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CONMEMORACIÓN DEL DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA: reseña de una pequeña parte de nuestro bagaje poético.

Transcript

POESÍA

Juego

Ritmo

Música

Desnudez

Intuición

Mirada

Sensación

Emoción

Fantasía

Creación

CEIP "José Luis Hidalgo"

es...

La poesía es una manifestación de la diversidad en el diálogo, de la libre circulación de las ideas por medio de la palabra, de la creatividad y de la innovación. La poesía contribuye a la diversidad creativa al cuestionar de manera siempre renovada la forma en que usamos las palabras y nuestros modos de percibir e interpretar la realidad. Gracias a sus asociaciones, metáforas, a su gramática singular y al lenguaje poético constituye, sin duda, otra faceta del diálogo entre las culturas.

DÍA MUNDIAL DE

LA POESÍA

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La decisión de proclamar el 21 de marzo como "Día Mundial de la Poesía" fue aprobada por la UNESCO durante su 30º periodo de sesiones, que se celebró en París en 1999. De acuerdo con la decisión de la UNESCO, el principal objetivo de esta acción es apoyar la diversidad lingüística a través de la expresión poética y dar la oportunidad a las lenguas amenazadas de ser un vehículo de comunicación artística en sus respectivas comunidades.

OBJETIVOS:

  • Promover la enseñanza de la poesía.
  • Fomentar la tradición oral de los recitales poéticos.
  • Apoyar a las pequeñas editoriales.
  • Crear una imagen atractiva de la poesía en los medios de comunicación para que se considere una vía de expresión que permite a las comunidades transmitir sus valores más internos, reafirmarse en su identidad y restablecer el diálogo entre la poesía y las demás manifestaciones artísticas, como el teatro, la danza, la música y la pintura.

21 de marzo

"Lo más importante para cualquier artista es aprender a mirar. La poesía nace de una mirada porque los versos, las metáforas, los adjetivos precisos, las palabras mágicas, los juegos y los cambios de sentido son una forma especial de ver el mundo."

Luis García Montero

"Lecciones de poesía para niños inquietos"

Poemas para

Educación Infantil y Primaria

Mariposa del aire

Mariposa del aire,
¡Qué hermosa eres!
Mariposa del aire
dorada y verde.

Luz de candil,
mariposa del aire,
¡quédate ahí, ahí, ahí!
No te quieres parar,
pararte no quieres.

Mariposa del aire
dorada y verde.
Luz de candil,
mariposa del aire,
¡quédate ahí, ahí, ahí!
¡quédate ahí!
Mariposa, ¿estás ahí?

Federico García Lorca

Doña Pitu Piturra

Doña Pito Piturra
tiene unos guantes,
Doña Pito Piturra
¡lo he dicho antes!

Doña Pito Piturra
tiene unos guantes,
Doña Pito Piturra
muy elegantes.

Doña Pito Piturra
tiene un sombrero,
Doña Pito Piturra
con un plumero.

Doña Pito Piturra
tiene un zapato,
Doña Pito Piturra
le viene ancho.

Doña Pito Piturra
tiene toquillas,
Doña Pito Piturra
con tres polillas.

Doña Pito Piturra
tiene unos guantes,
Doña Pito Piturra
le están muy grandes.

Canción de cuna de los elefantes

El elefante lloraba
porque no quería dormir…
Duerme elefantito mío,
que la luna te va a oír…

Papá elefante está cerca,
se oye en el Manglar su mugir;
duerme elefantito mío,
que la luna te va a oír…

El elefante lloraba
(con un aire de infeliz)
y alzaba su trompa al viento…
Parecía que en la luna
se limpiaba la nariz.

Adriano del Valle

La plaza tiene una torre,
la torre tiene un balcón,
el balcón tiene una dama,
la dama una blanca flor.

Ha pasado un caballero
-¡quién sabe por qué pasó!-
y se ha llevado la plaza,
con su torre y su balcón,
con su balcón y su dama,
su dama y su blanca flor.

La plaza tiene una torre

Antonio Machado

Los ratones

Juntáronse los ratones

para librarse del gato;
y después de largo rato
de disputas y opiniones,
dijeron que acertarían
en ponerle un cascabel,
que andando el gato con él,
librarse mejor podrían.

Salió un ratón barbicano, colilargo, hociquirromo

y encrespando el grueso lomo, dijo al senado romano,
después de hablar culto un rato: ¿Quién de todos ha de ser
el que se atreva a poner
ese cascabel al gato?

Lope de Vega

Agua, ¿dónde vas?

Agua, ¿dónde vas?
Riendo voy por el río
a las orillas del mar.

