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El Soto de Roma

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ÁLAMO NEGRO

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ÁLAMO BLANCO

FRESNO

ENCINA

ESPECIES PREDOMINANTES

En época nazarí, este paraje natural situado en la orilla noroccidental del río Genil es utilizado por su rica fauna (especialmente conocido por la presencia de faisanes y francolines), así como por su flora y calidad de sus tierras y aguas. El conjunto de estos factores hacían de él un sitio perfecto para la agricultura.

A mediados de la década de 1550, debido a las dificultades por las que atravesaba la Real Hacienda, se trató en el Consejo de Hacienda la posibilidad de vender el Soto de Roma por la calidad y el valor de la tierra.Esta situación se agravó por el traslado de la Corte a Madrid, al privilegiarse los sitios reales próximos a la capital. Granada había dejado de tener valor cinegético para el monarca.Sin embargo, el Soto de Roma disponía de una importante masa forestal de álamos blancos y negros y fresnos, que resultaban fundamentales para determinados elementos de la construcción naval y el encabalgamiento de artillería.Por ello, Felipe II decidió dar marcha atrás a la venta del lugar y trató de mejorar su conservación, ya que este espacio era fundamental para el nervio de la guerra.

Los Reyes Católicos incorporan el Soto de Roma al Patrimonio Real el 14 de noviembre de 1491. La configuración del espacio va evolucionando hasta ser un enclave imprescindible para fines militares.

Bajo los reinados de Felipe III, Felipe IV y Carlos II se establecieron cuidadosos planes de mantenimiento y aprovechamiento, llegando a dictaminar numerosas cédulas prohibiendo el paso del ganado para que no estropeasen con su presencia los árboles recién plantados. El aprovechamiento maderero se extenderá hasta el siglo XVIII, siendo la principal actividad económica.

En 1813, tras el final de la Guerra de Independencia, el Estado Liberal donó al Duque de Wellington parte del Soto en agradecimiento por los servicios prestados.Finalmente, la masa forestal dio paso a campos agrícolas.

La pérdida de valor del lugar provocó que Carlos III decidiese reconocer los servicios de su secretario Ricardo Wall dándole la administración del lugar.

El Soto de Roma despertó un gran interés en el Emperador Carlos V, tras pasar en él practicando caza entre los meses de junio y diciembre de 1526, durante su luna de miel.

TORRE DE ROMA

MOLINO DE LA PAZ

CASA HUERTA DE LA MOCATEA

CASA DE LA FUENTE

CORTIJO DE LOS GUARDAS

CASA REAL

CORTIJO DE LAS CARBONERAS