó con el Colegio de Irlandeses de Salamanca en 7 de octubre de 1785.


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Colegio de Lugo


El colegio de San Jerónimo de Alcalá de Henares, se denominó también "Colegio de Lugo", por haber sido fundado por Fernando de Vellosillo, natural de Ayllón, obispo de Lugo. El fundador redactó unas constituciones para el gobierno de su Colegio el 20 de agosto de 1569 y agregó unas adiciones el 2 de mayo de 1586.

El colegio tenía 12 becas para colegiales que no poseyeran renta eclesiástica o secular superior a 50 ducados. Proveían las becas la Diócesis de Lugo, la villa de Sepúlveda, el abad y cabildo de la villa de Ayllón, su alcalde de los Hijosdalgo y el Patrono de sangre. Los colegiales podían estudiar Artes y Teología. La reforma universitaria del cancelario Pedro Díaz de Rojas lo incorporó al Colegio de Málaga en 1779.


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Colegio de San Ciriaco

o de Málaga


Colegio constituido el 28 de julio de 1611 por Juan Alonso de Moscoso, recibió su nombre popular gracias a él, pues fue obispo de Málaga. La organización del colegio se debe al sobrino del obispo, Juan Arias de Moscoso.

Entre 1611 y 1788, y recogidas en las primeras Constituciones, eleva el número de becas a 15, de las cuales 11 serían recibidas por colegiales del Colegio de Málaga. Entre ellos también había ciertas normas, ya que en la última Constitución de 1788 se estipulaba que 8 debían proceder del arzobispado de Toledo, y 3 de Castilla La Vieja, La Mancha y Málaga. Las otras 4 becas restantes se otorgaban por méritos personales, y estaban distribuidas en 2 para colegiales del Colegio de Lugo, 1 para el Colegio de León y 1 para el Colegio de Aragón.

Estos colegios habían sido previamente incorporados por Pedro Díaz de Rojas tras la reforma de los colegios menores cisnerianos.


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Colegio de San Basilio Magno


El Colegio Menor de San Basilio Magno, también llamado Convento de los Padres Basilios, se fundó en el año 1660.


La escritura fundacional del colegio en el convento de San Basilio tiene fecha de 20 de abril de 1660 y en ella se establece que se impartirá Artes y Teología. Años después, se proyectó el edificio según la traza del arquitecto José de Arredondo.

Sufrió el expolio de las tropas napoleónicas que ocuparon la villa en 1808, en el marco de la Guerra de la Independencia. Los daños causados debieron repararse a la vuelta de los frailes Basilios al edificio en el 1834.

Poco después, tras la desamortización eclesiástica de Mendizábal de 1836, fue comprado por el Estado que, en 1885, lo convirtió en la Comandancia de Ingenieros de Madrid.

Durante la Guerra Civil y después fue utilizado como Cuartel de Automovilismo y de Caballería y también como Penal militar, hasta que en 1970 sufrió un incendio, que supuso su abandono.

Finalmente, a partir de una rehabilitación en la última década del siglo XX, el edificio se ha convertido en la sede del Aula de Música de la actual Universidad de Alcalá de Henares.


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Colegio de San Clementes

o de los Manchegos


El Colegio de San Clemente Mártir, denominado también Colegio de los Manchegos, en Alcalá de Henares, fue fundado por Sebastián Martínez de Tribaldos, capellán de honor y prior de Roncesvalles, caballero de la Banda, por su testamento otorgado en Madrid el 7 de diciembre de 1620, ejecutado por su hermano y albacea Pedro Fernández de Tribaldos, jesuita, que redactó sus constituciones en 1631.

Inicialmente, solo tenía 6 becas para teólogos y canonistas, aunque se pretendía aumentar su número a veinte. Eran preferidos como colegiales los del linaje de Tribaldos, pero dos de las becas se otorgaban a los nataurales de la Mancha, obispado de Cuenca. En 1641 se le incorporó el Colegio de San Lucas Evangelista o de Magnes, la cual será ratificada por el reformador García de Medrano y en 1759 se le agregó el de San Cosme y San Damián o de Mena.

El colegio tenía un total de 9 colegiaturas: 4 propias, 3 de Mena, 1 de San Lucas y 1 fundada por Pedro Díaz Mayorga para sus parientes por testamento de 9 de abril de 1674. Próximo está el colegio al de Santa Catalina Mártir o de los Verdes, agregándose a él con sus adscritos en 1781, tras la reforma del cancelario Pedro Díaz de Rojas.


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Colegio de

San Cosme y San Damián

Conocido con el nombre de Colegio de Mena, fue fundado en 1568 por el doctor Fernando de Mena, Catedrático de Prima de la Universidad y médico de cámara del rey Felipe II. Estuvo situado en la calle de la Trinidad de Alcalá de Henares hasta su desaparición.

Fue fundado por el doctor Mena, antiguo colegio de la Universidad cisneriana, para que estudiasen medicina tres sobrinos suyos, pudiéndose admitir a más colegiales (procedentes de Socuéllamos y de La Mancha) conforme aumentasen las rentas (llegaron a ser ocho estudiantes).

En 1759 el colegio fue incorporado al de San Clemente Mártir o de los Manchegos; en 1762 ambos colegios fueron anexionados por el Colegio Menor de Santa Catalina o de los Verdes.


