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Ejercicio de mindfulness centrado en el principio de la impermanencia.

Transcript

Vamos a realizar tres paradas: la primera, en la persona de Nath Hanh; la segunda, en la emoción de la ira; y, a su vez, la ira nos llevará a la cuestión de la impermanencia y a la de la vacuidad.

Autor: Quino Villa

7 de abril de 2020

Serie Un Nuevo Aliento Infografía nº 13

1. Tipo de técnica.2. Ampliando el horizonte. 3. Recomendaciones previas. 4. Secuencia completa.5. Consideraciones finales. Anexo. Músicas de fondo.

¿Quién es Nath Hanh? Un moje budista vietnamita, comprometido con la no violencia. En su etapa de activista social puso en marcha una red de escuelas, hospitales y cooperativas agrícolas en las zonas rurales más castigadas por la Guerra de Vietnam.

Ejercicio de mindfulness en el que tomamos conciencia de la impermanencia. Se proponela visualización de un paisaje de otoño conun riachuelo y árboles en sus orillas.

Paisaje de OtoñoPráctica de Mindfulness

Sumario

Este ejercicio de mindfulness lo diseñé un día, mientras estaba leyendo a Thich Nath Hanh, y tras encontrarme con unas palabras suyas que, intuí, encerraban un profundo significado: "¿Qué será de tu ira dentro de 300 años?"

2. Ampliando el horizonte

1.Tipo de técnica

Como ejercicio de mindfulness, es una técnica de meditación. Para ampliar información sobre mindfulness, remitimos a la infografía nº 9 de esta serie, 'Un Nuevo Aliento', apartados del 1 al 5.

Enlace:

Nath Hanh ha divulgado el budismo zen en occidente, y además ha sabido integrar esas disciplinas en la nueva psicología. Es autor de más de 100 libros, 58 de los cuales han sido traducidos al español. Fue propuesto en dos ocasiones para el Nobel de la Paz, la primera de ellas en 1967 por parte de Martín Luther King.

Durante su largo exilio, Nath Hanh estuvo viajando por el mundo, impartiendo sus enseñanzas y ayudando a los refugiados. Su principal mensaje se resume en que el combate pacífico de la no violencia nos atañe a todos; es la expresión de un profundo amor por los semejantes; pero ello sólo será posible activando nuestra atención consciente. Hasta 2005 no se le permitió regresar a su país de origen. Murióen 2014.

Pero para quienes promulgan y alimentan los conflictos armados, están mal vistos quienes velan por soluciones pacíficas. Así que en 1972 inició un periodo de exiliado forzoso. Lo acogió Francia como refugiado político, donde fundó la comunidad Plum Village.

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Nos hemos permitido traer aquí estas notas biográficas de Nath Hanh porque se le considera, en occidente, uno de los promotores de la transformación interna a través de la meditación. Y porque a él se debe la introducción del mindfulness en su formato sencillo que hoy conocemos, y no vinculado a ningún credo religioso.

Formato sencillo, sí. Tal es así que esa práctica se ha introducido en varias escuelas, y en muchas familias, pues resulta perfectamente accesible a niños y niñas a partir de los 4 ó 5 años. Algunas de sus apuestas, tan cercanas como atractivas, suenan así: mírame a los ojos, el frasco de la calma, quietos como una rana, escucho la campana...

Pero retornemos a la idea inicial. La frase aquella de Nath Hanh nos lleva, de la mano, a uno de los grandes principios de la vida, como es la impermanencia: todo pasa, nada permanece, no hay nada a lo que podamos aferrarnos.

Al tratarse de un principio, de una verdad fundamental, no tenemos más remedio que aceptarla. O, de lo contrario, nos provocaremos no poco sufrimiento, y sufrimiento inútil. En el contexto de la meditación, no basta con afirmar: "Todo es impermanente, todo cambia, incluso yo mismo no soy el mismo de ayer, pues mi identidad también va sufriendo ligeros cambios con el tiempo. Correcto. ¡Comprendido!"

