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PROCESO

6 PASOS

1º Definir los objetivos del juego

Para Gamificar tu Aula

3º Describir a los jugadores

5º La diversión

2º Delinear los comportamiento objetivos

4º Desarrollar ciclos de actividades

6º La implemen-
tación

Uno de los pasos más importantes antes de comenzar a implementar la gamificación es plantearse si lo que hemos diseñado será divertido. De no ser así da por seguro que no servirá de nada el ponerlo en marcha. Nunca debemos de perder de vista la diversión, pues es uno de los motores principales de éxito del sistema. A menudo al combinar todos los elementos del juego, nos perdemos demasiado en detalles que aunque pueden ser importantes se deben quedar en un segundo plano. Por eso plantéate la siguiente pregunta: ¿participaran voluntariamente los jugadores en tu sistema? Si la respuesta es negativa deberás pensar en hacer cambios para que resulte lo más atractivo posible, y sobre todo divertido. Hay varios tipos de diversión, pero el que ofrezca nuestro sistema gamificado dependerá de cada contexto, al igual que sucederá con los tipos de jugadores, no pienses que a todo el mundo le resulta divertido lo mismo. Ya que los mejores juegos ofrecen una amplia gama de diversiones. La diversión no es fácil de predecir y la mejor forma de saber si nuestro sistema lo es, será probando y afinarlo según las conclusiones que vayamos sacando.

El de definir los objetivos de aprendizaje. Para conseguir una gamificación efectiva tenemos que dejar claro desde el primer momento cuales son los objetivos del juego. Puede parecer obvio, pero casi siempre no se le dedica el tiempo necesario, como por ejemplo incrementar la tasa de motivación de nuestro alumnado. Para evitar errores, el primer paso que debemos dar consiste en crear una lista de todos los objetivos potenciales. Debemos describir cada objetivo de la forma más precisa, contanto con que ésta puede ampliarse o simplemente modificarse. Una vez que tenemos los objetivos, es importante clasificarlos en función de su importancia. Como siguiente paso hay que quedarse con todo aquello que sea un medio en lugar de un fin en sí mismo. Lo que es lo mismo, deberemos tachar aquello que sea un paso intermedio hacia un objetivo más importante. El simple hecho de que los jugadores acumulen puntos o emblemas, no es una razón para implementar un sistema gamificado.

En este último paso llegamos a la etapa de la implementación. En este punto es donde debería empezar la mayoría de las descripciones de proyectos de gamifiación, lo que es la selección de las mecánicas y los componentes apropiados, además de la codificación de estos para formar nuestro sistema. En esta fase será en la que tengas que poner en práctica los elementos de Misiones anteriores para proporcionar una experiencia global a tus jugadores. A medida que vayas construyendo tu sistema verás que aparecen una serie de características de los cinco pasos anteriores de la gamifiación, y el diseño te quedará más claro. Para llevar a cabo de forma adecuada la gamificación, hará falta un equipo con habilidades diversas. Esto no quiere decir que uno solo no pueda hacerlo prácticamente todo, pero hace falta experiencia en más de una área y será menos estresante dividir el trabajo. Por tanto necesitaremos: Personas que comprendan los objetivos didácticos del proyecto. Comprensión de nuestro grupo de jugadores. Diseñadores de juegos. Expertos en analítica capaces de obtener información útil de los datos que nos da el sistema gamificado. Tecnólogos capaces de implementar nuestra visión.

Los juegos no siempre son lineales. Si un juego fuera tan sencillo que tuviera un principio y un final evidente, simplemente consistiría en una serie de etapas. Pero la forma más útil de modelar la acción en un sistema gamificado es a través de ciclos de actividad, que a su vez provocarán algún otro tipo de actividad y acciones en otros usuarios y así sucesivamente. Vamos a tener dos ciclos que debemos desarrollar: los bucles de acción, y las escaleras de progresión. Los primeros describen qué es lo que hacen los jugadores, por qué lo hacen y qué es lo que el sistema lleva a cabo como respuesta. Ya que las acciones de los jugadores son el resultado de la motivación y a su vez, provocan una realimentación que se materializa en una serie de respuestas proporcionadas por el sistema, como es la concesión de puntos. Esto lo podríamos definir a que la motivación lleva a la acción, ésta a la realimentación, que a su vez nos lleva de nuevo a la motivación, y así sucesivamente. En cuanto a las escaleras de acción reflejan el hecho de que la experiencia del juego va cambiando a medida que los jugadores se mueven a través del mismo. Esto nos lleva a que según vamos avanzando niveles la dificultad irá en aumento, aunque tenemos que considerar que no debe ser completamente lineal, para poder provocar sorpresa en los jugadores y evitar la monotonía.

Una vez determinados los objetivos, tenemos que centrarnos en cómo vamos a medir los resultados. La mejor manera será considerar los comportamientos y las métricas conjuntamente. Los comportamientos deberían promover los objetivos que hayamos definido previamente, aun cuando la relación sea indirecta. Una vez elaborados los comportamientos, es el momento de desarrollar las métricas que nos permitan evaluar si nuestro sistema está funcionando o no. La gamificación se ejecutará por ejemplo mediante puntos, que es una manera sencilla de cuantificar y medir el progreso que se consiga. Por ejemplo, si un usuario nos comenta o no hace un “me gusta” le damos un punto, si comparte nuestra publicación le damos tres. Los “estados de victoria” forman otro tipo de métrica de éxito. Todo el mundo le gusta ganar, así que parece obvio que hay que introducir algún tipo de victoria para los usuarios, pero que sea temporal. Por ejemplo puede que cada semana haya algún nuevo concurso para mantener siempre atento al jugador.