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Tarea de Literatura Universal

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¿Buena o mala?

Lee y juega

Mujeres de la Odisea

¿Buena o mala?

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Según el narrador

Cuéntame, Musa, la historia del hombre de muchos senderos, que anduvo errante mucho tiempo después de asolar Troya. Los demás, que pudieron escapar de la amarga muerte, llegaron a casa, dejando atrás la guerra y el mar. Pero Odiseo estaba privado de regreso y esposa, y lo tenía retenido en su cóncava cueva la ninfa Calipso, divina entre las diosas, deseando que fuera su esposo. (Canto I).

Según la diosa Atenea

“Padre mío, ya no se acuerda del gran Odiseo ninguno de los ciudadanos entre los que reinaba y era tierno como un padre. Ahora se encuentra en una isla soportando fuertes penas en el palacio de la ninfa Calipso y no tiene naves provistas de remos ni compañeros que lo acompañen por el ancho lomo del mar. Y, encima, ahora desean matar a su querido hijo cuando regrese a casa.”Y Zeus le contestó:“Hija mía, ¡qué palabra ha escapado del cerco de tus dientes! Tú acompaña a Telémaco diestramente para que regrese a su patria sano y salvo.” Y luego, se dirigió a Hermes y le dijo: “Hermes, puesto que tú eres el mensajero de los dioses, ve a comunicar a la ninfa de lindas trenzas nuestra firme decisión: la vuelta de Odiseo el sufridor para que regrese sin acompañamiento de dioses ni de hombres. A los veinte días llegará en una balsa a la fértil Esqueria, la tierra de los feacios, quienes lo honrarán como a un dios de todo corazón.” Así dijo y el mensajero no desobedeció. Conque ató a sus pies las hermosas sandalias aladas de oro que suelen llevarlo igual por el mar que por la ilimitada tierra a la par del soplo del viento.”

Lo que Hermes vio

Hermes llegó a la isla lejana y vio la gran cueva en la que habitaba la ninfa de lindas trenzas. Y la encontró dentro. Un gran fuego ardía en el hogar y un olor de quebradizo cedro y un incienso se extendía al arder a lo largo de la isla. Calipso tejía dentro con lanzadera de oro y cantaba con hermosa voz mientras trabajaba en el telar. En torno a la cueva había nacido un florido bosque de alisos, de chopos negros y olorosos cipreses, donde anidaban las aves de largas alas, los búhos y halcones y las cornejas marinas de afilada lengua que se ocupan de las cosas del mar. Junto ala cueva había una viña tupida que abundaba en uvas y cuatro fuentes de agua clara, y alrededor, suaves y frescos prados de violetas y apios. Incluso un inmortal que allí llegara se admiraría y alegraría en su corazón.El mensajero se detuvo a contemplarlo y después se puso en camino hacia la ancha cueva. Al verlo, lo reconoció Calipso, pues los dioses no se desconocen entre sí por más que uno habite lejos. Pero Hermes no encontró dentro al magnánimo Odiseo, pues este, sentado en la orilla, lloraba donde muchas veces, desgarrando su ánimo con lágrimas, gemidos y pesares, solía contemplar el estéril mar.

Hermes y Calipso

Y Calipso preguntó a Hermes el motivo de su visita, a la vez que le ofrecía los dones de la hospitalidad. La diosa colocó delante una mesa llena de ambrosía y rojo néctar. El mensajero bebió y comió, y después le dijo: “Voy a decir con sinceridad mi palabra. Zeus me ordena venir y no le es posible a ningún dios dejar de cumplir la voluntad de Zeus. Dice que se encuentra contigo un varón, el más desdichado de cuántos lucharon en Troya durante nueve años. Al décimo regresaron a sus casas, pero en el regreso faltaron contra Atenea y esta les levantó un viento contrario. Allí perecieron los compañeros de Odiseo pero a él el viento y las olas lo acercaron aquí. Ahora Zeus te ordena que lo devuelvas lo antes posible, pues su destino no es morir lejos de los suyos, sino en su patria.”Así dijo y Calipso se estremeció, y habló: “Sois crueles, dioses, y envidiosos más que nadie, ya que os irritáis contra las diosas que duermen con un hombre si lo han hecho su amante. Así, cuando Eos [la diosa de la aurora], de rosados dedos, arrebató a Orión, os irritasteis los dioses que vivís con facilidad […] Así ahora os irritáis contra mí, dioses, porque está conmigo un mortal. Yo lo salvé, después de que Zeus destrozara su nave. Yo lo traté como amigo y lo alimenté y le prometí hacerlo inmortal. Pero, puesto que no es posible a ningún dios dejar de cumplir la voluntad de Zeus, que se vaya si así se manda.”