Mar, ¿adónde vas?
Río arriba voy buscando
fuente donde descansar.

Chopo, y tú ¿qué harás?
No quiero decirte nada.
Yo…, ¡temblar!

¿Qué deseo, qué no deseo,
por el río y por la mar?
Cuatro pájaros sin rumbo
en el alto chopo están.

Federico García Lorca

Pegasos, lindos pegasos

Pegasos, lindos pegasos,
caballitos de madera.
...................................

Yo conocí, siendo niño,
la alegría de dar vueltas
sobre un corcel colorado,
en una noche de fiesta.
En el aire polvoriento
chispeaban las candelas,
y la noche azul ardía
toda sembrada de estrellas.
¡Alegrías infantiles
que cuestan una moneda
de cobre, lindos pegasos,
caballitos de madera!

Antonio Machado

Pétalos

¡Pobre flor! ¡qué mal naciste!

¡Qué fatal que fue tu suerte!
Al primer paso que diste
tropezaste con la muerte.

¡El dejarte, es cosa triste

el cogerte, cosa fuerte,
pues dejarte con la vida
es quedarte con la muerte.

Se atribuye a Miguel Hernández


El lagarto está llorando

Un cielo grande y sin gente
monta en su globo a los pájaros.

El sol, capitán redondo
lleva un chaleco de raso.

¡Miradlos qué viejos son!
¡Qué viejos son los lagartos!

¡Ay, cómo lloran y lloran!
¡Ay, ay, cómo están llorando!

El lagarto está llorando.

La lagarta está llorando.
El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.

Han perdido sin querer
su anillo de desposados.
¡Ay, su anillito de plomo!
¡Ay, su anillito plomado!

Federico García Lorca

De ola en ola

De ola en ola,

de rama en rama,
el viento silba
cada mañana.

De sol a sol,
de luna a luna,
la madre mece, mece la cuna.

Esté en la playa o esté en el puerto, la barca mía la lleva el viento.

Antonio García Teijeiro

Las gaviotas

Mira las gaviotas
volando en el puerto
con sus alas blancas
abiertas al viento.

Parecen cometas,
parecen pañuelos,
son sábanas blancas
que van por el cielo.

Julián Alonso

Pobre burro

El burro no sabe leer,
pero tiene memoria.
El burro llega el último a la meta,
¡pero le cantan los poetas!

El burro nunca dejará de ser burro. Porque el burro nunca va a la escuela.
El burro nunca llegará a ser caballo.
El burro nunca ganará carreras.

¿Qué culpa tiene el burro de ser burro? En el pueblo del burro no hay escuela.
El burro se pasa la vida trabajando, tirando de un carro,
sin pena ni gloria,
y los fines de semana
atado a la noria.

El burro duerme en cabaña de lona.
No llamar burro al burro,
llamarle “ayudante del hombre”
o llamarle persona.

La vaca estudiosa

Había una vez una vaca

en la Quebrada de Humahuaca.
Como era muy vieja, muy vieja,
estaba sorda de una oreja.

Y a pesar de que ya era abuela

un día quiso ir a la escuela.
Se puso unos zapatos rojos,
guantes de tul y un par de anteojos.

La vio la maestra asustada

y dijo: - Estas equivocada.
Y la vaca le respondió:
¿Por qué no puedo estudiar yo?

La vaca, vestida de blanco,

se acomodó en el primer banco.
Los chicos tirábamos tiza
y nos moríamos de risa.

La gente se fue muy curiosa

a ver a la vaca estudiosa.
La gente llegaba en camiones,
en bicicletas y en aviones.

Y como el bochinche aumentaba

en la escuela nadie estudiaba.
La vaca, de pie en un rincón, rumiaba sola la lección.

Un día toditos los chicos

se convirtieron en borricos.
Y en ese lugar de Humahuaca
la única sabia fue la vaca.

María Elena Walsh

Los sueños

El hada más hermosa ha sonreído
al ver la lumbre de una estrella pálida, que en hilo suave, blanco y silencioso
se enrosca al huso de su rubia hermana.

Y vuelve a sonreír porque en su rueca
el hilo de los campos se enmaraña.
Tras la tenue cortina de la alcoba
está el jardín envuelto en luz dorada.

La cuna, casi en sombra. El niño duerme. Dos hadas laboriosas lo acompañan, hilando de los sueños los sutiles
copos en ruecas de marfil y plata.

Antonio Machado

En un trozo de papel

En un trozo de papel
con un simple lapicero
yo tracé una escalerita,
tachonada de luceros.