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Colegio de la Merced Descalza

Fundado como una casa para alojar a los mercedarios descalzos del convento de Santa Bárbara de Madrid, el Arzobispo de Toledo Bernardo de Sandoval Rojas les dio autorización. Unos años más tarde volvieron a solicitar permiso al arzobispo Sandoval, ya convertido en cardenal, para elevar el estatus de las casas existentes a colegio, a lo que accedió en 1614, fundando así lo que después sería el Colegio de la Merced Descalza. Ese mismo año se inauguró la iglesia con la asistencia de la que sería beata Mariana de Jesús.

En 1629, gracias al patrocinio y mecenazgo de Elvira Manrique de Lara y Fernando Jaramillo, decidieron levantar un nuevo edificio para sede del colegio, en el que impartirían las clases. Al mismo tiempo, se renovó la iglesia, la cual se terminó de reformar en 1683.

Con la Desamortización eclesiástica del siglo XIX, tanto la orden religiosa como el edificio fueron exclaustrados y reconvertidos, respectivamente, pasando a ser Escuela Militar de Equitación y Depósito de Sementales. Esta última función la seguiría cumpliendo hasta bien entrado el siglo XX.


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Colegio de Santa Balbina


Colegio menor ubicado en Alcalá de Henares y vinculado a la Universidad cisneriana.


El Colegio de Santa Balbina fue uno de los colegios menores creados por el Cardenal Cisneros vinculados a la Universidad de Alcalá de Henares. Fue fundado en 1513 y se le dio ese nombre por el título cardenalicio de Cisneros, que era cardenal de Santa Balbina.

Fue creado como colegio de pobres para 24 colegiales lógicos y 24 sumulistas. Por ello, era conocido por Colegio de los Lógicos, ya que allí estudiaban los lógicos, al igual que los sumulistas.

La reforma universitaria de Gómez Zapata desglosó del Colegio de Santa Balbina, de sumulistas, el nuevo Colegio de San Dionisio, de lógicos, para 24 colegiales cada uno. Por tanto, desde 1565 pasó a contener solo a los estudiantes sumulistas. En 1583 todos los estudiantes de Lógica fueron recolocados en el Colegio de San Dionisio.


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Colegio de San Eugenio


El Colegio de San Eugenio, denominado también Colegio de Gramáticos, es uno de los colegios de pobres fundado por el cardenal Cisneros. Se le incorporó el Colegio de San Isidoro en 1649.


En 1779, junto con los otros colegios de fundación cisneriana, se integraron ambos (San Eugenio y San Isidoro) en el de la Inmaculada Concepción, tras la reforma universitaria del cancelario Pedro Díaz de Rojas.

El colegio estaba dotado con 30 becas de gramática y 6 de griego. Tenía un sacerdote y familiares, lo dirigía el vicerrector.


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Colegio de

San Isidoro o del Rey


El Colegio de San Isidoro de Alcalá de Henares fue fundado por el cardenal Cisneros con los mismos contenidos y para el mismo número de colegiales que el de San Eugenio: 30 becas de gramática y 6 de griego.

En él debía haber ejercicios de lengua latina y griega. Este colegio tuvo muy corta duración, ya que en 1646 se fusionó con el Colegio de San Eugenio.


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Colegio de

San Jerónimo Trilingüe


El Colegio de San Jerónimo de la Universidad de Alcalá era también conocido como Colegio Trilingüe, por estar destinadas sus becas al estudio de las tres lenguas clásicas: griego, hebreo y latín.

Este colegio fue fundado en 1528 por el rector del Colegio de San Ildefonso, Mateo Pascual Catalán, diez años después de la muerte del cardenal Francisco Jiménez de Cisneros y siguiendo la prescripción del cardenal, de emplear en nuevas fundaciones de colegios los incrementos de rentas de la universidad.

Se programó para 30 colegiales: 10 de griego, 10 de hebreo, y 10 de latín, con tres familiares. El Colegio fue clausurado en 1777, tras la profunda reestructuración universitaria de los años 1771 y 1777, por iniciativa del ministro Roda y bajo ejecución de Francisco Pérez Bayer, quedando integrado el Colegio, junto con seis de los siete colegios menores levantados por Cisneros, en el Colegio de la Imnaculada Concepción, cuya Real Orden de fundación será del 13 de marzo de 1779. La reforma del cancelario Pedro Díaz de Rojas lo incorporó en 1779 junto con los restantes colegios menores dependientes del de San Ildefonso al de la Inmaculada Concepción.


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Colegio de San Juan Bautista o de los Vizcaínos


El Colegio de San Juan Bautista o de Vizcaínos fue fundado por el doctor Juan Sáenz de Ocariz, natural de Salvatierra (Álava) el 10 de enero de 1563, siendo maestro en Artes y colegial en el Colegio Mayor San Ildefonso. Fue puesto en funcionamiento en 1594 por Gaspar de Ochoa, su albacea testamentario, en cumplimiento de las disposiciones testamentarias de Sáenz de Ocariz.

Los colegiales debían ser nacidos en Salvatierra, o en su defecto en otros pueblos del señorío de Vizcaya. Sus patronos eran el alcalde o beneficiado más antiguo de Salvatierra. No se fijó el número de becas, acordándose que se diesen las que fuera posible. Nunca hubo más de dos o tres colegiales y pocos llegaron a graduarse. La reforma universitaria de García de Medrano lo incorporó al de Santa Catalina Mártir en 1666.