Calipso y Odiseo

Y la soberana ninfa se acercó a Odiseo. Lo encontró sentado en la orilla. No se habían secado sus ojos de llanto, y su dulce vida se consumía añorando el regreso, pues ya no le agradaba la ninfa, aunque pasaba las noches en la cueva junto a ella sin que él la amara. Durante el día se sentaba en las piedras de la orilla desgarrando su ánimo con lágrimas, gemidos y dolores, y miraba al estéril mar derramando lágrimas. Y deteniéndose junto a él, le dijo:“Desdichado, no te lamentes más ni consumas tu existencia que te voy a despedir no sin darte antes buenos consejos. Ve, corta unos largos maduros y ensambla una amplia balsa con el bronce, y luego adapta a esta un elevado tablón para que te lleve sobre el brumoso mar, que yo te pondré en ella pan y agua y rojo vino que te alejen del hambre. Te daré ropas y te enviaré un viento favorable para que llegues a tu patria sano y salvo.”Se estremeció Odiseo y le dirigió estas palabras:“Diosa, no subiré a esa balda si no aceptas jurarme que no maquinarás contra mí desgracia alguna.”Calipso sonrió, le acarició la mano y le dijo:“Eres malvadoa pesar de que no piensas cosas vanas, pues te atreves a decir tales cosas. Sépalo ahora la Tierra, y desde arriba el ancho Cielo y el agua que fluye por la Estige que no maquinaré contra ti desgracia alguna. Mi consejo es justo y no hay en mi pecho un ánimo de hierro, sino compasivo.”

Bloque 1

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Bloque 2

La isla de Circe

Y llegamos a la isla de de Eea, donde habita Circe, la de lindas trenzas, la terrible diosa dorada de voz, hermana carnal del sagaz Eetes: ambos habían nacido de Helios, el que lleva la luz a los mortales, y de Perses, la hija del Océano. Allí nos dejamos llevar silenciosamente por la nave a lo largo de la ribera hasta un puerto acogedor. Desembarcamos y nos echamos a dormir durante dos días y dos noches. Pero cuando Eos completó el tercer día, subí al puesto de observación. Ante mis ojos ascendía humo a través de unos encinares y un espeso bosque, en el palacio de Circe. Así que me puse a cavilar si bajaría a indagar. Distribuí alimentos a mis compañeros y los envié a que indagaran.

El palacio de la maga

Encontraron en un valle la morada de Circe, edificada con piedras talladas, en lugar abierto. La rodeaban lobos montaraces y leones, a los que había hechizado dándoles brebajes maléficos, pero no atacaron a mis hombres, sino que se levantaron y jugaban alrededor moviendo sus colas. Como cuando un rey sale del banquete y le rodean sus perros, así los lobos de poderosas uñas y los leones rodearon a mis compañeros, moviendo la cola amistosamente. Se detuvieron en el pórtico del palacio y oyeron a Circe cantar dentro con hermosa voz, mientras se aplicaba a su enorme telar -¡y qué suaves, agradables y brillantes son las labores de las diosas! […] Salió la diosa enseguida, abrió las brillantes puertas y los invitó a entrar. Y todos la siguieron en su ignorancia, pero Euríloco se quedó allí barruntando que se trataba de una trampa. Circe los introdujo, los sentó en sillas y sillones, y en su presencia mezcló queso, harina y rubia miel con vino. Y echó en esta pócima brebajes maléficos para que se olvidaran por completo de su patria. Después de que hubieran bebido y comido, la maga los golpeó con su varita y los encerró en pocilgas. Los hombres de Odiseo quedaron con cabeza, voz, pelambre y figura de cuerdos, pero su mente permaneció invariable, humana como antes. Y así quedaron encerrados mientras lloraban. Y Circe les echaba de comer bellotas y frutos ylo que comen los cercos que se acuestan en el suelo.Conque Euríloco volvió rápido para informarme de la amarga suerte de los compañeros.

