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Infografía interactiva que recopila un año de bulos durante el estado de alarma en España

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Este gráfico es interactivo. Pulsa los botones para saber más sobre cada tema.

Generando miedo: las falsas bolsas de cadáveres en hospitales españoles

En lo peor del confinamiento algunos decidieron suplir con falsedades los obstáculos oficiales, institucionales y físicos para la obtención de datos e imágenes que reflejasen el verdadero alcance de la pandemia. Este vídeo viral ubicó bolsas de cadáveres en hospitales españoles. En realidad, se grabó en Ecuador.

Las autopsias también han sido objeto de múltiples bulos desde que se decretó el estado de alarma. Al principio se desaconsejó (que no prohibió) realizar autopsias a los fallecidos por COVID-19 en España debido al riesgo de contagio y ante la falta de equipos adecuados (ver segunda verificación del artículo). Grupos negacionistas aprovecharon para extender la idea de que las autopsias revelaban información sanitaria explosiva y que los resultados ponían en cuestión las medidas de confinamiento. En otros casos los mensajes aseguraban que estas pruebas eran propias de una enfermedad bacteriana y no vírica, en VerificaRTVE lo desmentimos.

La solución milagrosa: ningún remedio casero acaba con el coronavirus

En los primeros meses, los de mayor incertidumbre científica, aumentaron los bulos sobre remedios caseros que eliminaban el SARS-CoV2: beber agua caliente, té o café, aguantar la respiración, comer plátanos, hacer vahos, llevar una dieta alcalina, tomar antiinflamatorios, beber alcohol, e incluso fumar.

Llegaban sobre todo como audios de Whatsapp, con presunto origen en un especialista, un familiar o alguien de confianza (que resultaba no ser tal). Uno de los más persistentes era el que prescribía limón y bicarbonato para acabar con la COVID-19. Ninguno de esos remedios funciona.

Para quebrar la solidaridad: aplaudir en el balcón no aumenta los contagios

Durante las primeras semanas del estado de alarma, a las 20:00 horas, los ciudadanos en confinamiento salían a los balcones a aplaudir. Era un reconocimiento a los profesionales sanitarios y a los servicios esenciales que surgió de manera espontánea a través de las redes sociales. No faltaron los bulos orientados a terminar con esta manifestación popular de agradecimiento en un periodo de temor e incertidumbre. Las informaciones falsas advertían de que salir a aplaudir al balcón aumentaba el riesgo de contagios (1 y 2). Te explicamos que aquello no era cierto.

Asociado a este bulo se movía el de que el Ministerio de Interior había prohibido a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado homenajear a los sanitarios y a aquellas personas que peor estaban llevando el confinamiento, especialmente los niños (en esta pieza conjunta, es el último desmentido del artículo).

La negación total: el virus sí existe, hay una pandemia

Para VerificaRTVE, este es el bulo matriz de la pandemia, origen de muchas de las llamadas “teorías de la conspiración”. El grito internacional “el virus no existe” (min. 0:17 de este vídeo) ha dado lugar al término “negacionistas”, personas que consideran que la situación provocada por el virus es un invento de las élites, las farmacéuticas o los gobiernos, que el propio virus no es real. Con los meses esta tendencia fue politizándose: los lemas de los negacionistas se mezclaron cada vez más con reivindicaciones sobre la inconveniencia del confinamiento y la idea de control social y ausencia de libertades.

Hemos desmentido la aseveración de que el virus no existe con cifras y argumentos científicos sólidos, hemos aclarado razonamientos engañosos y te hemos dado consejos para hablar con estas personas sin perder la razón. Esto no es una “plandemia”, es una pandemia.

Aumentando la polarización: ni palo de golf en Núñez de Balboa ni puñalada en Moratalaz

Ante el aumento del malestar social por las consecuencias económicas de las restricciones y la pandemia, proliferaron las protestas sociales. Tras una en los alrededores de la calle Núñez de Balboa de Madrid (zona considerada de elevado poder adquisitivo), circularon contenidos desinformativos sobre la actuación de la policía y el elitismo de los participantes. Se acusó a un ciudadano de destrozar una farola con un palo de golf, pero era una escoba, como aclaramos en el tercer desmentido de esta pieza.