Hermosas estrellas de oro. De plata no había ninguna. Yo quería una escalera
para subir a la Luna.

Para a subir a la Luna
y secarle sus ojitos,
no me valen los luceros, como humildes peldañitos.

¿Será porque son dorados en un cielo azul añil?
Sólo sé que no me sirven para llegar hasta allí..

Estrellitas y luceros, pintados con mucho amor, ¡quiero subir a la Luna
y llenarla de color!

Antonio García Teijeiro

Miedo

Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan;
se hunde volando en el Cielo
y no baja hasta mi estera;
en el alero hace el nido
y mis manos no la peinan.
Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan.

Yo no quiero que a mi niña
la vayan a hacer princesa.
Con zapatitos de oro
¿cómo juega en las praderas?
Y cuando llegue la noche
a mi lado no se acuesta…
Yo no quiero que a mi niña
la vayan a hacer princesa.

Y menos quiero que un día
me la vayan a hacer reina.
La subirían al trono
a donde mis pies no llegan.
Cuando viniese la noche
yo no podría mecerla…
¡Yo no quiero que a mi niña
me la vayan a hacer reina!


Gabriela Mistral

Poemas hechos canciones

Agua me daban a mí

Poema de Antonio Gala, cantado por Clara Montes.

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Agua me daban a mí.
Me la bebí.
No se qué cosa sentí.
A orillas del mar amargo,
por el alba de Abril,
labios de arena y espuma,
agua me daban a mí.
La llama contra la llama,
el clavel sobre el jazmín,
al mediodía de Agosto
me la bebí.
En qué breñal se echaba
la tarde a malmorir.
Cuando se helaron las fuentes
no sé qué cosa sentí.

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Se equivocó la paloma.

Se equivocaba.


Por ir al norte, fue al sur.

Creyó que el trigo era agua.

Se equivocaba.


Creyó que el mar era el cielo;

que la noche la mañana.

Se equivocaba.


Que las estrellas, rocío;

que la calor, la nevada.

Se equivocaba.


Que tu falda era tu blusa;

que tu corazón su casa.

Se equivocaba.


(Ella se durmió en la orilla.

Tú en la cumbre de una rama.)

"Se equivocó la paloma"

Poema de Rafael Alberti, cantado por Joan Manuel Serrat.

Si pinchas en " + Leer más"
podrás ver el poema escrito.

Romance de la luna

Poema de Federico García Lorca, cantado por Carmen París.

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La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño déjame, no pises,
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

¡Cómo canta la zumaya,
ay como canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con el niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
el aire la está velando.

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La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre
escarchaba de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma, al oírte,
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol,
porvenir de mis huesos
y de mi amor.

La carne aleteante,
súbito el párpado,
y el niño como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.

"Nanas de la cebolla"

Poema de Miguel Hernández, cantado por Joan Manuel Serrat.

Poema de José Agustín Goytisolo, cantado por el grupo Los Suaves.

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Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.
Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.
Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.
Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.
Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.
Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Palabras para Julia

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Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.


Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.


Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra

"No volveré a ser joven"

Poema de Jaime Gil de Biedma, cantado por Loquillo.

Herido de amor

Poema de Federico García Lorca, cantado por Ana Belén.

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Amor, amor, que está herido,
herido,
de amor huido.

Herido,
muerto de amor.
Decid a todos que ha sido
el ruiseñor.
Herido,
muerto de amor.


Bisturí de cuatro filos,
garganta rota,
y olvido.

Cógeme la mano, amor,
que vengo muy malherido,

herido,
de amor huido.
Herido,
muerto de amor

"Cantares"

Poema de Antonio Machado, cantado por Joan Manuel Serrat.

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Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso.

Canción del pirata

Poema de José de Espronceda, cantado por el grupo Tierra Santa.

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Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín;

bajel pirata que llaman,
por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela,
en la lona gime el viento
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;

y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Estambul;

—«Navega velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío,
ni tormenta, ni bonanza,
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

»Veinte presas
hemos hecho
a despecho,
del inglés,

»y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.


»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.

»Allá muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra,
que yo tengo aquí por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

»Y no hay playa
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
»que no sienta
mi derecho
y dé pecho
a mi valor.


»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.

»A la voz de ¡barco viene!
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar:
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

»En las presas
yo divido
lo cogido
por igual:

»sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.


»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.

»¡Sentenciado estoy a muerte!;
yo me río;
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna entena
quizá en su propio navío.


»Y si caigo
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
»cuando el yugo
de un esclavo
como un bravo
sacudí.


»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.

»Son mi música mejor
aquilones
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

»Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
»yo me duermo
sosegado
arrullado
por el mar.