Hermes previene a Odiseo

Hermes salió a mi encuentro, me tomó la mano y me dijo:“Desdichado, ¿cómo es que marchas por estas lomas, desconocedor como eres del terreno? Tus compañeros están encerrados en casa de Circe, como cerdos, ocupando bien construidas pocilgas. ¿Es que vienes a rescatarlos? No creo que regreses siquiera, sino que te quedarás donde los demás. Así que voy a librarte del mal y salvarte. Toma este brebaje benéfico, cuyo poder te protegerá del día funesto y marcha al palacio de la maga. Te contaré todos los maleados propósitos de Circe: te preparará una poción y echará brebajes en la comida, pero no podrá hechizarte con este brebaje benéfico que doy. Cuando Circe trate de conducirte con su varita, saca tu espada y lánzate contra ella, fingiendo que vas a matarla. Entonces te invitará a acostarte con ella, por miedo. No rechaces su lecho, a cambio de que suelte a tus compañeros y te acoja bien. Pero debes ordenarle que jure con el gran juramento de los dioses que no irá a hacer mandad contra ti ni te hará cobarde y poco hombre cuando te hayas desnudado.”Y así, el mensajero me entregó una planta de raíz negra pero cuya flor parecía leche. Los dioses la llaman “moly” y es difícil que los mortales puedan acceder a ella.

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Bloque 3

Circe y Odiseo

Circe me preparó una pócima en copa de oro, para que bebiera, y echó en ella un brebaje, planeando mandados en su corazón. Cuando me lo ofreció y bebí, me tocó con su varita, aunque no me transformé. Pero yo, sacando mi aguda espada, me lancé sobre ella, como deseando matarla. Ella dio un fuerte grito y se abrazó a mis rodillas lamentándose: “¿Quién eres y de dónde? ¿Dónde tienes tu ciudad y tus ancestros? Estoy sobrecogida de admiración porque no has quedado hechizado a pesar de beber mis brebajes. Nadie, ningún otro hombre ha podido soportarlos una vez que los ha bebido y han pasado el cerco de sus dientes. Pero tú tienes en el pecho un corazón imposible de hechizar. Así que seguro que eres Odiseo, el de muchos caminos, de quien Hermes me avisó que vendría al volver de Troya. Así que, vamos, guarda tu espada en la vaina y subamos los dos a mi lecho, para que nos entreguemos unidos en el amor.”

Los consejos de Circe

Abrazándome a sus rodillas, le supliqué a la maga: “Circe, cúmpleme la promesa que me hiciste de enviarme a casa, que mi ánimo ya está impaciente y el de mis compañeros, quienes, cuando tú no estás presente, me consumen el corazón con sus lágrimas.”Y al instante me respondió: “Hijo de Laertes, de linaje divino, Odiseo rico en ardides, no permanezcáis más tiempo en mi palacio contra vuestra voluntad. Pero antes tienes que llevar a cabo otro viaje. Tienes que llegar a la mansión de Hades y la terrible Perséfone para pedir oráculo al alma de Tiresias, el adivino ciego, cuya mente todavía está inalterada. Pues solo a este, incluso muerto ha concedido Perséfone tener conciencia mientras los demás revolotean como sombras.”Así dijo y se me quebró el corazón. Rompí a llorar sobre le lecho y no quise volver a contemplar el sol. Cuando me harté de llorar y agitarme, le dije a la diosa: “Circe, ¿y quién va a conducirme en este viaje? Porque a la mansión de Hades nunca ha llegado nadie salvo en negra nave.”Me contestó la divina Circe: “Odiseo, no sientas necesidad de guía. El soplo de Bóreas llevará tu nave y cuando hayas atravesado el océano y llegues al bosque de Perséfone -de esbeltos álamos negros y estériles cañaverales-, amarra allí la nave y dirígete a la morada de Hades. Acércate allí, héroe -así te lo aconsejo-, y, cavando un hoyo como de un codo por cada lado, haz una libación en honor de todos los muertos, primero con leche y miel, luego con delicioso vino y, en tercer lugar, con agua. Y esparce encima blanca harina. Suplica a las inertes cabezas de los muertos y promete que, cuando vuelvas a Ítaca, sacrificarás una vaca que no haya parido, la mejor, y además, solo a Tiresias le sacrificarás una oveja negra, la que sobresalga del rebaño […] El adivino Tiresias se te aparecerá y te señalará el viaje, la longitud del camino y el regreso.”[…] Y Circe, la de lindas trenzas, la terrible diosa de hermosa voz, nos envió un viento que llenaba las velas y que buena compañía hizo detrás de nuestra nave.

