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Una lectura que desnuda el desafío de construir sentidos.... PorAna Vasquez y Carolina Otero. La durmiente de María Teresa Andruetto e Istvasch. ¿Te animas a descubrir una propuesta estética en coautoría que abre interesantes contrapuntos y ricos dislocamientos para pensar desde la mediación?. Transculturación. El libro álbum. La mujer. La productividad de los paratextos. La intimidad de una sociedad creativa. El libro álbumEl libro álbum se caracteriza por establecer una fuerte interrelación entre texto e imagen, es decir, ambos aspectos se complementan y tienen el mismo grado de relevancia. La imagen deja de ser un ornamento para convertirse en parte de la historia. Se trata de un libro híbrido, capaz de conjugar ambos lenguajes en la construcción del sentido de lo que se narra.El conocimiento que se tieneen el país sobre este género es relativamente reciente. Complementariedad u oposición entre ilustración y texto, polifonía, intertextualidad, innovación, silencios y pistas que requieren de un destinatario perspicaz, son algunas de las particularidades quereúne el libroálbum.La durmiente de María Teresa Andruetto e Istvasch se enmarca dentro de este tipo de narración. Pero, ¿en qué aspectos se refleja su pertenencia?El texto propiamente dicho, es decir, la historia de la princesa que duerme para no ver el sufrimiento de su pueblo y que despierta luego de muchos años cuando comienza una revolución, es acompañado por ilustraciones a todo color con la técnica de collage, imágenes en blanco y negro, fragmentos de obras famosas. Todos estos aspectos icónicos se fusionan con el texto, dialogan y se resignifican mutuamente. Este diálogo texto-imagen fue propuesto por los autores con la intencionalidad de que los lectores reflexionen, llenen espacios en blanco e imaginen aquello no dicho para crear nuevos sentidos.Todos los elementos icónicos propuestos por el coautor trazan un camino ascendente donde se ilustra el florecimiento de la mujer como ser autónomo y libre. Están distribuidos con el fin de mostrar el recorrido histórico de la lucha a la que se han tenido que sumergir las mujeres hasta llegar a la actualidad. Al comienzo de la obra se localizan frases relacionadas al mundo femenino de los años ’50 y ’60 que marcan una ideología, una postura sobre su rol limitado al hogar.En la página 36 del cuento, cuando la historia se encuentra en el epílogo, se visualiza la imagen de una mujer que está gritando “Liberty” que remite a la queja y pedido de estas. En ese otro texto paralelo que construye Istvanch, hay varios niveles de lectura, varias capas de sentido que se entrelazan con la historia de Andruetto. Este cuento propone diversas capas de significación que son necesarias para poder captar el sentido total de la obra.El lector, invitado a zambullirse en la decodificación de ambos lenguajes aunados, reinterpreta, resignifica y multiplica lo que esa unión genera…Es ese el eje del género álbum, algo así como un nuevo discurso “invisible” que se hace “visible” sólo en la lectura del lector, un creativo por antonomasia, que goza en el desafío de resolver ese lenguaje. (Schritter, 2012, p.15)ReferenciasAlemán, M.B. (2013). Una lectura, varias lecturas: “La durmiente” de María Teresa Andruetto e Istvanch. Revista Miradas y Voces de la LIJ. Disponible en:https://academialij.wordpress.com/2013/04/07/una-lectura-varias-lecturas-la-durmiente-de-maria-teresa-andruetto-e-istvanch-2/Andruetto, T. e Istvansch (2010).La durmiente. Loqueleo Santillana.Schritter, I. (2010). El idioma del libro ilustrado. En Acerca de los libros y la formación docente. Módulo 7, 13-21. Ministerio de Educación.. TransculturaciónEs un fenómeno de transición entre dos culturas, reuniéndolas y fusionándolas en una sola. Este proceso sucede cuando la cultura que se adopta, enriquece la propia y se obtiene una tradición más completa de la que tenía.El libroLa durmiente, en la resignificación del cuento popular“La bella durmiente del bosque”de los Hermanos Grimm,conjuga dos culturas distintas. Si bien mantiene los elementos constitutivos