No basta con activar la maquinaria cognitiva y confiar en que se ha comprendido. Se trata de llevar la marca de la impermanencia a los mismos basamentos del Ser, y desde allí a cualquiera de las acciones que realizamos en nuestra vida cotidiana. Y eso implica ir más allá del mero comprender.

Autor: Quino Villa

7 de abril de 2020

Vamos ahora con la ira. La ira tendemos a proyectarla sobre alguien cuando sentimos que está obstaculizando nuestras necesidades, nuestros fines o nuestras metas. En su máxima expresión, la ira no sólo se vuelve contra lo que la persona ha hecho, sino contra su misma vida; aunque suene fuerte, llega a provocar ira el mero hecho de que esa otra persona esté viva.

Nos encontramos ante una emoción muy florida, y florida porque se acompaña de unaalta activación del sistema nervioso simpático. Suele desencadenar conductas agresivas, de hostilidad, de rabia, de furia...

Aunque en ocasiones la reacción sea capaz de detener situaciones que valoramos como injustas o amenazantes, en muchas otras, si no somos capaces de establecer un mínimo de control, se acabará volviendo contra nosotros.

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Cuando la ira consigue su fin, suele desencadenar menosprecio o indiferencia. Y cuando no lo consigue, reacciones como rabia, resentimiento, hostilidad... No obstante, puesto que la violencia siempre engendra violencia, la ira nunca conseguirá su fin, pues desembocará en nuevos problemas.

En otras ocasiones, los posos de la ira podrán manifestarse como envidia o como gloating. -Envidia: cuando se siente tristeza ante un suceso bueno de la otra persona. -Gloating: cuando se siente alegría ante un suceso malo que le ha sucedido al otro. Se usa el término inglés, pues parece que en nuestra lengua no existe uno que nombre a ese sentimiento; podría equivaler a "regodearse", en su 3ª acepción del diccionario de la RAE: complacerse maliciosamente con un percance de alguien.

Desde un punto de vista evolutivo la ira ha debido resultar adaptativa, al regular: -procesos relacionados con la autodefensa, por un lado. -y conductas interpersonales, por otro.

Pero la etapa de las cavernas ya la dejamos atrás en el tiempo. Y lo que sí nos han mostrado investigaciones varias que cuando esa emoción aparece con frecuencia, y en intensidades altas, no sólo genera malestar sino que también puede provocar desde hipertensión a enfermedades coronarias, e incluso el cáncer. Ya lo dijo William Shakespeare: "La ira es un veneno que uno toma esperando que muera el otro."

En el fondo de la ira, retumba una identificación excesiva con la forma de lo que somos, tanto a nivel físico como mental y emocional. Identificación excesiva, por un lado; impermanencia, por otro. Así que merece la pena dedicar una meditación a esa cuestión.

Autor: Quino Villa

7 de abril de 2020

Por otra parte, la impermanencia, como una de las marcas de nuestra existencia, nos remite a la vacuidad: -Impermanencia, pues no hay nada a lo que podamos aferrarnos. -Vacuidad, pues nada es por existencia propia y separado del resto. Es tan sólo una ilusión que recrea nuestro sistema perceptivo, nuestro ego.

A través de la meditación, podemos adentrarnos en la dimensión trascendente del Yo, en la Identidad Esencial del Ser, y sentir la no-dualidad, la misteriosa Presencia Amorosa en la que todos nos hallamos integrados.

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4. Secuencia completa

Repetimos varias de las recomendaciones que hicimos en la infografía nº 12 de esta serie.

Si ello ocurre, algo habrá fallado, pues nunca teniendo activada la atención plena nos podemos quedar dormidos. Y viceversa, si nos hemos quedado dormidos, es que no nos encontrábamos en estado de atención plena.

2.La segunda recomendación tiene que ver con la música de fondo. Hay personas que prefieren practicar así. Si tú eres una de ellas, te proponemos una serie de músicas tranquilas que podrán acompañarte; sólo tendrás que elegir la que mejor vaya contigo. Aparecen en el anexo.