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Colegio de San Martín y Santa Emerenciana o de Aragón


El Colegio de San Martín y Santa Emerenciana, denominado también Colegio de Tarazona y de Aragón, fue fundado en 1611 por Martín Terrer de Valenzuela, natural de Daroca, colegial del de la Madre de Dios y del Mayor de San Ildefonso, obispo de Tarragona, Teruel, Tarazona, arzobispo de Zaragoza y canciller de Aragón. Lo dotó con 2.000 ducados de renta para 16 colegiales teólogos, rector y familiares, los cuales debían proceder de Aragón, de ahí el nombre popular de ''Colegio de Aragón''.

El Colegio ocupaba un edificio en la calle Santiago de Alcalá de Henares. La reforma del cancelario Pedro Díaz de Rojas lo incorporó en 1779 al Colegio de Málaga, debido a la situación económica en la que se encontraban la mayoría de los colegios menores universitarios. El Colegio de Aragón no fue una excepción, ya que a lo largo del siglo XVIII contó con muy pocos colegiales, y aunque nunca hubiera un número elevado de ellos, la situación era acuciante en esta época.

Desde 1810, en el marco de la Guerra de la Independencia española, residieron en este edificio los mercedarios calzados por haber destruido los franceses el convento de la calle de Roma.


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Colegio de San Nicolás de Tolentino o Agustinos Descalzos (Recoletos)


A principios del siglo XVII, y gracias a la licencia del Arzobispo de Toledo, Bernardo de Sandoval Rojas, se fundó el colegio de San Nicolás de Tolentino, a cargo de los monjes agustinos descalzos.

En 1616 se construiría el nuevo edificio, entre los que se encontraba la iglesia, el colegio y una sacristía. Debido a la Desamortización eclesiástica del siglo XIX, el edificio fue requisado y los monjes expulsados. Sin embargo, la acción de Modesta Martínez permitió que, gracias a la adquisición del convento, día de hoy siga funcionando.


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Colegio de

Santa Catalina Mártir


El Colegio de Santa Catalina Mártir de la Universidad de Alcalá, denominado también de Artistas o de Metafísicos, es uno de los tres colegios de artistas fundado por el Cardenal Cisneros en 1513. Estaba destinado para acoger a 24 colegiales físicos y 24 metafísicos, tercer y cuarto año de Artes.

El colegio menor dependía del colegio mayor de San Ildefonso y de su rector, siendo la autoridad del colegio el vicerrector. Por la reforma de Gómez Zapata el colegio de Santa Catalina Mártir quedará para 24 metafísicos, separándose de él el Colegio de San Ambrosio, para acoger a 24 físicos. Junto con los demás colegios de la fundación cisneriana será incorporado al Colegio de la Inmaculada Concepción en el año 1779, tras la reforma universitaria del cancelario Pedro Díaz de Rojas.

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Colegio de

Santa Catalina de los Verdes


El Colegio de Santa Catalina fue fundado en 1586 por Catalina de Mendoza Cisneros, sobrina nieta del Cardenal Cisneros. También conocido como "Colegio de los verdes", por el color del manto de sus colegiales. Originariamente, otorgaba becas para 8 colegiados de Teología, aunque cabía la posibilidad para estudiantes de Derecho. Su primera Constitución data de 1586, en la cual se le otorgaban privilegios de patronos al Conde de Coruña y al Abad de San Bernardo. Asimismo, tuvo el apoyo económico de los duques del Infantado, los condes de Baños y de los condes de Teba y de Montijo. Por esta razón, el colegio contaba con una renta anual de tres mil ducados, al igual que una enfermería que tenía el deber de atender a los frailes del cercano Convento del Santo Ángel.

Una de las reformas más importantes fue aquella acaecida en 1632, ya que se reformaron las constituciones relacionadas con el colegio. Estos cambios fueron llevados a cabo por Juana de Gamboa y Mendoza, hija de Catalina. En las nuevas Constituciones, se aumentaba el número de becas de ocho a doce, más dos de mil ducados, que eran diferentes a las previamente mencionadas. Además de estas, tanto los duques del Infantado como los Condes de Coruña, al igual que otros patronos, que también garantizaban becas, al igual que la regla de que otras becas podían ser agregadas al Colegio en un futuro.

Otra reforma, este caso institucional, de la mano de García de Medrano, se incorporaría primero el colegio de Justo y Pastor, también conocido como de Tuy, y un año más tarde, en 1664, el de San Juan Bautista. Debido a esta anexión, el número de becas aumentó de doce a dieciséis, aunque el número de becas del propio colegio cambió, ya que se otorgarían seis de propia nominación, otras seis del colegio de Tuy, y cuatro del colegio de San Juan Bautista o de los Vizcaínos.

En 1680, y gracias a una escritura de Gracia de Atocha, se añaden dos becas para personas de su familia que desearan estudiar en dicho colegio, viniendo estas personas del Reino de Navarra y del Valle del Roncal. Estas becas estaban destinadas para los estudios de Teología o Derecho. Del mismo modo, en 1680, el Abad de San Bernardo renunciaba a la administración y patronazgo del colegio. Sin embargo, la beca que ofrecía el Abad fue reclasificada al presidente del Consejo, quien sería ahora el que podía presentar dicha beca.