»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar».


"Verdad, mentira"

Poema de Luis de Góngora, cantado por Paco Ibáñez.

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Dineros son calidad
¡Verdad!
Más ama quien más suspira
¡Mentira!
Cruzados hacen cruzados,
Escudos pintan escudos,
Y tahúres muy desnudos
Con dados ganan condados;
Ducados dejan ducados,
Y coronas majestad,
¡Verdad!
Pensar que uno sólo es dueño
De puerta de muchas llaves,
Y afirmar que penas graves
Las paga un mirar risueño,
Y entender que no son sueño
Las promesas de Marfira,
¡Mentira!
Todo se vende este día,
Todo el dinero lo iguala;
La corte vende su gala,
La guerra su valentía;
Hasta la sabiduría
Vende la Universidad,
¡Verdad!
En Valencia muy preñada
Y muy doncella en Madrid,
Cebolla en Valladolid
Y en Toledo mermelada,
Puerta de Elvira en Granada
Y en Sevilla doña Elvira,
¡Mentira!
No hay persona que hablar deje
Al necesitado en plaza;
Todo el mundo le es mordaza,
Aunque él por señas se queje;
Que tiene cara de hereje
Y aun fe la necesidad,
¡Verdad!
Siendo como un algodón,
Nos jura que es como un hueso,
Y quiere probarnos eso
Con que es su cuello almidón,
Goma su copete, y son
Sus bigotes alquitira
¡Mentira!
Cualquiera que pleitos trata,
Aunque sean sin razón,
Deje el río Marañón,
Y entre el río de la Plata;
Que hallará corriente grata
Y puerto de claridad
¡Verdad!
Siembra en una artesa berros
La madre, y sus hijas todas
Son perras de muchas bodas
Y bodas de muchos perros;
Y sus yernos rompen hierros
En la toma de Algecira,
¡Mentira!

Negra sombra

Poema de Rosalía de Castro, cantado por Luz Casal, acompañada de Carlos Núñez.

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Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.


Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.


Si cantan, es ti que cantas,
si choran, es ti que choras,
i es o marmurio do río
i es a noite i es a aurora.


En todo estás e ti es todo,
pra min i en min mesma moras,
nin me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombras

Condena

Poema de Antonio Gala, cantado por Clara Montes.

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A trabajos forzados me condena
mi corazón, del que te di la llave.
No quiero yo tormento que se acabe,
y de acero reclamo mi cadena.

Ni concibe mi mente mayor pena
que libertad sin beso que la trabe,
ni castigo concibe menos grave
que una celda de amor contigo llena.

No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.
Que ningún juez declare mi inocencia,

porque, en este proceso a largo plazo
buscaré solamente la sentencia
a cadena perpetua de tu abrazo.

La Poesía y


La Pintura

"La encajera"

Johannes Vermeer

"Las musas inquietantes"

Cristina Peri Rossi

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La aplicación de las manos,
de los dedos,
la concentrada inclinación de la cabeza,
el sometimiento,
una tarea tan minuciosa
como obsesiva.
El aprendizaje de la sumisión
y del silencio
Madre, yo no quiero hacer encaje;
no quiero los bolillos,
no quiero la pesarosa saga.
No quiero ser mujer.

Si pinchas en el cuadro, lo verás más grande.

Tres estudios de hombre

Francis Bacon

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Ese hombre sentado

En su jaula de vidrio transparente

Mira la máquina de afeitar

Con atención

Como si ella guardara el enigma

Que el rostro enjabonado en el espejo

Es incapaz de descubrir

Mientras su sombra azul se licua

Más allá de la silla

Escapada de la jaula

Única trasgresión

Acabada la meditación, se afeita.

- Cristina Peri Rossi -

"La noche estrellada"

Vicent Van Gogh

Si pinchas en el cuadro, lo verás más grande.

"The Starry Night"

Anne Sexton

+ Leer más

La ciudad existe sólo
allí donde un árbol de hojas negras crece
como una mujer ahogada hacia el cielo ardiente.
La ciudad está en silencio. La noche hierve con once estrellas.
¡Oh, noche estrellada, noche estrellada! Así es
como yo quiero morir.

Ella se mueve. Todo está vivo.
Incluso la luna se hincha en sus hierros anaranjados
para apartar a los niños, como un dios, de su ojo.
La vieja serpiente oculta se traga las estrellas.
¡Oh noche estrellada, noche estrellada! Así es
como yo quiero morir:

dentro de esa bestia precipitada de la noche,
sorbida por el gran dragón, para separarme
de mi vida sin bandera,
sin vientre,
sin llanto.

