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SAN ISIDRO 2020

Confinados pero muy castizos

SAN ISIDRO MESONERO

RECETAS Y MANUALIDADES

Un poco de historia...


Profesores en San Isidro

LOS NIÑOS DEL MESONERO

Rosquillas tontas y listas

A la rica limonada

Mantones de Manila

Clavelitos de papel

La fiesta de Madrid

La Pradera

De Madrid

al cielo...

Nuestras

zarzuelas

En Madrid

se baila así.

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SAN ISIDRO: LA FIESTA DE MADRID


El 15 de mayo, cada año, tiene lugar la famosa fiesta patronal madrileña: San Isidro Labrador. Los madrileños convertidos en chulapos y chulapas celebran con alegría y emoción la fiesta del santo patrón de Madrid.

La ciudad se viste de luces y lunares, con claveles, pañuelos, boinas y mantillas de chulapa. En estos días de fiesta podremos disfrutar de verbenas, romerías, espectáculos musicales, y diversas atracciones en distintos espacios lúdicos. Otra tradición muy típica es el baile. Los chulapos y chulapas deleitan a los asistentes más tímidos con bailes regionales en la Plaza Mayor y en la pradera de San Isidro, aquí el absoluto protagonista es el chotis.

La tradición castiza y la historia ocupan un papel muy importante en estos días. La costumbre, que se remonta al siglo XVIII, es acudir a la romería el 15 de mayo y beber el “agua del santo” que emana del manantial que se encuentra a las orillas de la Ermita de San Isidro.


¿Quién era San Isidro?

La leyenda de San Isidro se basa en una creencia religiosa. La tradición habla de San Isidro «Labrador» como un hombre muy piadoso, que rezaba siempre antes de iniciar sus tareas, lo que le valió acusaciones de vago ante su patrón. En una ocasión, reinando una gran sequía, Isidro golpeó con una vara unas rocas y de ellas brotó un generoso riachuelo. Ese es el agua que aún hoy se conserva, como una fuente, en su ermita, que los devotos van a beber –y a llenar con ella garrafas y botellas– haciendo cola durante varias horas.





La gastronomía es sin duda otra de las protagonistas. El paseo hasta la Ermita suele estar repleto de puestos artesanales, en los que podemos encontrar comidas típicas cómo las famosas rosquillas del santo, que las tenemos de dos tipos; las tontas, sin recubrimiento, y las listas, que tienen por encima un rico glaseado de azúcar. Los “torraos”, las garrapiñadas y las manzanas caramelizadas son otros dulces típicos de la feria. Si eres más de salado también podrás deleitarte con el olor humeante de la fritura de gallinejas y entresijos, exclusivos de la capital. Bocadillos de todo tipo, escabeches, encurtidos (aceitunas, banderillas, berenjenas de almagro, pepinillos…).


Trajes típicos de Madrid

El traje regional de las chulapas está formado por un vestido de tela de algodón muy ceñido con volantes en los bajos generalmente de color blanco con topos u otras figuras como rombos decorándolo. Este diseño va acompañado por complementos tales como un mantón de Manila cubriendo los hombros y un pañuelo blanco sobre el pelo recogido y un rojo clavel. Cabe destacar que tradicionalmente eran tres los claveles: blancos para las solteras y rojos para las casadas. Las chulapas suelen llevar zapatos negros de tacón o alpargatas de esparto.

Los chulapos llevan unos pantalones ajustados de color oscuro: gris, negro, etc. que reciben el nombre de alares junto con una camisa blanca, la limpia; que se complementa con un chaleco del mismo tipo de color que los pantalones con un clavel en la solapa. También llevan como complemento un pañuelo blanco atado al cuello que es conocido como safo y una boina de colores grisáceos llamada parpusa. Como calzado, suelen usarse zapatos negros, tradicionalmente de charol que recibían el nombre de calcos.






Gastronomía de Madrid


Ronquillas tontas:


Rosquillas listas:




Torraos:




Gallinejas:





¿Por qué a los madrileños se les llama “gatos”?


Se llama así a los madrileños, especialmente a aquellos cuyos padres también nacieron en Madrid.

Para saber el origen de este mote nos tenemos que remontar, allá por el año 852. En esa época España estaba dominada por la invasión árabe y Muhammad, hijo de Abderramán II, fundó la villa de “Mayrit”.

En esta villa se edificaría una fortaleza fuertemente amurallada. En el interior del recinto amurallado se levantó una ciudadela y una mezquita; esta última recibiría el nombre de “Almudaina”.

En mayo de 1085, las tropas del Alfonso VI, se embarcarán en un ambicioso proyecto. La intención del rey era liberar Toledo del dominio musulmán; pero como gran guerrero que fue, el monarca consideró que a 60 km de Toledo, Mayrit era una fortaleza de gran relevancia estratégica y táctica, y que primero sería necesario hacerse con ella.

Para ello llevó a sus tropas hasta la fortificación y las preparó para la batalla. Así, al amanecer las tropas del rey llegaron sigilosamente a la Puerta de la Vega, para coger al enemigo por sorpresa. Allí se dio cuenta que era una difícil tarea, ya que la muralla que protegía la ciudad medía 12 metros de altura. Pero para sorpresa de los allí presentes, un valiente y joven soldado del rey, se dirigió hacia la muralla y comenzó a trepar con una habilidad asombrosa, con la única ayuda de una daga. Tal fue la destreza del joven que el rey exclamó: “Parece un gato”.

Cuando el osado muchacho superó la muralla, se dirigió hacia una de las torres de la fortaleza y retiró la bandera árabe y en su lugar colocó la insignia cristiana.

A partir de este insólito hecho, el soldado sería conocido como “gato”, apodo que también se extendió a su descendencia.

El escudo de Madrid. El oso y el madroño



Según los historiadores, el origen de este escudo se remonta al siglo XII.

Cuenta la leyenda que se eligió un oso como emblema en homenaje a un oso pardo que el rey Alfonso XI cazó en uno de los montes cercanos a la capital. En aquel entonces, era frecuente que estos animales vagaran por las inmediaciones de la ciudad. En cuanto al madroño, estos árboles eran habituales en las afueras de la ciudad durante toda la época medieval. Las siete estrellas incrustadas en la banda azul, simbolizan la Osa Mayor, que es una de las constelaciones que podemos ver de noche en el cielo.