Pedro Díaz de Rojas acometería la última reforma de varios colegios, entre ellos el del Colegio de Santa Catalina. Esta reforma se debía, principalmente, a la adición de nuevos colegios a este último por la falta de fondos e ingresos. El propio Colegio de Santa Catalina tenía problemas con el número de colegiaturas, que pasarían de seis en 1753 a tres en 1778. Por estos problemas económicos, Pedro Díaz de Rojas; en 1779, agregó dos colegios más al Colegio de los Verdes: el Colegio de Santas Justa y Rufina, o el de los Sevillanos, y el colegio de San Clemente Mártir, o el de Manchegos. Este último había agregado previamente a dos colegios más, el de San Lucas Evangelista o de Magnes y el de San Cosme y San Damián o de Mena. Finalmente, con la adición de todos estos colegios, el Colegio de Santa Catalina contaría con un total de catorce becas, una por Santas Justa y Rufina, seis para San Clemente, y las siete restantes para el Colegio de Santa Catalina.

En 1839 se trasladan gran parte de los documentos a Madrid, a la Universidad Central, y en 1843 se trasladan también las rentas del Colegio, acabando con casi 300 años de historia de la institución.


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Colegio de Santiago

(de los Manriques)


Fundado en 1565 por García Manrique de Luna Lara, mediante bula papal de Pío IV, recibió el característico sobrenombre de Caballeros de Manrique o manriqueños, pues en dicha bula se estipulaba que únicamente los descendientes de esta familia podían recibir sus estudios en este colegio menor, bajo pena de excomunión si se rompía esta norma.

Las ramas familiares escogidas para poder cursar los estudios en este colegio fueron la de sobrino del fundador, don Pedro; de descendencia directa de la de su padre, Bernabé Manrique de Luna, la del Adelantado Mayor de Castilla, la del marqués de Montesclaros, la del condado de la Palma y la de Valdecaraiz. Asimismo, los patrones tenían derecho a presentar colegiados: los duques de Nájera, cualquier cargo eclesiástico de la familia Manrique o los herederos de Pedro. El número de becas ascendía a doce, para ser el mismo número que el de los apóstoles. Sin embargo, el primer año solo se consiguieron dos colegiados.

Para poder entrar en el colegio y recibir el manto, todos los colegiados tenían que superar una prueba del Rector en latín. Al aprobarlo, se les ataviaba con el susodicho manto y la muceta. El método de estudio seguido en este colegio era el escolástico, por lo que, después de acabar las clases, se completaba con las conclusiones, realizadas los domingos, y donde se planteaba una cuestión, y se buscaba la respuesta para ella, dando razones en pro y en contra de estas. La cuestión era argumentada en orden ascendente de edad, comenzando los más jóvenes y terminando con los graduados.

En 1778, y siguiendo la reforma de las Universidades acometida por Carlos III, Pedro Díaz de Rojas visitó el colegio, estancia que duraría dos años, y en los cuales investigó acerca de la designación de nuevos Rectores, las cuentas y gastos de la institución y de sus integrantes, y del cumplimiento de los ritos religiosos acorde a la Constitución original de García Manrique, al igual que la buena conservación del propio edificio y de sus estancias. Tras el informe, se concluyó que la institución podía subsistir sola, y que solo tenían que ser subsanados algunos gastos superfluos. Sin embargo, en el siglo XIX, el edificio pasó a tener un uso militar, trasladándose los estudiantes y el personal docente y eclesiástico al convento de San Clemente. Finalmente, en 1830 exclusivamente permanecían el Rector y un colegiado, siendo finalmente absorbido por la Universidad Central de Madrid en 1843.


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Colegio de Tuy

Este colegio fue fundado en 1619 por Juan García Valdemora, natural de El Casar de Talamanca (Guadalajara), capellán y colegial del Mayor de San Ildefonso, catedrático en Artes y canónigo de la Iglesia Magistral de los Santos Justo y Pastor, de Alcalá de Henares. Alcanzó la dignidad de obispo de Lugo (1604-1612) y posteriormente de Tuy (1612-1620), lo que da origen al nombre popular de este colegio.

Debido a sus dificultades financieras, la reforma de García de Medrano de 1666 lo incorpora junto con otros colegios alcalaínos al de los Verdes.

El colegio fue dotado con una renta anual, estando destinado a ocho alumnos de Teología. De estos ocho, se establecieron tres becas a perpetuidad para estudiantes pobres: una para un natural de El Casar, su lugar de nacimiento; otra para un natural del arzobispado de Toledo, y una tercera para un estudiante designado por él o los patronos del Colegio, los monjes de San Bernardo, de Alcalá de Henares.

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Colegio Hospital de

San Lucas y San Nicolás


Inicialmente, denominado colegio de San Lucas, este colegio fue fundado por el cardenal Cisneros en 1513 en colaboración con Mateo Pascual Catalán, vicerrector de San Eugenio, para estudiantes enfermos en número indeterminado (cuantos se pudieran admitir).


En 1547 se le incorpora el hospital del doctor Valladares y toma el nombre de Colegio Hospital de San Lucas y San Nicolás.


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Colegio Máximo

de la Compañía de Jesús


El Colegio Máximo de la Compañía de Jesús debe su fundación al padre jesuita Francisco de Villanueva, que era un antiguo colegial de Alcalá de Henares. El acto fundacional fue en 1546, y todo el proyecto y su desarrollo posterior siguieron las directrices de San Ignacio de Loyola, que había estudiado en la Universidad de Alcalá de Henares.