3.En el siguiente apartado 4 pasamos a reproducir las instrucciones completas, y lo hacemos en 1ª persona. Al tratarse de una secuencia sencilla, resultará fácil memorizarla.

3. Recomendaciones previas

Autor: Quino Villa

7 de abril de 2020

-Llevo mi atención a la respiración. Es tranquila. -Inspiro. Sé que estoy inspirando. -Espiro. Caigo en cuenta que estoy espirando. -Todo mi cuerpo está fluyendo con la respiración, sin que tenga que hacer nada.

-Ahora en mi pantalla mental aparece una postal singular. El estío está ya avanzado, tanto que está dando la bienvenida al otoño. Los árboles que tengo a la vista ya están preparando sus paletas multicolores para dejar su sello en el soberbio lienzo del valle alpino.

Yo me encuentro sentado en la hierba, junto a este riachuelo, reclinando mi espalda sobre el tronco de uno de los árboles, uno muy especial.

También el apacible soliloquio de la corriente del arroyo me recuerda una de las grandes marcas de mi existencia, la impermanencia: todo pasa, nada permanece; no existe nada a lo que pueda aferrarme.

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1.Hay varias posturas recomendadas para la práctica del mindfulness. Para ésta que proponemos ahora, podremos elegir cualquiera de ellas; la posición de tumbados boca arriba es una buena postura; sólo tiene un peligro: que podamos quedarnos dormidos.

-El tiempo avanza por el filo de la impermanencia. Un riachuelo va arrastrando, con su corriente mansa, hojas de gamas diversas que se han ido desprendiendo de los árboles contiguos: ocres, naranjas, lilas, amarillas... y también algunas hojas muertas.

4.Tras cada frase, es bueno parar un poco. Resulta preferible la práctica con una cadencia tranquila.

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Autor: Quino Villa

7 de abril de 2020

Ahora, desde aquí, desde donde permanezco sentado/sentada, recuerdo algún pasaje de mi vida en el que he sentido ira. Tal vez no queden sino posos de aquella ira primitiva, que pueden haberse ido transformando en hostilidad, o resentimiento... o acaso en menosprecio... o en indiferencia.

No les planto cara a ninguno de esos sentimientos, que más parecen actitudes. Únicamente permito que estén aquí, conmigo. No me enmaraño en sus arriesgadas espirales ni en sus círculos viciosos. Constituyen, simplemente, hojas que mi árbol debe dar por perdidas, pues el otoño irremediablemente sigue avanzando.

Reconozco a mi árbol. Sí, me hallo reclinado sobre su tronco. Me siento seguro.

Desde aquí donde estoy, alzo la mirada a su copa. Ya ha comenzado a desnudarse. Mi árbol, más que nadie, sabe de la impermanencia. Él, más que nadie, sabe de la importancia de la aceptación de lo que es.

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Concentro mi atención en una de las ramas con sus hojas totalmente amarillentas; ahí está la hoja de la ira, casi seca... y la del resentimiento... y la del menosprecio... y la de la indiferencia... y unas cuantas más.

Ahora en mi pantalla mental se interponen unas palabras: "Recapacita, ¿qué será de tu ira, de tu resentimiento... dentro de 300 años?

Tan sólo hace falta que mueva un poco de brisa. Pero cada cosa a su tiempo. Mientras tanto mi árbol sigue manteniendo esas hojas, pues forman parte de su copa. No hay prisa alguna. Continúo en espera paciente, fluyendo con la respiración.

Quien haya dejado ahí ese mensaje, me está interpelando a mí. Y aún no tengo una respuesta para darle. Cada cosa a su tiempo.

Caigo en cuenta que ni la ira, ni la hostilidad, ni el resentimiento... me aportan nada bueno Aquí Ahora. Ni tampoco el menosprecio, ni la indiferencia.

Vuelvo mi atención al arroyo. Caigo en cuenta cómo muchas de las hojas que han ido cayendo de los árboles contiguos, han acabado en el agua, y ahora están siendo arrastradas por la corriente mansa.

