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1.Elvira Gaviria de Kroes vive en un apartamento de los años 70, del barrio El Nogal. Creció en la Hacienda Casablanca, que fue invadida y convertida hoy en un barrio de Ciudad Bolívar. “Todavía llaman de la Dian, dizque a cobrarme los impuestos”, se quejó. Su pasatiempo son las matas, leer el periódico y hacer casas de muñecas.Foto:Mateo Pérez.

2.José Alfonso Henao cuida un inquilinato del barrio Las Aguas, que antes fue una fábrica de dulces. Vive en una pieza que comparte con un muchacho que trabaja administrando un parqueadero de motos en lo que fue el solar de la casa. “La he cuidado mucho: la pinto y le tapo las goteras”, contó.Foto:Mateo Pérez.

3.Hernán y Rosana viven bajo un puente en Suba. Se dedican al reciclaje. Cocinan con una fogata y adentro se iluminan con velas en un viejo candelabro. Cuidan a dos perros y una gata recién parida. Hernán relató que tiene un hermano rico que vive cerca, que una vez le pidió ayuda y se la negó. “Nunca más esa humillación”, dijo.Foto:Mateo Pérez.

4.La guerra obligó a la familia Piraza, de la etnia wounann, a abandonar su resguardo junto al río San Juan en Chocó. Llegaron a las laderas áridas del barrio Vista Hermosa en Bosa. Viven en un inmueble que habitan como si fuera un dichaardi, su casa tradicional. La familia vende artesanías hechas con palma de werregue en el centro de Bogotá. “Mi esposa se aburre —dijo Sercelino, el papá—. Aquí no hay dónde sembrar”.Foto:Mateo Pérez.

5.Max y Lulú viven en un apartamento con terraza en el barrio María Paz de Kennedy. Son una pareja “trans”. Tuvieron que poner cortinas en su casa, pues los vecinos no querían verlos. “El amor es difícil para nosotros”, dijo Max.Foto:Miguel Winograd.

6.Dayana y sus hermanas viven en el páramo de Sumapaz. La casa está rodeada de frailejones y de pantanos. En las noches se escucha un río cercano que baja haciendo gárgaras contra las piedras. Todas duermen en la misma habitación, una estrategia contra el helaje de este paraje y contra un cierto miedo no confesado a la penetrante oscuridad. “Lo más duro de llegar a vivir aquí fue el frío —dijo Paola, la mamá de Dayana, venida del Caqueta—. Yo lloraba por los calambres”.Foto:Juanita Escobar.

7.A Rubén Gutman Lewkowicz, le gustan las puertas, las tiene por todos lados. Le gusta rodearse de objetos únicos y le encanta la madera.Foto:Miguel Winograd.