y folclóricos del hipotexto como el lugar (un palacio) y los personajes (un rey, una reina, la princesa y las brujas), la situación es readaptada a la cultura y al lector contemporáneo, trastocando así la pieza original para dar lugar a una creación nueva. “No sólo se trata de transponer un texto sino de transculturizarlo, de apropiarse de lo ajeno desde el punto de vista literario, de tomar una texto de la tradición literaria universal y mezclarlo con referencias culturales vernáculas” (Sardi, V.; Blake, C. 2011, p.55).EnLa durmiente, se pretende desmitificar y poner en duda la validez y vigencia de algunos sellos distintivos de la tradición literaria de los cuentos populares provocando así un quiebre y un interesante vínculo entre hipotexto e hipertexto .La princesa era feliz, como digo. Completamente feliz, como suele suceder en los cuentos. Pero ya lo decían los hombres en el comienzo de los tiempos: Basta que en un cuento alguien sea feliz, para que empiece a asomar la desdicha. Y eso es lo que pasó. No fue, como dicen, culpa de un hada maldita que echó dolor sobre ella, un hada que hablaba de un huso y de tener quince años y herirse la mano y quedar hechizada. No fue como dicen los cuentos.(Andruetto e Istvansch, 2010, pp.12-16).Sin embargo, se mantiene en concordancia con el hipotexto el hecho de que la ausencia de los padres es el disparador del conflicto. En “La bella durmiente del bosque” de los Hermanos Grimm, en un descuido de los reyes, la princesa decide ir a recorrer el castillo. Es así que halla una torre antigua donde una abuelita hilaba tranquilamente: “tomando el uso quiso hilar también. Mas apenas lo hubo tocado, se pinchó el dedo con él, cumpliéndose la fatal profecía” (Grimm, pp. 149-150).En el hipertexto sucede que, en ausencia de los padres, la doncella decide salir del palacio encontrándose así con la dura realidad social. “Y vio que la vida era eso: una vieja muy vieja hurgando unos restos, un niño perdido, una casa con hambre, por almuerzo unas papas”(Andruetto e Istvansch, 2010, p.22).Decide entonces cerrar los ojos para escapar de lo que no es capaz de enfrentar ode cambiar.ReferenciasAndruetto, T. e Istvansch (2010).La durmiente. Loqueleo Santillana.Grimm (2000). "La bella durmiente del bosque" en Cuentos tradicionales. Longseller.Sardi, V.; Blake, C. (2011). Poéticas para la infancia. La Bohemia.. La mujerLa mujer ha tenido lugar en la literatura desde hace mucho tiempo. En la mayoría de los casos, su función se hallaba ligada a la maternidad, a la figura masculina y a las tareas domésticas. Los roles por género se construyen dentro de un proceso socializador patriarcal promovido por estereotipos de género que resaltan lo masculino y subordinan a la mujer.Si bien, estos estereotipos se han ido resquebrajando para dar lugar a nuevos modelos que reivindican la participación de la mujer en espacios antes impensados para ella, aún hoy, su protagonismo sigue siendo considerablemente inferior al masculino.La durmientees una invitación a redescubrir la evolución del rol femenino en la literatura. Esta princesa quebranta los estereotipos establecidos y muestra una sociedad más igualitaria. Intenta proporcionar una idea más realista y brindar una imagen equitativa entre sexos. El personaje femenino de este cuento no está esperando que un hombre la rescate como suele pasar en otros cuentos de princesas:En el lenguaje icónico propuesto por Istvanch se pueden apreciar titulares y fragmentos de diferentes nacionalidades de mujeres revolucionarias, hecho que representa la universalidad de este cuento, remitiendo a muchos momentos históricos y representando el actual.Al comienzo del cuento los recortes y dibujos de las revistas están relacionados con la desigualdad sexista, presentando a la mujer perfecta y sumisa. A medida que el cuento avanza, la mujer se vuelve libre, pensante y capaz de luchar por la equidad.Otro código que aporta significación a la evolución femenina es el de las obras de arte. La primera que aparece esLas meninas(1656)de Diego Velázquezque funciona como alegoría de la princesa de la obra la cual desde su nacimiento está destinada a ser objeto de contemplación.