Para la edificación, el padre Villanueva dispuso del apoyo financiero de damas ligadas a la Corte, como doña Leonor de Mascareñas, la infanta doña María y la reina doña Juana de Austria.

En principio, sus instalaciones debían acoger a sesenta colegiales. En origen se ubicaron en unas casas junto a la ermita de los doctrinos, en 1546. En 1549 se trasladaron a otras casas en la calle Libreros, que habían sido compradas a Alonso Ramírez de Vergara, costeando la familia Mendoza la construcción de la Iglesia de los Jesuitas.

En concreto, se encargaron de sufragar los gastos de la Iglesia y dotar económicamente al colegio con una renta anual, doña María de Mendoza, apodada "la Blanca", hija del marqués de Mondéjar y duque del Infantado, y a su muerte, su sobrina, doña Catalina de Mendoza, que fallece en 1602. Ambas damas de la familia Mendoza se consideran fundadoras y están enterradas en la Capilla Mayor de la Iglesia de los Jesuitas.

En ese año de 1602 el Colegio de los Jesuitas varió su emplazamiento al espacio que ocupa actualmente la Facultad de Derecho de la Universidad de Alcalá de Henares.

Este Colegio fue uno de los más importantes que la Compañía de Jesús tuvo en España, fue edificado según el proyecto del arquitecto Juan Gómez de Mora. También participó en la construcción del edificio el arquitecto Ventura Rodríguez, pero eso fue con posterioridad al desalojo de los jesuitas, tras el decreto de expulsión de la Orden de 1767.


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Convento

de la Madre de Dios

El convento de la Madre de Dios de Alcalá de Henares fue fundado por la hija de los condes de Mélito, María Hurtado de Mendoza y de la Cerda, en 1566 para que se constituyese como casa de estudios perteneciente a la Universidad de Alcalá. Para llevar a cabo tal fundación realizó la donación de la casa y huertas que poseía en la calle de Santiago y dejó estipuladas las clausulas en su testamento, que se hizo efectivo el 15 de julio de 1567, cuando fallecía en Madrid.

En esta primera etapa, el convento contó con la protección y patronazgo del duque de Pastrana, que regaló un costoso retablo, desaparecido posteriormente en la Guerra de la Independencia. En el siglo XVII se llevó a cabo la construcción de un nuevo edifico, ya que el anterior quedaba pequeño a la comunidad de dominicos, llevándose a cabo las obras entre 1675 y 1737, aunque el año 1698 ya acudían colegiales, ya que ese año se constituyó el convento como colegio de la Universidad e Alcalá.

El 2 de diciembre de 1808, durante la Guerra de la Independencia, el convento fue desalojado por tropas francesas que convirtieron el edifico en cuartel de caballería. Además, durante esa guerra el edificio sufrió graves daños y saqueos, y aunque los frailes lograron regresar en 1815, finalmente, el convento tuvo que cerrar definitivamente en 1835, a partir a raíz de la aplicación de los decretos de exclaustración que suprimían la práctica totalidad de los conventos españoles masculinos.

Tras la Desamortización fue vendido al Ayuntamiento de Alcalá que lo usó como como Juzgados y Cárcel. Actualmente es la sede del Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid.


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Colegio-convento

de San Agustín


El Colegio-convento de San Agustín de Alcalá de Henares fue fundado en 1518, después refundado y edificado en la calle de los Colegios a partir de 1533, gracias al agustino Santo Tomás de Villanueva, provincial de la Orden en Andalucía, y posteriormente Arzobispo de Valencia.


Desde 1555, estuvo bajo la protección de la infanta Juana de Austria, hermana del rey Felipe II, que dejó rentas para el sustento del colegio como parte del Patronato Real.

Durante la Guerra de la Independencia Española, el edificio del colegio sufrió graves destrozos a causa de la Invasión Francesa. También se vio afectado por la Desamortización, llegando a convertirse la iglesia en depósito de paja y el resto de la sede en dependencias militares.

Desde 1989, después de importantes obras de restauración, el antiguo colegio es la sede de los Juzgados de Alcalá de Henares, en la calle Colegios.


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Colegio-convento

de San Carlos Borromeo


El Colegio-convento de San Carlos Borromeo de Alcalá de Henares (Madrid) se fundó por idea del padre Miguel J. de Montserrat. El 9 enero de 1653, se unió en ese empeño el presbítero Francisco Antonio Calamaza, quien adquirió unas casas, propiedad del Colegio de Málaga, en la Plaza del Mercado, junto a la parroquia de Santa María.

El 13 de marzo de 1653 los frailes camilos toman posesión del edificio, instalándose en el mismo. En él se estudiarán Artes y Teología. En junio de 1654, los padres Zoagle y Falcone diseñan el futuro colegio. En octubre de 1655, el viceprovincial de la Orden, Salvatore Falcone, con la autorización del Arzobispo de Toledo, pide licencia al rector de San Ildefonso para incorporar el colegio a la Universidad y se le concede.

El 18 de enero de 1684 Juan de Arrivas, racionero de la Iglesia Magistral, cede al colegio 4.000 ducados. Posteriormente, en enero de 1722, José Pedrajas toma posesión del Patronato del colegio.

Además de la presencia de los Ministros de los Enfermos, el edificio ha pasado por numerosos usos. En 1820 el edificio pasa a manos del Estado y dos años más tarde, fue cedido al ayuntamiento de Alcalá para sede del pósito y carnicería públicas.