Los bulos destinados a incrementar la polarización social se fueron extendiendo. En Moratalaz (barrio considerado de clase trabajadora) no apuñalaron a un joven por “antifascista” durante las protestas contra el Gobierno, como se divulgó en redes sociales. Hubo una pelea con dos heridos, pero la manifestación era de vecinos protestando “sin siglas de partido”.

Mascarilla sí/no: uso obligatorio y fraudes asociados

Las recomendaciones oficiales sobre las mascarillas experimentaron variaciones que provocaron desconcierto y críticas. La OMS indicó inicialmente que no hacían falta y luego rectificó, al igual que hizo el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC). Tambíen el gobierno español cambió de postura. Poco antes del estado de alarma declaraba que “ahora mismo no es necesario que la población utilice mascarillas”, pero entre el 9 de julio y el 13 de agosto implantó su uso obligatorio en todas las comunidades autónomas. El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, aseguró que no habían obligado a usar mascarilla antes “porque en una situación en la que hay escasez de mascarillas (...) éramos muy prudentes a la hora de hacer recomendaciones que no se podían aplicar” (a partir del 2:08).

Los rumores y bulos se engancharon con facilidad a la confusión derivada de esos cambios y de la escasez de estos productos. En muchos de los países afectados por la COVID-19, no solo en España, han sido frecuentes los fraudes en la venta y comercio de mascarillas y la desinformación sobre los protectores faciales más adecuados entre los disponibles. En VerificaRTVE te explicamos los distintos tipos de mascarilla y sus etiquetas.

Más miedo: las mascarillas no causan todos estos males

Los grupos que negaban la existencia del coronavirus acusaron a los gobiernos de utilizar las mascarillas como instrumentos de control (bozales). También señalaron que estos protectores provocaban todo tipo de problemas sanitarios severos. Era un nuevo intento de expandir el miedo, sobre todo en lo tocante a los seres habitualmente más vulnerables, abuelos o niños.

Según este bulo (min. 0:10 a 0:35) una niña alemana, Lisa, había fallecido por ponerse una mascarilla. Era el primero de una colección abundante de mentiras que relacionaban su uso con fallecimientos y con males como la hipoxia o falta de oxígeno (1 y 2), fallos en el sistema inmunitario, y picos emocionales. En todos los casos investigados hemos encontrado desmentidos y/o falta de pruebas en las afirmaciones realizadas.

Los delitos: falsos regalos, ofertas inexistentes y aumento de la ciberdelincuencia

El confinamiento llevó a los delincuentes a cometer sus crímenes a través de internet, y con la vuelta a las calles la tendencia ya no se detuvo. La Guardia Civil alertaba en marzo del aumento de los ciberdelitos y ponía un correo electrónico a disposición de los ciudadanos (ciberestafas@guardiacivil.org) para denunciar las “ciberestafas o fraudes relacionados con delitos sanitarios". Ese mismo mes, la Policía Nacional lanzaba una guía contra los bulos del coronavirus al tiempo que denunciaba la aparición de más de 12.000 webs fraudulentas.

Desde VerificaRTVE hemos comprobado bulos que usurpaban los nombres de muchos grandes supermercados y de empresas como Heineken, Coca-Cola, Amazon, Netflix, Correos, Telefónica, la Seguridad Social, la Agencia Tributaria, y hasta de la propia Policía Nacional.

La alta política: sin indicios de la COVID-19 como bioarma

La pandemia ha puesto de manifiesto cómo los altos representantes también pueden desinformar como estrategia geopolítica. Bajo el mandato de Donald Trump, él o sus representantes criticaron desde EE.UU. abiertamente el papel de China en la expansión de la pandemia, hablando del “virus chino” pese a desaconsejarlo la OMS y sugiriendo que el virus había salido del Instituto de Virología de Wuhan. Entre otros bulos relacionados, VerificaRTVE desmintió que The Washington Post hubiese confirmado a un empleado del Instituto de Virología de Wuhan como “paciente cero” de la pandemia.

