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p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 13.0px 'Helvetica Neue'} Miguel Otamendi (1878-1958), ingeniero de caminos especializado en electrotecnia, fue junto a Carlos Mendoza y Antonio González Echarte el trío fundador de la Compañía Metropolitano Alfonso XIII.Inspirándose en los Metros de París (1900) y Nueva York (1904), en 1914 presentaron al Ministerio de Fomento un ambicioso proyecto de red de ferrocarril suburbano, con cuatro líneas.Al obtener la concesión, en septiembre de 1916, se comprometían a construir y poner en marcha la primera línea en un plazo máximo de tres años.El 17 de octubre de 1919 se inauguraba la primera línea entre Cuatro Caminos y Sol. El origen de la red eran precisamente sus Cocheras y Talleres, donde se mantenían, guardaban y regulaban los trenes. También aquí se ensamblaron los coches, que vinieron por piezas de distintas procedencias: bogies de EE.UU., motores de París, carrocería de Carde y Escoriaza, en Zaragoza…

p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 13.0px 'Helvetica Neue'} Antonio Palacios Ramilo (1874-1945), ha sido uno de los más importantes arquitectos españoles. Su rotundidad expresiva, unido a su gran oficio en la construcción y su vanguardismo en incorporar materiales e innovaciones técnicas confieren a su legado arquitectónico una gran importancia en nuestra historia.Palacios fue el arquitecto oficial de la Compañía Metropolitano Alfonso XIII. Su papel fue crucial en la definición del aspecto general de la obra. Diseñó estaciones, definió los detalles, e incluso concibió el logotipo: el famoso rombo que para todos es la identidad de Metro.Como arquitecto también diseñó los edificios auxiliares: las Cocheras de Cuatro Caminos, las subestaciones eléctricas y la Central de Pacífico, así como los talleres de Valderribas. Su participación no fue tangencial, ni circunstancial; Palacios participó de forma proactiva y mantuvo esa relación hasta el fin de sus días.Todavía en 1940 firmaría un proyecto para ampliación de las Cocheras de Cuatro Caminos, incorporando las oficinas centrales, en las que incluía una biblioteca, archivo, sala de maquetas y un “Museo de Metro”.

p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 13.0px 'Helvetica Neue'} p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 13.0px 'Helvetica Neue'; min-height: 15.0px} Metro de Madrid mantuvo en circulación hasta los años 80 buena parte de sus trenes históricos, lo que hoy denominamos “los coches clásicos”. Aunque sufrieron reformas y alteraciones, en esencia se conservaron en aceptables condiciones.Al ser retirados de circulación, hubo en Metro una mente preclara -una de las pocas que han podido intuir la importancia de preservar para el futuro- que apreciaron su valor como colección, y se dispuso salvaguardar varios ejemplares de todas las series históricas, como si de un Arca de Noé ferroviaria se tratase.Hasta tal punto es importante, que esa colección es -con toda seguridad- la única a nivel mundial que comprende el rango completo de la historia de un medio de transporte; desde la inauguración de 1919 hasta la actualidad. Un siglo de tecnología e industria que nos hablan del desarrollo de nuestro país y nuestra ciudad.Algunos de esos coches en la actualidad han sido restaurados, en parte gracias a la presión de Madrid Ciudadanía y Patrimonio, que en 2016 se reunió con Metro para denunciar el estado de abandono de la colección y pedir su recuperación de cara al Centenario de 2019. Afortunadamente Metro sí recogió el guante y hoy se pueden contemplar y conocer 6 parejas en la exposición montada en la estación de Chamartín.Seguimos luchando porque esa colección acabe siendo parte de un Museo de Metro en las Cocheras Históricas de Cuatro Caminos.