Tras el final del Trienio Liberal, en 1823, el edificio fue devuelto a los religiosos, que lo ocuparon hasta su exclaustración definitiva, en 1835, con las leyes desamortizadoras del ministro Mendizábal.


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Colegio-convento de

San José o de Caracciolos


El colegio menor de San José, de clérigos regulares menores de Alcalá de Henares, fue fundado en 1604 por el propio San Francisco Caracciolo, fundador de la orden. El convento funcionó como noviciado y como colegio integrado en la Universidad de Alcalá, el proyecto educativo que fundara en 1499 el cardenal Cisneros.

Tuvo tres ubicaciones distintas hasta que, en 1622, fueron completadas las obras del asentamiento definitivo en la calle Trinidad. Las obras fueron ejecutadas por fray Lorenzo de San Nicolás, constando como maestro de obras Sebastián de la Plaza.

En el siglo XIX el Colegio fue golpeado por la Guerra de la Independencia, ya con la Universidad de Alcalá en franca decadencia, y tuvo que cerrar sus puertas. El edificio pasó a manos del Ayuntamiento, que en 1820 lo convirtió en cárcel, más tarde sería utilizado como almacén militar.

El colegio fue cedido a la Universidad de Alcalá de Henares en 1987, que lo restauró, convirtiéndose desde 1997 en la sede de los estudios de Filología. En lo que fue la huerta se construyó una sede actual del Archivo Histórico Municipal y de la Biblioteca Municipal Cardenal Cisneros.


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Colegio-convento

de Santo Tomás de Aquino

El Colegio-convento de Santo Tomás de Aquino fue fundado en 1529 por el Deán de la Catedral de Toledo, Carlos de Mendoza, como un colegio de dominicos. En 1601 se trasladó a la Calle Colegios de Alcalá.

En el siglo XIX, como consecuencia de la Desamortización eclesiástica, los frailes fueron expulsados y el colegio pasó a ser una prisión. Actualmente, es la sede del Parador Nacional de Turismo de Alcalá de Henares.


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Colegio-convento

del Carmen Calzado


El Convento del Carmen Calzado fue fundado en 1563, siendo construido el edificio del colegio en 1567. Ese mismo año se adquirieron los terrenos de la calle Santa Úrsula en Alcalá.


Ocupaba una manzana delimitada por las calles de Santa Úrsula (antiguamente calle de la Justa), de Carmen Calzado (antes Manteros) y calle de las Escuelas. Desapareció con la Desamortización eclesiástica.

Posteriormente, sería restaurado para albergar la Facultad de Arquitectura de la actual Universidad de Alcalá de Henares.


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Convento de Santa Ana

de Religiosos Mínimos


El Colegio Menor de Mínimos de San Francisco de Paula o Santa Ana fue fundado en 1587, gracias a Bartolomé de Santoyo, ayuda de cámara del rey Felipe II. El Colegio pertenecía a la Orden de los Mínimos de San Francisco de Paula.

Inicialmente, en 1553 los mínimos de San Francisco de Paula fundaron el colegio de su orden en unas casas cedidas por el rector del Colegio Mayor de San Ildefonso, situadas dentro del entonces recinto universitario.

Ante la situación de pobreza en que se encontraban, Bartolomé Santoyo y su mujer Ana Ondegardo, ayudaron a la orden en la construcción de un nuevo colegio con la condición de que estuviera bajo la advocación de Santa Ana. Por este motivo se trasladaron a su actual emplazamiento en la Plaza de la Victoria.

Tras la desamortización eclesiástica del siglo XIX, el colegio se convirtió en Hospital y Farmacia Militar, agregándose una tercera planta. En los años setenta del siglo XX pasó a ser propiedad de la nueva Universidad de Alcalá, que lo restauró para albergar la sede de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales a partir de 1980.


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Oratorio de San Felipe Neri

La fundación la llevo a cabo en 1684 por el obispo Martín de Bonilla Echevarría (1628-1698), Canónigo de la Catedral de Alcalá, provisor de su obispado, visitador eclesiástico de Madrid, y dos veces obispo de Ceuta, haciéndose cargo de los altos gastos que proporcionaron comodidades a los religiosos. En diciembre de ese mismo año se hizo la dedicación de la iglesia.

Las fechas de construcción del oratorio se sitúan entre 1698 y 1704 y la de la iglesia de 1698 y 1714, levantados ambos sobre unas casas.

En el año de 1697 muere el obispo fundador, dejando testamentada como heredera a esta congregación. En 1705 se trae el cuerpo del fundador desde el convento del Espíritu Santo de clérigos menores de Madrid. Se fundó para ser un centro pastoral universitario.

Otros benefactores fueron Juan Pérez Merino (Cuadro de Nuestra Señora de Guadalupe y rentas) enterrado aquí mismo y José Yermo Ibáñez (Abad de la Magistral). Una condesa de Alba de Liste fue sepultada en estas fechas junto al fundador.

Su miembro más destacado fue el padre Juan José Lecanda (1853-1939), amigo de Miguel de Unamuno (1864-1936), el cual escogió éste como lugar de retiro.

Es la única congregación masculina del municipio que no sufrió los efectos de la desamortización eclesiástica del siglo XIX y que ha permanecido prácticamente sin interrupciones desde su fundación, aunque con variaciones en sus funciones, pues quedó desligada de la universidad en 1835.