Érase entonces que era una princesa. La más buena, la más hermosa, la más amada. La amaban sus padres, la amaban los pajes, las amas de leche y las siervas de su madre. La amaban también los campesinos y los artesanos y los mendigos y los hambreados y la pura gente del pueblo. (Andruetto e Istvansch. 2010, p. 10)En la obra de Eugene Delacroix (1830),La libertad guiando al pueblo, se aprecia en el clímax del cuento, en ella predomina la imagen femenina como líder de un movimiento revolucionario. La libertad como personaje alegórico guía al pueblo hacia la equidad. En esta pintura se visualizan diferentes clases sociales unidas por un bien en común, la lucha contra el gobierno opresor. En el cuento La durmiente el pueblo se unió para pelear contra el hambre, la desidia y el dolor. Fueentonces, cuandosonaron las trompetas, los arcabuces y los cañones anunciando la revolución. Y, en la línea progresista de los estereotipos, el ciclo se cierra con la obra maestra de Antonio Berni (1935),Chacareros. La misma retrata el Grito de Alcorta (rebelión agraria de pequeños y medianos arrendatarios rurales, producida en 1912, en Argentina) y en ella se puede observar la figura de una mujer con un niño en brazos que a la par del hombre, reclama por sus derechos, desde una organización gremial.No se puede pasar por alto el gran trabajo que Istvansch realiza tanto en la elección de estas obras artísticas como en la manera de incorporarlas. Porque no se trata de una replicación sino de un arduo trabajo de reelaboración. Cada ilustración fue moldeada de forma tan minuciosa que, sin apartarse del mensaje de la pieza original, adquiere una nueva forma y una posibilidad más de connotación.Todos estos lenguajes que se interrelacionan sostienen una misma idea: romper con el estereotipo femenino que se presenta en los cuentos populares tradicionales. De esta manera, la protagonista deLa durmienteque al comienzo mucho se asemeja al estereotipo original, genera finalmente una ruptura con él al convertirse en una princesa revolucionaria y comprometida con la realidad social de su pueblo.Referencias:Alemán, M.B. (2013). Una lectura, varias lecturas: “La durmiente” de María Teresa Andruetto e Istvanch. Revista Miradas y Voces de la LIJ. Disponible en:https://academialij.wordpress.com/2013/04/07/una-lectura-varias-lecturas-la-durmiente-de-maria-teresa-andruetto-e-istvanch-2/Andruetto, T. e Istvansch (2010). La durmiente. Loqueleo Santillana.Berni, A. (1935.Chacareros. Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, Argentina.Grimm (2000). "La bella durmiente del bosque" en Cuentos tradicionales. Longseller.Velazquez, D. (1656).Las meninas. Museo del Prado, Madrid, España.. La productividad de los paratextosMucho se ha hablado a lo largo del tiempo de la importancia del paratexto, entendiéndose que se trata de la puerta de entrada a la obra, el primer contacto del lector con ella y que funcionará como un indicio de aquello que se encontrará. No se trata de un simple adorno, por el contrario, puede influir directamente en el interés del destinatario quien decidirá si continuar la lectura o no.En el caso particular deLa durmienteya desde el título se brinda información.El cual remite al clásico “La bella durmiente” del bosque,la elipsis del adjetivo “bella” es acompañada por la muerte de la princesa estereotípica, acción que abre la puerta para que aparezca en escena una princesa diferente, revolucionaria, comprometida con su pueblo, que no espera el beso de un príncipe para despertar. Un lector sagaz comenzará a hacer relaciones y buscar el por qué de las diferencias y similitudes entre estos títulos.Se valdrá de los elementos icónicos para poder establecer un diálogo entre estos y el texto.En la tapa, en el centro, aparece la figura de una princesa tapándose el rostro con las manos. Se abre así el juego con -como diría Cervantes- el “desocupado lector”. Un lector curioso querrá indagar qué le sucede a esta princesa, un lector experto y conocedor del cuento original podrá captar que no se está frente a la