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Gustavo Adolfo Bécquer

RELACIÓN BIOGRÁFICO-LITERARIA

José de Espronceda

Mariano José de Larra

ALUMNO: Brian Gisbert AguzaMATERIA: Lengua Castellana (Literatura)

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

Fracaso amoroso

Repentina tuberculosis

Inspiración misteriosa

Agoníafinal

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RELACIÓN - MOMENTO 1De esta experiencia, Gustavo Adolfo Bécquer extrajo la fuente perfecta de inspiración para poder mostrar de la forma más verosímil sus emociones frente al lector. En este caso, el amor platónico soñado en su mente había naufragado y, por tanto, solamente quedaba de ello una mar de pesimismo, tristeza y desconsuelo. Estos desamores le fueron como anillo al dedo para materializar tales sentimientos.

RELACIÓN - MOMENTO 2La tuberculosis era una enfermedad elegante en el siglo XIX y grandes exponentes literarios solían morir de tuberculosis. Para los románticos, la enfermedad era una forma superior de vida más espiritual y profunda. Representaba lo misterioso, lo angustioso, lo siniestro, ... A Bécquer, como a muchos otros, le tocó vivir de por vida con la enfermedad y eso mismo le facilitó trasladar sus sensaciones reales a papel, para así conmocionar al lector, avivando la sensibilidad de sus lectores.

RELACIÓN - MOMENTO 3El traslado del célebre poeta al Monasterio de Veruela contagió en él un ocultismo sin igual, que trató de representar en las obras que creó durante el pasaje en dicho lugar. Esta vivencia evidencia el contacto de lo enigmático, tenebroso e incógnito sentido de las piezas clave del destacado artista.

RELACIÓN - MOMENTO 4Esta fatal experiencia nos ayuda a proyectar una de las memorias más trágicas de Bécquer; cuándo se topaba por primera vez con la tuberculosis a los 21 años, esta pasaría a ser parte de su ser, por tanto, sus sensaciones idealizadas en sus obras no eran más que su viva y pura vida. Hasta entonces, la melancolía y dolor se impregnaban en lo que, hoy en día, se conoce por su estilo auténtico. Un estilo que, tomado como patrón romántico, lo tomaba como héroe. Un héroe desterrado durante todos y cada uno de los días de su vida hasta un final trágico ejemplificado en su persona, digno modelo de ideal propiamente romántico.

JOSÉ DE ESPRONCEDA

Sigilosa venganza

Exilio adulto

Amargo retorno

Deuda y canción

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RELACIÓN - MOMENTO 1Podemos considerar estos acontecimientos como la defensa des de buen comienzo de lo que acabaría convirtiendo a Espronceda en uno de los autores románticos más influyentes: el espíritu combativo; sufrió, pero no soportó la realidad (trató de cambiarla por todas las maneras posibles, habidas y por haber).

RELACIÓN - MOMENTO 2Este es el reflejo idóneo de lo que significó el héroe romántico por entonces; este quería evadirse constantemente de aquello a lo cual se oponía: injusticias, barbaries o simples problemas familiares. Entornos imaginarios y fantásticos nacían de este escapismo y, en este caso, permitió que José se inaugurase como uno de los más relevantes artistas románticos.

RELACIÓN - MOMENTO 3En esta ocasión, podemos evidenciar a la perfección las entrañas que definen el ser de un artista romántico; por un lado, aunque de menos fuerza por el estilo que domaba Espronceda, podemos identificar en su vida rasgos de amor pasional hacia su amada, lo cual le incita a dedicarle su amor más pleno a través de sus versos. Aun así, más propio de la poesía combativa que protagonizó, Espronceda se caracterizó por dirigir movimientos revolucionarios ante cualquier hecho en que él estaba desacorde. Además, y como colofón, se nos muestra con su vida, el típico final trágico romántico, en este caso, con la ruptura con la madre de su hija Blanca.

RELACIÓN - MOMENTO 4Por último, de los acontecimientos que vivió Espronceda, este, aparte de que hace referencia a lo que el nombre de Espronceda supone, dándole su popularidad gracias a la obra “La Canción del Pirata”, nos desvela el característico yo egocéntrico entre los héroes románticos; la conmoción e influencia sobre la historia dada su destreza y exclusiva habilidad literaria le hacían despreocupar de la realidad, aterrizando en un mundo fantástico desentendido de deudas, como en el encuentro con Lord Byron.

MARIANO JOSÉ DE LARRA

Amores fallidos

Proyecto político

Nacimiento especial

Final trágico

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RELACIÓN - MOMENTO 1Otra vez más se nos presenta un desamor entre el artista y sus parejas; ya sea por no correspondencia o por simple desconexión, las relaciones quedaron en banales anécdotas, fruto de una inmensa pena, melancolía y pesimismo romántico atrapado en el ser, en esta ocasión de Larra, para brindarle la fuente de inspiración más generosa, la que él mismo se encontraba viviendo en su piel.

RELACIÓN - MOMENTO 2En esta ocasión, una vez más se nos desvela un caso ejemplar del papel reivindicativo y combativo que tomaban buena parte de los exponentes literarios del siglo XIX. Su figura literaria impedía engrandecer sus palabras para llevarlas a la realidad y la única vía para lograrlo era tomando una diferente perspectiva del mundo; en vez de afrontar un crítico papel, se daba la cara ante un estricto público, la sociedad. Esta misma sociedad creaba un ambiente en el que él no se encontraba cómodo, y, por tanto, quería escapar de él como fuera. Sus obras decoraban sus palabras aunque, para su desgracia, no era suficiente para conseguir su objetivo vital.

RELACIÓN - MOMENTO 3Más que la llegada de Mariano José de Larra a la Tierra, el hecho de nacer en mitad de una situación de confrontación entre el lugar de origen de sus padres y el país vecino, condicionaría sus primeros años de la infancia, despertando así en él un sentido y tendencia muy diferente de a lo que se concebía como un niño normal y corriente. Se caracterizaba por intimar en sí mismo su entorno sin detenerse a valorar sus palabras. Simplemente, él se consideraba único y especialmente capaz de escribir lo que sentía y deseaba.

RELACIÓN - MOMENTO 4Por último, dentro del análisis de la vida de Mariano José de Larra, podemos apreciar de nuevo el peso que tomaban los finales de las aventuras amorosas entre el artista y sus mujeres, convertidas en musas para regalarle la idealización perfecta de las ideas cultivadas en sus prodigiosas mentes. En este caso, Larra se encontraba atravesando su tercer desamor y segunda infidelidad: tanta fue su pena, pesimismo frente a la vida y dolor que la muerte traspasó rimas y versos para acabar con su vida después de los sucesos que le habían estado consumiendo de forma perpetua hasta el punto de estallar lírica y físicamente. El final de su recorrido y el de sus ambiciosas ideas, ese 13 de febrero, hechas pedazos.