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Colegio de los Seises

Auspiciado por el clero de la Iglesia Magistral de los Santos Justo y Pastor (Alcalá de Henares), el colegio nació a principios del siglo XVIII (hacia 1702) el Colegio de Infantes o Seises bajo el patrocinio de los santos Justo y Pastor.

La dotación fundacional fue del maestrescuela de la iglesia, Antonio Escudero de Rojas. Con ello pretendía que "se críen muchachos que sirban al choro de la Santa Iglesia". Contaba con seis alumnos internos y seis externos. Este colegio cerró sus puertas por falta de rentas en 1813.


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Colegio de

San Ambrosio


El Colegio de San Ambrosio tiene su origen en el de Santa Catalina Mártir o de los Artistas, que por la reforma de Gómez Zapata se desglosa en dos: el antiguo de Santa Catalina, que mantedrá 24 metafísicos y uno nuevo, bajo la advocación de San Ambrosio, para 24 físicos. El colegio se rige por un vicerector y dos consiliarios, elegidos en la capilla de San Ildefonso, y tendrá cinco familiares que se turnan de semana en los oficios. Los colegiales permanecían en el Colegio por un período de tres años y la beca era para una cátedra de Lógica de las tres escuelas: Jesuita, Scotista y Tomista.


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Colegio de San Isidoro


El Colegio de San Isidoro de Alcalá de Henares fue fundado por el cardenal Cisneros con los mismos contenidos y para el mismo número de colegiales que el de San Eugenio: 30 becas de gramática y 6 de griego. En él debía haber ejercicios de lengua latina y griega.

Este colegio tuvo muy corta duración, ya que en 1646 se fusionó con el Colegio de San Eugenio.


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Colegio de San Leandro


El colegio de San Leandro se fundó en 1538 por acuerdo de claustro pleno, presidido por el rector del Colegio Mayor de San Ildefonso y Universidad de Alcalá, el maestro Bonifacio, canónigo de Osma. Una vez consultados los doctores, visitadores, y decanos de las facultades, se acuerda el establecimiento de un nuevo colegio para gramáticos (había 3 en total), conforme a las constituciones del fundador, que daban licencia al rector, para que, multiplicándose los oyentes de esta facultad, pudiesen erigir otro u otros colegios de gramática, de los que el primero debía estar bajo la advocación de San Leandro.

Se destinan al colegio para su instalación dos patios de la Universidad, uno grande y otro pequeño, llamado de Santa Catalina, para que se hicieran allí tres aulas, tres refectorios y una capilla, y ocho patios más, siete en hilera, y otro, llamado de las Tenerías.

Se nombra para la principalía del nuevo colegio al bachiller Francisco Gallego. Con el fallecimiento de Francisco Gallego, el colegio terminaría desapareciendo. Los colegiales se repartieron en los otros dos colegios gramáticos, el de San Isidoro y el de San Eugenio.


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Colegio de San Dionisio


El Colegio de San Dionisio o Colegios de los Lógicos tuvo su origen en el de Santa Balbina, título cardenalicio de Cisneros, fundado en 1513 como colegio de pobres para 24 colegiales lógicos y 24 sumulistas. La reforma de Gómez Zapata desglosó del Colegio de Santa Balbina, de sumulistas, el de San Dionisio, de lógicos, para 24 colegiales cada uno.

En 1640 obtuvo una renta de 7700 reales y 250 fanegas de trigo. Junto con los demás colegios menores de la Universidad cisneriana fue incorporado en 1779 al Colegio de la Inmaculada Concepción, tras la reforma universitaria del cancelario Pedro Díaz de Rojas.


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Colegio de la Madre de Dios

o de los Teólogos



El Colegio de la Madre de Dios se denominó también colegio de los Teólogos por ser la mayoría de sus colegiales estudiantes de Teología. Es uno de los colegios de pobres fundados por el Cardenal Cisneros para estudiantes sin recursos.

Fue inaugurado el 23 de marzo de 1513 con 24 becas para colegiales, de ellos 18 teólogos y 6 médicos, que se fueron reduciendo en sucesivas reformas. Para poder ser colegial se exigía el grado de licenciado en Artes y superar un examen sobre un texto de Aristóteles. La beca duraba en principio cuatro años para los teólogos y tres para los médicos, pero en 1600 se dictó una provisión para que los teólogos pudiesen estar seis años, que posteriormente se ampliaron en cuatro más como porcionistas.

El gobierno del colegio estaba a cargo de un vicerrector y dos consiliarios conforme al modelo establecido para los colegios de pobres. Junto a los colegiales convivían familiares para el servicio, y oficiales (barbero, panadero, aguador y despensero). Un buen número de colegiales teólogos pasaron después al Colegio Mayor de San Ildefonso, y tuvieron un papel destacado en la docencia como catedráticos de artes y de teología, o en la medicina, como prestigiosos profesionales.

Tras la reforma del cancelario Pedro Díaz de Rojas se incorporó en 1779, junto con los demás colegios cisnerianos excepto el de San Pedro y San Pablo, al Colegio de la Inmaculada Concepción, sirviendo su edificio para la instalación de este nuevo colegio.


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Colegio de los

Mercedarios Calzados


El Colegio-convento de los Mercedarios Calzados de Nuestra Señora de la Concepción o Colegio de los Mercedarios Calzados de Alcalá de Henares se fundó en 1518 como un colegio menor conventual de la Universidad de Alcalá y se clausuró en 1835.