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5. Consideraciones finales

Evalúo cómo me ha ido. -Qué dificultades he encontrado, y cómo las he resuelto. -¿Hasta qué punto me ha resultado complicado deshacerme de la ira y sus sucedáneos? ¿Y hasta qué punto aceptar la impermanencia? ¿Y hasta qué punto la impermanencia me ha abierto algún resquicio por el que hayan podido pasar algunas fosforescencia de la vacuidad?

Autor: Quino Villa

7 de abril de 2020

Está moviendo la brisa. Todas las hojas de mi árbol están iniciando una misteriosa danza. Algunas de ellas no se resisten; simplemente caen y, arrastradas por la misma brisa, van a parar al arroyo.

Sigo presente en mi árbol. Aunque se resiste, finalmente la corriente de aire hace caer la hoja seca de la ira, ahora prácticamente muerta. Una vez en el suelo, se sigue resistiendo, aferrándose a los brotes herbáceos que encuentra a su paso. Yo únicamente observo, sin intervenir en nada.

Finalmente, un remolino inesperado ha levantado como a un metro del suelo esa hoja seca, y también a otras que han corrido la misma suerte, pues todas han ido a parar al cauce del arroyo. Yo únicamente observo cómo la corriente las va arrastrando, poco a poco, hasta que por fin las acabo perdiendo de vista, y entre ellas, la hoja muerta de mi ira.

El mismo torbellino ha arrancado de la misma rama de mi árbol otras hojas, y en concreto las de la hostilidad, el resentimiento... y todas, una tras otra, parecen llevar el mismo destino.

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Ejercicio de mindfulness centrado en la impermanencia

Serie Un Nuevo Aliento Infografía nº 13

Una vez que entran en el cauce, el riachuelo de la impermanencia las va arrastrando, poco a poco, rivera abajo, hasta que acaban desapareciendo de mi vista.

Ahora mi árbol, desnudo de hojas, rebosa de una energía vivificadora, la que alentará una nueva primavera, pues toda muerte es precursora de un nuevo amanecer. Pero éste tan sólo es un anhelo incumplido, un sueño, pues no existe sino este Aquí Ahora.

Me siento liberado / liberada, rebosante de una energía positiva que remite al verdadero tifón de la Vida.

Mientras, sigo fluyendo con la respiración en un inabarcable Aquí, en un sempiterno Ahora.

-Valoro mis avances. -Y me felicito por ello. Esta propuesta se puede realizar en cualquier lugar, aunque se recomienda practicarla primero en casa, en circunstanciasidóneas: solo o sola, en un lugar tranquilo, y con o sin músicade fondo.

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Anexo. Músicas de fondo

Autor: Quino Villa

7 de abril de 2020

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1. Fall Asleep Fast and Easy. Banda loca: paisaje celeste sobre nubes. Duración: 9 horas. 2. Deepest Sleep Music. Banda loca: paisaje lacustre, de noche. Duración: más de 10 horas. 3. Ondas delta y sueño profundo. Banda loca: texturas del agua cerca de la superficie. Duración: más de 8 horas.

Donde las palabras fallan, la música habla. (Hans Christian Andersen) La música es la poesía del aire. (Jean Paul Richter)

4. Repairs DNA & Brings Positive Transformation.Duración: más de 9 horas. 5. Frozen in time. Duración: más de 3 horas. 6. Amazing space travelling. (recreación de viaje interespacial) Duración: más de 3 horas. 7. Deep Field: The Impossible Magnitude of our Universe. Duración: 29:47 min. 8. Limpieza de energía. Duración: más de dos horas. 9. Sanación Física, Mental, Emocional y Espiritual. Duración: 4 horas. 10. Sleep Deeply. Duración: más de 10 horas. 11. Música de sueño curativo. Duración: más de 11 horas 12. Sleep music. Duración: más de 8 horas.

Músicas bloque A

Músicas bloque B

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