Want to make creations as awesome as this one?

No description

Transcript

CINCO EMPRENDEDORES CON NEGOCIOS RENTABLES Y CON HISTORIA

Las raíces de estos pequeños empresarios están bien arraigadas a la Campiña Norte de Jaén. Para algunos, su oficio es una herencia familiar, y para otros, una nueva aventura a la que lanzarse. Pero todos, al frente de negocios con una fuerte tradición local, tienen claro que reinventarse y seguir trabajando es el principal objetivo para que crezca tanto su empresa como su comarca.

VINOS VITACA

PASTELERÍA EXCELSOR

ALFARERÍA JUAN NÚÑEZ

ACEITE BAECULA

DEL OLVIDO A LAS MÁQUINAS 24 HORAS

Las ganas de hacer proyectos nuevos es uno de ingredientes principales en la sangre de la pastelería Excelsior. El más conocido fue rescatar del recetario típico de Linares el chachepó, un dulce elaborado a base de huevo, harina, almidón y almíbar con anís. El reto de exportarlo fuera de Jaén era difícil, ya que nadie antes lo había envasado y comercializado a gran escala.

Para dar el salto, decidieron elaborar minuciosamente un proyecto en el que se incluyera cómo debía conservarse el chachepó con una máquina autoclave (utilizada para esterilizar, entre otras cosas, alimentos), cuál era el mejor embalaje para realizar envíos a todo el mundo y, especialmente, una estrategia de marketing para darlo a conocer.

Y funcionó. En 2019 fue galardonado con el premio al Mejor Dulce de España otorgado por la Cadena SER y el Premio a Mejor Promoción de ese mismo año por la Diputación de Jaén. Ahora, además de distribuirlo por internet y en su tienda física, el chachepó ha encontrado un hueco en las máquinas de vending de 24 horas en Linares. "Somos la primera empresa en vender un producto típico y 100% artesano de esa forma", comenta Nazaret Moris, hija de los dueños de Excelsior y encargada del marketing del negocio.

LA ALFARERÍA DE JAÉN, UN ARTE HECHO OFICIO

Para Juan Núñez, sentarse en el torno y moldear una pieza desde cero no es solo un trabajo, sino un arte. "Es como el que pinta cuadros", subraya. La falta de nuevos artesanos en Bailén, cuenta, asfixiará a un oficio tradicional que, a pesar de seguir demandado, requiere dedicación y ganas de reinventarse. "Tienes que estar en constante evolución. Te tienes que ir adaptando a la moda", explica Núñez.

De su taller, con cuatro empleados, salen unas 30 piezas diarias. Una producción baja si se la compara con la de las empresas industriales que automatizan los procesos. La magia de su negocio es la singularidad de cada pieza. "No hay dos alfareros que hagan la misma pieza igual, aunque les des las mismas medidas y materiales", especifica.

Núñez empezó de niño en tornos a pie y ahora, a sus casi 56 años, combina el torno con motor con el escritorio donde despacha pedidos en su tienda online. El relevo en un oficio cada vez más exigente lo cogerán sus hijos Juanma y Adrián (en la foto, a su derecha y a su izquierda). "Antes se trabajaba más basto y rápido. Hoy se afinan más las piezas porque las personas son más exigentes. Ven cada poro, cada chispilla", subraya Núñez.

UN VINO DEL PASADO CON MUCHO FUTURO

Aunque el objetivo de Araceli Sánchez y José Luis Navarro era resucitar la tradición del vino local en Andújar, su foco no era conservar cada particularidad de esos caldos antiguos, sino darles un aire diferente y buscar nuevas formas de elaborarlo: más sostenibles y saludables.

Ambos, farmacéuticos de profesión, decidieron experimentar con nuevos procesos. Entre ellos, clarificar el vino con proteína de guisante (en lugar de la habitual clara de huevo) y aromatizarlo con estevia ecológica. Eso convierte a sus tres vinos (Alegría, A de Amanecer y Armonía) en productos aptos para dietas veganas, un nicho de mercado cada vez más rentable en España.

De las 40 hectáreas que heredaron, solo cuatro están dedicadas al cultivo de vino, de las que extraen unos 3.000 litros anuales. Cada botella de este "vino de garaje", como ellos lo llaman, sabe diferente. "Nuestro objetivo es seguir con la misma producción, enfocarnos en el comercio local. Seguir mimando cada uva y cada botella", explican.

LOS INICIOS DEL ABUELO JUAN JOSÉ

En la familia Sanz todos recuerdan la fecha del 1 de noviembre de 1929. El bisabuelo Juan José produjo su primera cosecha de aceite en Bailén. En aquella época solo contaba con un molino de empiedro, dos prensas hidráulicas, una termobatidora y varios depósitos de almacenamiento. Fue la primera piedra de lo que más tarde se llamaría Aceite Baecula, una almazara que anualmente recoge siete millones de kilos de aceitunas.

FOTO: Aceite BAECULA

Nueve décadas después, los descendientes de Juan José Sanz rigen una empresa que cuenta con unas instalaciones de 10.000 metros cuadrados con capacidad para 800.000 kilos de aceituna. Producen diariamente 120 toneladas de aceite y cuentan con una bodega que puede almacenar 3 millones de kilos de aceite. En la foto, los nietos del fundador.

Además de elaborar aceite, la empresa Baecula también presta mucha atención al cultivo de la aceituna y su recolección. Usan exclusivamente la variedad picual procedente de olivos de Bailén, Baños de la Encina, Guarromán, La Carolina, Carboneros, Linares, Jabalquinto y Villanueva de la Reina, entre otras poblaciones de la Campiña Norte de Jaén. Una recogida que da trabajo a más de 800 oleicultores de la zona.