Se fundó a instancias del Rector del Colegio Mayor de San Ildefonso con el objetivo de dar cobijo y formar a los futuros monjes mercedarios a cambio de que su Superior fuera Juez Apostólico de la Universidad de Alcalá de Henares.

Los monjes mercedarios se asentaron en unas casas de la Calle Colegios sobre las que construirían su edificio en 1596, situado entre los Colegios de Basilios y Manriques.

Durante la Guerra de Independencia sufrió grandes desperfectos que conllevó su cierre en 1824. Los monjes se trasladaron al antiguo Colegio de León y permanecieron allí hasta que el Real Decreto de exclaustración del 25 de julio de 1835 obliga a cerrar la institución. El edificio fue utilizado como cuartel militar y prisión para hombres y finalmente, fue demolido. A partir del año 2008, y sobre su antiguo solar, se levantaron una parte de las instalaciones del actual Hotel Parador de Santo Tomás de Alcalá de Henares.


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Colegio-convento de

San Bernardino


El Colegio-convento de San Bernardino estuvo ubicado en Alcalá de Henares, haciendo esquina entre la calle Colegios y la de San Pedro y San Pablo.

Fue construido para albergar a una veintena de monjes de la orden del Císter. A su llegada a Alcalá, en 1525, los monjes cistercienses se instalaron en el antiguo beaterio de Santa Librada, adecuando el edificio a partir de 1533, como colegio propio.

Sufrió grandes daños durante la Invasión Francesa de la Guerra de la Independencia y, tras la Desamortización Eclesiástica, sirvió como escuela de herradores, desapareciendo al ser absorbido por el cuartel del Príncipe y el de Lepanto.


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Colegio-convento de

Trinitarios Descalzos


En 1525 la Orden de la Trinidad Calzada solicita la creación de un colegio dedicado a la enseñanza de las artes y la teología, siendo casi ochenta años después cuando se comenzó la construcción del edificio en Alcalá de Henares.

El convento fue fundado en 1601 por el reformador de la orden trinitaria, Juan Bautista de la Concepción, albergando a la vez la función de colegio dentro de la ciudad universitaria de Alcalá de Henares. El propio Juan Bautista había estudiado Teología en Alcalá, por lo que era consciente de la importancia que tenía la nueva fundación para la orden en su rama de descalzos.

En el inicio alquilaron una casa pequeña, ya que apenas contaban con fondos para llevar a cabo la fundación. En 1604 ya habían comprado otras dos casas en las que instalan el hospicio. Estaban ubicados detrás del Colegio de San Ciriaco y Santa Paula, vulgo de Málaga. En 1624 llegan a entrar en conflico con este colegio, pues limitaba su posible ampliación; pero en 1626 llegaron a acuerdo y el Colegio de Málaga les cedería un terreno a cambio de otra parte que ellos tenían. La diferencia era que los trinitarios podían expandirse y aumentar por un lateral su solar, lo que les permitiría construir la iglesia. En 1639 el convento está totalmente levantado e instalado.

En 1649, Octavio Centurión, marqués de Monasterio, asume el patronazgo del Colegio-Convento, lo que les permitiría levantar la ansiada iglesia. En 1661 ampliaron los terrenos en la trasera, comprando varias casas donde crean su propio huerto. El convento ganó mucha fama en la ciudad. Ejercían como colegio, la hospedería y cubrían la función de redención de cautivos para la que había sido originada la orden. Ya en 1839 tuvieron que abandonar el convento tras sufrir los decretos de exclaustración del Ministro Mendizábal.


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Colegio-convento de

Carmelitas Descalzos


La primera casa carmelita en Alcalá de Henares fue fundada por el padre Francisco Espinet en 1567. Este reunió a los religiosos carmelitas que estudiaban en la Universidad de Alcalá de Henares y en una casa alquilada fundó el Colegio del Carmen. El 9 de mayo de 1567 se aceptó a esta casa como integrante de la provincia de Castilla, además se autorizó a los carmelitas a emprender la búsqueda de una casa nueva que pudiesen comprar, a fin de tener el colegio en propiedad.

En el año 1569, el padre Espinet pasó a formar parte de los carmelitas descalzos, no así el Colegio del Carmen, que continuó adscrito a los calzados, por ello se propuso la fundación de un nuevo colegio basado en el espíritu de la reforma. El edificio en el que se llevó a cabo la fundación fue el mismo que antes habían habitado los carmelitas calzados, que ya habían abandonado para ocupar otro emplazamiento. Así, en 1570 se inicia la andadura del nuevo colegio-convento, contando con el propio San Juan de la Cruz como rector, además de con los apoyos de los príncipes de Éboli y de Santa Teresa de Jesús.

En el año 1581 el colegio cambiará su nombre, de Nuestra Señora del Carmen a San Cirilo, por haberse celebrado el capítulo en la festividad de este santo. En el año 1598 el colegio cambiará de emplazamiento y se mudarán a otro edificio, que ya será el definitivo, en la calle de Santo Tomás, extramuros y junto a la puerta de Tenerías Nuevas.

La vida del convento continuó sin sobresaltos hasta 1822, año en que sobrevivió a un primer intento de cierre, coincidiendo con la primera supresión de la universidad complutense. El 28 de diciembre de 1835 el convento cierra definitivamente sus puertas tras la aplicación de la exclaustración decretada por Mendizábal.


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