misma historia.Del lado izquierdo, un posible príncipe a caballo. En comparación con la doncella, su tamaño es considerablemente inferior, distante, casi ilusorio.La cuestión no termina allí. El epígrafe de José Antonio Martín también pretende despabilar al lector: “Había una vez una princesa a quien despertó, no el beso de un príncipe, sino una revolución”(p. 5). Su contundencia es una preparación para el lector, quien sabrá que encontrará en la historia a una princesa que despierta, sí, pero no precisamente con un beso. Habrá que continuar la lectura para entender a qué responde la revolución.Se está, entonces, ante una lectura plurisignificativa, compuesta por varios niveles o capas de sentido.“Es una historia construida en capas como la cebolla, una sola capa no hace a la historia, todas se necesitan para completar el sentido en un exquisito contrapunto” (Alemán, M. B. 2013).ReferenciasAndruetto, T. e Istvansch (2010). La durmiente. Loqueleo Santillana.Alemán, M.B. (2013). Una lectura, varias lecturas: “La durmiente” de María Teresa Andruetto e Istvanch. Revista Miradas y Voces de la LIJ. Disponible en:https://academialij.wordpress.com/2013/04/07/una-lectura-varias-lecturas-la-durmiente-de-maria-teresa-andruetto-e-istvanch-2/Grimm (2000). "La bella durmiente del bosque" en Cuentos tradicionales. Longseller.. La intimidad de una sociedad creativaEl formato libro álbum es producto de un vínculo de coautoría. Escritor e ilustrador se unen en la creación de una historia en la cual tanto texto como imagen tienen la misma importancia complementándose en la construcción de significados. Estos macrotextos, como los llama Bajour (2016), son estudiados y analizados desde hace relativamente poco tiempo, incluso hay personas que hasta el día de hoy consideran a las ilustraciones simples imágenes que acompañan al texto, incluso lo tildan de infantil, pero esto está muy alejado de la realidad. Los elementos icónicos que se pueden encontrar en estos textos tienen una gran carga artística y son un elemento necesarios para poder interpretar la totalidad del texto.La durmientede Andruetto e Istvanch presenta un verdadero desafío para el lector porque está tejida de tal manera que posibilita múltiples lecturas. Sin duda alguna, no ha sido una creación sencilla y el producto final da suficientes pruebas del trabajo, de la “cocina” que hay detrás de su elaboración. Es una obra para saborear capa por capa. Es literatura pura. Lo verbal, las imágenes en blanco y negro, el collage realizado con recortes de revistas y los paratextos, todo se aúna en un sentido integrado y, a su vez, cada parte adquiere autonomía.Así, por ejemplo, a partir del collage se crea una historia paralela a la de la princesa: la evolución del rol femenino. Sin embargo, no deja de formar parte de ella. Hay que recordar queLa durmienteparte de una desmitificación de la princesa del cuento tradicional que se caracteriza por esperar el beso de un príncipe para despertar. También en esta línea, entre hipotexto e hipertexto, se produce una transformación.Asimismo, como Teresa Andruetto (2020) comenta, los lectores no solo habilitaron una interpretación a partir de los elementos internos constitutivos del texto sino que los asociaron al contexto externo de publicación: Bicentenario de la Revolución de Mayo. Vinculación que no fue pensada inicialmente por los autores, pero que tampoco es inválida y azarosa, sobre todo si se tiene en cuenta ante qué hecho la princesa abre sus ojos.Te puede interesar:https://youtu.be/3u229B0oOjgReferenciasAndruetto, T. e Istvansch (2010). La durmiente. Loqueleo Santillana.Bajour, C. (2016). Introducción en La orfebrería del silencio. La construcción de lo no dicho en los libros -álbum (pp. 9-18). Comunicarte.Grimm (2000). "La bella durmiente del bosque" en Cuentos tradicionales. Longseller.Jitanjáfora Ong. (24 de agosto de 2020). Apertura XX Jornadas "La literatura y la escuela" [Archivo de Vídeo].https://youtu.be/3u229B0oOjgSchritter, I. (2010). El idioma del libro ilustrado. En Acerca de los libros y la formación docente. Módulo 7, 13-21. Ministerio de Educación.