En octubre de 2020 algunos políticos seguían defendiendo, incluso en el Parlamento español, que el coronavirus se había creado en China, contradiciendo a la ciencia. Lo verificamos al detalle aquí. En febrero de 2021 los expertos de la OMS certificaron que todo apunta al SARS-CoV-2 como un virus con origen animal, no creado específicamente o escapado de un laboratorio.

“El otro”: los inmigrantes no son soldados invasores

Proliferaron los bulos que hacían a los inmigrantes culpables principales de lo que estaba sucediendo. Distorsionaban el número de pateras llegadas a España, les describían desperdiciando comida de caridad, aseguraban que eran soldados que invadían Europa, tildaban sus condiciones de acogida como “de lujo”.

Escenas violentas en las que intervenían personas de otras razas se difundieron fuera de contexto temporal o geográfico. Este inmigrante agredió a un cura en una misa, pero sucedió en Guyana, no en Canarias. Incluso circuló un audio que alertaba de la supuesta fuga de nueve inmigrantes contagiados de COVID-19 en Fuerteventura. El Cabildo de esa isla desmintió la patraña.

Las vacunas: ni provocan esterilidad ni son diabólicas

Este bulo (min. 4:16) afirma que el 97% de los varones inoculados con la vacuna contra la COVID-19 van a quedar estériles, al igual que el 45% de las niñas. Lo desmentimos aquí, como otros engaños frecuentes que hablan de ingredientes diabólicos, peligrosos efectos secundarios, el fallecimiento de personas al recibir el suero contra el coronavirus, la muerte de voluntarios que prueban los fármacos o países donde presuntamente se disparaba la mortandad tras las inoculaciones. La entrada en escena de la primera vacuna, que resultó ser una con ARN mensajero, hizo que se hablara incluso de cambios en nuestro material genético.

La información falsa sobre vacunas está muy ligada a teorías conspirativas, como ocurre en la campaña internacional sobre presuntas vacunaciones sin aguja de personalidades, que tiene numerosos ejemplos en distintos países. En el especial “La gran vacunación” puedes encontrar más bulos relacionados con la vacuna contra la COVID-19.

Lo oculto: las falsedades de la conspiración

La pandemia ha hecho que triunfen las teorías de la conspiración, cuyo objetivo es sembrar la duda de todo lo que sucede. En Madrid se manifestaron entre 2.500 y 3.000 personas para defender argumentos que te ayudamos a desmontar aquí. Entre los que apoyan las teorías de la conspiración hay un amplio espectro de grupos, corrientes y movimientos que van desde los anti-sistema hasta los pseudocientíficos pasando por esotéricos y anti-vacunas. Coinciden en cuestionar las medidas que las autoridades han decretado para preservar la salud común aún a riesgo de limitar algunas libertades individuales.

Qanon es el grupo más destacado en esta amalgama que combina teorías de la conspiración, de la extrema derecha y esotéricas. Es un movimiento de EE.UU. que estuvo desinformando desde el inicio de la pandemia, aunque no empezara a preocupar en España hasta más tarde. Si te fijas, uno de los primeros bulos que hemos citado en esta pieza, el de las autopsias, ya aparece difundido por ellos.

En este análisis sobre el fenómeno Qanon en España te mostramos cómo aprovechó este movimiento el malestar por la COVID-19 para introducir su agenda política, mezclarla con desinformación sobre salud o simplemente ganar visitas. También hicimos otras investigaciones para explicarte que las teorías de la conspiración también pueden tener un foco más local. En este caso, un individuo que logramos identificar pese a su reiterado anonimato estaba detrás de un canal pseudocientífico de YouTube. En este otro, una revista española con décadas de existencia publicaba reiteradamente en la línea de las conspiraciones científicamente insostenibles.

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