Más consejos

[Odiseo y sus hombres regresan del Hades y vuelven a la isla de Eea]Circe no tardó en percatarse que habíamos llegado del Hades y enseguida se presentó para proveernos ella y sus siervas con pan y carne en abundancia y rojo vino. Y colocándose entre nosotros nos dijo: “Desdichados vosotros que habéis descendido vivos a la morada de Had4s; seréis dos veces mortales, mientras los demás hombres mueren una sola vez. Comed y bebed durante todo el día y, al despuntar la aurora, os pondréis de nuevo a navegar. Yo os mostraré el camino y os diré cómo para no sufrir desgracias.”[…] Circe me tomó de la mano y me hizo sentar lejos de mis compañeros y, echándose a mi lado, me preguntó detalladamente. Yo le conté todo como correspondía y entonces me dijo:“Escucha ahora lo que voy a decirte. Primero llegarás a las Sirenas, las que hechizan a todos los hombres que se acercan a ellas. Quien acerca su nave sin saberlo y escucha la voz de las Sirenas ya nunca se verá rodeado de su esposa y tiernos hijos, llenos de alegría porque ha vuelto a casa; al contrario, ellas lo hechizan con su sonoro canto sentadas en un prado donde las rodea un gran montón de huesos humanos putrefactos, cubiertos de piel seca. Haz pasar de largo la nave y, derritiendo cera agradable como la miel, unta los oídos de tus compañeros para que ninguno de ellos las escuche. En cambio, tú, si quieres oírlas, haz que te amarren de pies y manos, firme junto al mástil, para que escuches complacido la voz de las Sirenas; y si suplicas a tus compañeros o los ordenas que te desaten, que ellos te sujeten todavía con más cuerdas.“Cuando tus compañeros las hayan pasado de largo, ya no te diré cuál de los dos caminos será el tuyo: decídelo tú mismo en el ánimo. Pero te explicaré los dos: a un lado, hay unas rocas altísimas, contra las que se estrella el oleaje de la oscura Anfitrite. Los dioses las llaman las Rocas Errantes. No se les acerca ningún ave, ni siquiera las temblorosas palomas que llevan ambrosía a Zeus; nunca las ha conseguido evitar nave alguna de hombres, sino que el oleaje del mar, junto con huracanes funestos, arrastran maderas de naves y cuerpos de hombres […] en medio del escollo hay una oscura gruta vuelta hacia Poniente […] allí habita Escila, que aúlla que da miedo: su voz es en verdad tan agudacomo la de un cachorro recién nacido y es un monstruo maligno. Nadie se alegraría de verla, ni siquiera un dios. Doce son sus pies, todos deformes, y seis sus largos cuellos; en cada uno hay una espantosa cabeza y en ella tres filas de dientes apiñados y espesos, llenos de negra muerte. De la mitad para abajo está escondida en la hueca gruta, pero tiene sus pies sobresaliendo fuera del terrible abismo, y allí pesca delfines, perros marinos o incluso algún monstruo mayor; arrebata con cada cabeza a los hombres de las naves y se los lleva.“También verás otro escollo cerca de este y harías bien en pasar por él como una flecha. En este hay una gran higuera cubierta de follaje y debajo la divina Caribdis sorbe ruidosamente las negras aguas. ¡Ojalá no te la encuentres cuando esté sorbiendo, pues no te libraría de la muerte ni el que sacude la tierra! Así que acércate con rapidez al escollo de Escila y haz pasar de largo la nave, porque es mejor echar en falta a seis compañeros que no a todos juntos.”

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Bloque 4

Según Antínoo

Quedaron todos en silencio y nadie se atrevió a replicar a Telémaco, salvo Antínoo:“Sabes que los culpables no son los pretendientes, sino tu madre, que sabe muy bien de astucias. Pues ya es este el tercer año, y con rapidez se acerca el cuarto, desde que aflige el corazón en el pecho de los griegos. A todos da esperanzas y hace promesas a cada pretendiente enviándole recados, pero su imaginación maquina otras cosas. Y ha meditado otro engaño en su pecho: levantó un gran telar en el palacio y allí tejía, y sin dilación nos dijo: ‘Jóvenes pretendientes míos, puesto que ha muerto el divino Odiseo, aguardad, por mucho que deseéis esta boda conmigo, a que acabe este manto -no sea que se me pierdan inútilmente los hilos-, este sudario para el héroe Laertes, para cuando lo arrebate el destructor destino de la muerte de largos lamentos. Que no quiero que ninguna de las griegas del pueblo se irrite conmigo si hace sin sudario el que tanto poseyó.’“Así dijo y nuestro noble ánimo la creyó. Así que durante el día tejía la gran tela y por la noche la destejía. Su engaño pasó inadvertido durante tres años y pasaron las estaciones. Una de sus siervas, que lo sabía todo, nos lo reveló y sorprendimos a Penélope destejiendo la brillante tela. Así fue como la terminó y no voluntariamente, sino por la fuerza. Conque esta es la respuesta que te dan los pretendientes, para que la conozcas tú mismo y la conozcan todos: envía por tu madre y ordénale que se case con quien la aconseje su padre y a ella misma agrade. Pero si todavía sigue atormentando mucho tiempo a los hijos de los aqueos ejercitando en su mente las cualidades que le ha concedido Atenea (ser entendida en trabajos femeninos muy bellos y tener pensamientos agudos y astutos como nunca hemos oído que tuviera ninguna de las griegas de lindas trenzas, ni siquiera las que vivieron antiguamente, como Tiro, Alcmena y Micena) entonces esto no habrá sido lo más conveniente que haya planeado. Pues tu hacienda y tus propiedades te serán devoradas mientras ella mantenga semejante decisión.”