El barrio de Cuatro Caminos surgió en el límite del Ensanche de Madrid. Era un nodo de entrada y de salida, era la Carretera de Francia, hoy Bravo Murillo. Era una zona de merenderos, alguna fábrica, y un barrio -el de Bellasvistas- de caserío popular humilde y periurbano.Hoy en día Cuatro Caminos sigue siendo un nodo: pasan varias líneas de Metro y muchas otras de autobús, es un cruce de viarios principales y con mucho movimiento tanto de vecindad como gente de paso.La oportunidad que ofrece un sitio industrial como las Cocheras de Cuatro Caminos para albergar espacios de cultura de uso polivalente y vinculados a la historia de nuestro centenario Metro, es ÚNICA. En la zona apenas hay equipamiento público cultural y sería la ocasión perfecta de poner en valor la historia de nuestra ciudad y su transformación a metrópoli.Existe una colección histórica, existe un edificio singularísimo, origen y corazón de la Compañía… ¿acaso su recuperación en clave cultural no sería la mejor opción para el barrio como para la ciudad? Creemos que sí y apostamos por un Museo de Metro con usos mixtos.

Al final del túnel las entrañas de Metro surgen a la luz del día, las sombras se desvelan y los carriles de hierro brillan con intensidad bajo el cielo madrileño. Al final del túnel se acaban las sombras, aparece el icónico edificio: las Cocheras de Cuatro Caminos.2016: “Los servicios técnicos de la Dirección General de Patrimonio Cultural han girado varias visitas a las Cocheras, realizando un minucioso estudio del recinto y del conjunto de elementos de las cocheras y han podido constatar que existen una serie de elementos con interés desde el punto de vista formal, volumétrico y constructivo”.El reconocimiento objetivo de valores se hace difícilmente evitable, incluso por parte de la Administración competente que autoriza en paralelo la destrucción de las Cocheras. Asumen que las Cocheras tienen “ciertos valores”. Sin embargo, no podemos obviar que es parte de la misma Administración que gestiona Metro y la venta del recinto histórico.A su vez, proponen catalogar tres elementos puntuales que no afectan al desarrollo de la operación con esta expresión: “deberían catalogarse urbanísticamente e integrarse en cualquier edificación o actuación que se plantee en la parcela de las cocheras, por constituir un elemento del patrimonio industrial valioso y memoria histórica del uso anterior de la parcela citada”.Las Cocheras de Cuatro Caminos son únicas y singularísimas, son las primeras Cocheras y Talleres del primer Metro en España. Son un hito tecnológico, el núcleo de funcionamiento de la Compañía. Sin ellas hubiera sido imposible echar a rodar un solo tren. Son el alma mater de Metro…… Y SON PATRIMONIO INDUSTRIAL VALIOSO, claro que sí.Al final del túnel, #SalvaremosLasCocheras.

Ligereza y luz son la misma palabra en inglés: Light. Cuando el MoMA de Nueva York organizó en 1995 la exposición “Light Construction” jugaba precisamente con el concepto de ligereza y luz.Las Cocheras y Talleres de Cuatro Caminos son eso mismo: ligereza y luz, luz fría de norte. Las naves, articuladas en dientes de sierra modulares fueron fundidas -con toda la perfilería de Metro- en los desaparecidos Altos Hornos de Vizcaya (AHV). Toda la estructura fue montada ‘in situ’, donde se estableció un taller de herrería para el bulonado de los perfiles laminados.El resto de la construcción es una sabia lección de asentamiento en un terreno que aprovecha el desnivel para hacer aflorar el Metro a la superficie, y una proverbial conjunción de materiales -combinando piedra y ladrillo- con el particular lenguaje de Antonio Palacios, y que no sólo se repite en la obra de Metro, sino que aparece también en otras muchas de sus obras: Central de Mengíbar, Hospital de Jornaleros, Talleres del ICAI.Palacios fue muy vanguardista a la hora de construir, y esa influencia también se plasmó en las Cocheras de Cuatro Caminos, donde se permitió algún que otro detalle decorativo, como la rejería que emplearía con idéntica factura en su Hotel Florida de Callao.