Anne Sexton (texto traducido)

"La solitaria"

Edvard Munch

"La Solitarria"

Cristina Peri Rosi

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Contemplando la infinitud celeste
de un mar parejo e inabarcable
parejo
vasto
inabarcable
la mujer
sola frente al mar
Irresistible, le da la espalda
Entonces contempla
la arena azul
la infinitud de la arena
Pareja
vasta
inabarcable
Mar y mar

Si pinchas en el cuadro, lo verás más grande.

"Botines con lazos"

Vincent Van Gogh

"Botines con lazos"

Olga Orozco

+ Leer más

¿Son dos extraños fósiles,
emisarios sombríos de una fauna sepultada en un bosque de carbón,
que vienen a reclamar un óbolo de luz para sus muertos?
¿Son ídolos de piedra,
cascotes desprendidos del obraje de los más tristes sueños?
¿O son moldes de hierro
para fraguar los pasos a imagen del martirio y a semejanza de la penitencia?

Son tus viejos botines, infortunado Vincent,
hechos a la medida de un abismo interior, como las ortopedias del exilio;
dos lonjas de tormento curtidas por el betún de la pobreza,
embalsamadas por lloviznas agrias,
con unos lazos sueltos que solamente trenzan el desamparo con la soledad,
pero con duros contrafuertes para que sea exiguo el juego del destino
para que te acorrale contra el muro la ronda de los cuervos.

Pero son tus botines, perfectos en su género de asilo,
modelos para atar a cada ráfaga de alucinada travesía,
fieles como tu silla, tus ojos y tu Biblia.
aferrados a ti como zarpas fatales desde las plantas hasta los tobillos,
desde Groot Zundert hasta la posada del infierno final,
es inútil que quieran sepultar tus raíces en una casa hundida en el rescoldo,
en el barro bruñido, el brillo de las velas y el íntimo calor de las patatas,
porque una y otra vez tropiezan con el filo de la mutilación,
porque una y otra vez los aspira hacia arriba la tromba que no entienden:
tu fuga de evadido como un vértigo azul, como un cráter de fuego.

Botines de trinchera, inermes en la batalla del vendaval y el alma:
han girado contigo en todas las vorágines del cielo
y han caído en la trampa de tu hoguera oculta bajo el incendio de los campos, sin encontrar jamás una salida,
por más que pisoteen esas flores fanáticas que zumban como abejorros amarillos,
esos soles furiosos que atruenan contra tu oreja, tan distante,
perdida como un pálido rehén entre los torbellinos de otro mundo.

Botines de tribunal, a tientas en la noche del patíbulo,
sin otro resplandor que unos pobres destellos arrancados al pedernal de la locura,
entre los que hay un pájaro abatido en medio de su vuelo:
el extraño, remoto anuncio blanco de una negra sentencia.
Resuenan dando tumbos de ataúd al subir la escalera,
vacilan junto al lecho donde se precipitan vidrios de increíbles visiones,
trizado por una bala el árido universo,
y dejan caer a lentas sacudidas el balance de polvo tormentoso adherido a sus suelas.

Ahora husmean la manta de hiedra que recubre tu sueño junto a Theo,
allá, en el irreversible Auvers-sur-Oise,
y escarban otra tumba entre los andamiajes de la inmensa tiniebla.
Son botines de adiós, de siempre y nunca, de hambriento funeral:
se buscan en la memoria de tu muerte.

Si pinchas en el cuadro, lo verás más grande.

"La Gioconda"


Leonardo Da Vinci

"La Gioconda"

Alfredo Veiravé

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Pulcra fue aquí la luz; un golpe de pétalos acaso.

La eternidad, el abrigo de sus desvelos.

Su único recuerdo, el Renacimiento.

Y circular y en ascenso como una espera,

Heladamente cálida, sonriendo apenas: la

Gioconda.

Detrás un paisaje de espejismos como custodia.

Arriba, sobre París, erguidas criaturas en acecho,

Y se oyó puro, rosa y gris, al silencio.

Su contenida delicia.

Sin embargo, no entendíamos qué le impedía llorar,

Qué verdad,

Qué sentido buscaba para decir esa sonrisa,

Interminable, abierta, amanecida.

Y en el Louvre

Y olvidado de su progenitura

Y lejos de todo desprendimiento, Leonardo,

Y esa sonrisa común, cerrada, oscura,

Definitiva, nuestra.

Si pinchas en el cuadro, lo verás más grande.

Gracias

Bueno, esto ha sido
una pequeña muestra de nuestra
extensa antología poética.
Espero que hayáis disfrutado.