Penélope y Telémaco

Salió del dormitorio la prudente Penélope, semejante a Artemis o a la dorada Afrodita, y echó, llorando, sus brazos a su querido hijo, le besó la cabeza y los hermosos ojos y, entre lamentos, decía aladas palabras: “Has llegado Telémaco, como dulce luz. Ya no creía que volvería a verte desde que marchaste en la nave a Pilos, a escondidas y contra mi voluntad, en busca de noticias de tu padre. Vamos, cuéntame cómo has conseguido verlo.”Y Telémaco le contestó discretamente: “Madre mía, no despiertes mi llanto, ni conmuevas mi corazón dentro del pecho, ya que he escapado de una muerte terrible. Conque, báñate, viste tu cuerpo con ropa limpia, sube al piso de arriba con tus siervas y promete a todos los dioses realizar hecatombes perfectas, por si Zeus quiere llevar a cabo obras de represalia. Yo marcharé al ágora para invitar a un forastero [Odiseo disfrazado] que me ha acompañado cuando volvía. Lo he enviado por delante y he ordenado que sea agasajado gentilmente y honrado hasta que yo llegue.”Así habló y a Penélope se le quedaron sin alas las palabras.

Penélope y Odiseo

[Odiseo a Penélope, sobre la cama que él mismo fabricó]: “Corté el olivo y lo empecé a podar por el tronco, lo pulí bien, y con el bronce, convirtiéndolo en pie de la cama. Luego lo pulimenté, lo adorné con oro, plata y marfil y tensé dentro unas correas de piel de buey que brillaban de púrpura.Esta es la señal que te manifiesto, aunque no sé si mi lecho está todavía intacto, mujer, o si ya lo ha puesto algún hombre en otro sitios, cortando la base del olivo.”Así dijo y a ella se le aflojaron las rodillas y el corazón al reconocer las señales que le había manifestado claramente Odiseo. Corrió llorando hacia él y echó sus brazos alrededor del cuello de Odiseo, besó su cabeza y dijo:“No te enojes conmigo, Odiseo, que en lo demás eres más sensato que el resto de los hombres. Los dioses nos han enviado el infortunio, ellos que envidiaban que gozáramos de la juventud y llegáramos al umbral de la vejez uno al lado del otro. Por esto no te irrites ahora conmigo ni te enojes porque al principio, nada más verse, no te acogiera con amor. Pues continuamente mi corazón se estremecía dentro del pecho por temor a que alguno de los mortales se acercara a mí y me engañara con sus palabras. Ni la argiva Helena, del linaje de Zeus, se hubiera unido a un extranjero en amor y cama, si hubiera sabido que los belicosos hijos de los griegos habían de llevarla de nuevo a casa […] ya tienes convencido mi corazón, por muy inflexible que sea.”

¿Buena o mala?

Atenea

¿Buena o mala?

Calipso

¿Buena o mala?

Circe

¿Buena o mala?

Penélope

¿Buenas o malas?

Sirenas

¿Buena o mala?

Escila

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1. Clasifica los personajes femeninos de La Odisea siguiendo este diagrama.

Peligrosas

Ayudan al héroe

Unas veces perjudican y otras ayudan

Benévolas

Rasgos comunes

Perjudican al héroe

Ambivalentes

Rasgos comunes

Rasgos comunes

2. Cuando termines tu clasificación, redacta en tu cuaderno digital la información obtenida y tus conclusiones sobre estos personajes.

Este espacio en blanco representa tus propias conclusiones sobre los personajes femeninos de La Odisea. No te olvides de redactarlo todo en tu cuaderno para la entrega a finales del trimestre.